Opinión

El Sáhara Occidental sin amnesia y sin manipulación

Sáhara Occidental

En la página de Opinión de Atalayar, del jueves 11 de junio 2020, Alejandro Salamanca publicó un artículo bajo título “Sáhara Occidental, el gran olvidado”. Los lectores, sin embargo, merecen tener una mirada amplia, plural y diferente a la expuesta en el artículo, con puntualizaciones, aclaraciones respecto de las afirmaciones infundadas o no documentadas. 

El artículo resalta que el Frente Polisario parece haber perdido el apoyo del Gobierno español a dos niveles: manifiesto, primero, al “dejar de reconocer los ‘pasaportes diplomáticos’ emitidos por el Frente Polisario” y, segundo, al no incluir la bandera de la RASD en el acto institucional del día de África, el pasado 25 de mayo. En mi opinