Opinión

El Referéndum y el Primero de Noviembre en Argelia

Abdelmadjid Tebboune

El 1 de noviembre es el aniversario de la revolución del pueblo argelino contra el colonialismo. Una dolorosa revolución de un pueblo que se alzó en armas, pero ha sido traicionado desde la misma revolución y en el mismo momento de su acceso a la independencia a manos de una fracción del Ejército de Liberación encabezado por el grupo de Oujda bajo el mando del coronel Houari Boumedian y su lugarteniente Abdelaziz Bouteflika, recientemente destronado.

Con el asalto militar al poder se puso fin a la primicia de lo político sobre lo militar, tal como fue adoptada durante el Congreso de Summam en agosto 1956. Para consolidarse en un poder revolucionario populista esta trama militar no vaciló en asesinar sin escrúpulos a los padres de la Revolución y redactores del Manifiesto del 1º de Noviembre de 1954.

Entre estos líderes cabe citar a Aban Ramdan considerado el alma y el arquitecto de la revolución que fue estrangulado en Tetuán (Marruecos) a manos de Boussouf, alias “colonel si mabrouk“, quien fue fundador de los servicios secretos.

Karim Belkacem, uno de los fundadores del FLN y firmante del Acta de la Independencia de Argelia, fue estrangulado en su hotel en Frankfurt (Alemania) a manos de los servicios especiales de Boumedian. Mohammed Khider quien fue secretario general del FLN asesinado en Madrid a manos de los mismos servicios. Dentro de Argelia cabe citar el dramático caso del presidente Mohamed Boudiaf, uno de los fundadores del FLN y el principal redactor del Manifiesto del 1º de Noviembre de 1954. Este, después de largos años vividos como refugiado del régimen militar de en unas circunstancias muy especiales y sin precedentes. La fecha de este glorioso aniversario sin duda alguna no ha sido elegida fortuitamente por el nuevo presidente de Argelia, Abdelmadjid Tebboune, para celebrar el referéndum sobre la nueva Constitución. Tampoco es baladí que los redactores de la nueva Constitución introdujeron el 1º de Noviembre 1954 como referencia en la misma Carta Magna y citada tres veces en su Preámbulo. Citando también que Argelia forma parte integrante del Gran Magreb.

Esta nueva Constitución ha sido redactada a raíz de la revolución pacífica, sin precedentes, del pueblo argelino contra el régimen de Bouteflika, puesto en 1999 a la cabeza del Estado por los militares. Durante su reinado de 20 años abusó del poder y causó grave empobrecimiento de Argelia y su pueblo, mientras su pandilla, la gente de su entorno y los tentáculos de la nomenclatura, se han enriquecido. Por ello, esta nueva Constitución reconoce en su preámbulo el papel de la revolución pacífica del Hirak que derrocó al tirano y su camarilla.

“Le peuple soucieux de traduire dans cette Constitution ses aspirations à des mutations politiques et sociales profondes pour l’édification d’une Algérie nouvelle telles qu’ exprimées pacifiquement depuis le Hirak populaire originel du 22 février 2019”.

Introducir el 1º de Noviembre 1954 en la misma Constitución y elegir este día para celebrar el referéndum supone una vuelta a los cauces de la legitimidad del poder que han sido asaltados y usurpados. Sería pues una intención para volver a un sistema realmente civil, un poder democrático que la Revolución argelina anhelaba desde 1º de Noviembre 1954 y un camino hacia la edificación de un Magreb Unido, tal como se contemplaba en la misma.

En efecto el Manifiesto del 1º de Noviembre establece una relación íntima e inseparable entre la lucha por la independencia y la unidad del Magreb de tal forma que no concibe una independencia fuera del marco de la unión magrebí. En efecto, de una manera clamorosa proclama en su primera frase del manifiesto:

“Pueblo argelino, militantes de la causa nacional. A vosotros que estáis llamados a juzgarnos, el primero de manera general, los segundos muy en particular......”, (con el “primero” se refiere al pueblo argelino y “los segundos” a los militantes de la causa) que el sentido de nuestra acción, su fundamento y su objetivo es la independencia nacional dentro del marco norteafricano”

En la frase siguiente de la proclama se cita únicamente a Marruecos y Túnez como países del Magreb que marcan profundamente el proceso de la lucha de la liberación en el norte de África, señalando que han sido precursores de la unidad de acción de lucha entre los tres países que lamentablemente no se cumplió:

“Les événements du Maroc et de Tunisie sont à ce sujet significatifs et marquent profondément le processus de la lutte de libération de l’Afrique du Nord. A noter dans ce domaine que nous avons depuis fort longtemps été les précurseurs de l’unité dans l’action, malheureusement jamais réalisée entre les trois pays.”

Tras referirse a las divergencias internas argelinas que conllevan riesgos irreparables anuncia que el momento ha llegado para hacer salir el movimiento nacional del callejón sin salida y de las luchas personales, para lanzarse al lado de los hermanos marroquíes y tunecinos en la verdadera lucha revolucionaria:

“Devant cette situation qui risque de devenir irréparable, une équipe de jeunes responsables et militants conscients, ralliant autour d’elle la majorités des éléments encore sains et décidés, a jugé le moment venu de sortir le mouvement national de l’impasse où l’ont acculé les luttes de personnes et d’influence, pour le lancer aux côtés des frères marocains et tunisiens dans la véritable lutte révolutionnaire.”

El Manifiesto vuelve a citar el conjunto norteafricano al aclamar como objetivo de la revolución argelina la edificación de la unidad norteafricana en el marco natural arabo-musulmán:

“Réalisation de l’Unité nord-africaine dans le cadre naturel arabo-musulman”.

Lamentablemente desde el primer momento de la independencia no solo el pueblo argelino ha sido víctima de un asalto al poder privándole de un sistema democrático y civil sino también se le privó de su unión magrebí, junto al resto de los pueblos norteafricanos.

Manifestantes portan pancartas y banderas durante una protesta en la que se exige la destitución de la élite gobernante y el enjuiciamiento de antiguos funcionarios vinculados al expresidente Abdelaziz Bouteflika, en Argel (Argelia)
REUTERS/RAMZI BOUDINA - Manifestantes portan pancartas y banderas durante una protesta en la que se exige la destitución de la élite gobernante y el enjuiciamiento de antiguos funcionarios vinculados al expresidente Abdelaziz Bouteflika, en Argel (Argelia)

Los argelinos y el resto de los magrebíes sienten un profundo pesar al ver cómo fue traicionada esa unión tan soñada. Ven con tristeza cómo se ha aparcado ese proceso integrador de los países norteafricanos en favor de otro proceso inverso dentro del mismo Magreb que pretende desintegrar y crear Estados fallidos. Esto ocurre precisamente en el momento en que los países del mundo se unen en el marco de la globalización para crear grandes espacios económicos y eliminando barreras y fronteras.

Si en el pasado se culpaba al colonialismo de las divisiones porque aplicaba eso de “divide y vencerás”, los pueblos del Magreb sufren hoy más por las divisiones que durante ese colonialismo.

Bajo el colonialismo, había más libertad de circulación de los magrebíes entre sus países y había más intercambio económico y social que cuando se alcanzó la independencia.

En Europa, España y Francia, que eran en el pasado potencias colonizadoras, son hoy, paradójicamente y sin duda alguna, las más interesadas que nunca en ver un Magreb unido, estable y próspero.

Abdelmadjid Tebboune con esta nueva Constitución tiene ante él una oportunidad histórica. semejante a la brillante experiencia española que tuvo lugar durante el Gobierno de Adolfo Suárez. España logró con éxito una transición desde un régimen militar dictatorial a otro civil basado en una verdadera democracia parlamentaria. El presidente Suárez procedía de un régimen franquista, militó en el Movimiento Nacional y ocupó cargos de altas responsabilidades. Su pasado falangista y responsable en un régimen fascista no le impidió introducir cambios profundos y radicales que España necesitaba imperiosamente. No fue un asunto fácil, sino una tarea ardua. Pero logró crear un clima y una dinámica en la que se embarcaron los líderes de los partidos políticos y las fuerzas vivas del país, por lo que gracias a ello España es hoy democrática.

Ante Argelia se ofrecen las mismas circunstancias. A la cabeza de la República ha sido elegido, en unas elecciones muy discutidas, al presidente Abdelmadjid Tebboune que militó en el FLN y fue ministro en el Gobierno de Bouteflika.

A pesar de la dudosa legitimidad de la elección, Abdelmadjid Tebboune, con su procedencia, puede, como lo fue Suárez en España, ser el hombre del cambio en Argelia y en su contexto magrebí.

Puede introducir profundos cambios en favor de una transición hacia un régimen verdaderamente civil y democrático. Al mismo tiempo, patrocinar una verdadera reconciliación a nivel norteafricano para edificar un Magreb unido tal y como anhelaban los fundadores del nacionalismo magrebí tanto en el Manifiesto del 1º de Noviembre como en la Declaración de Tánger de 1958.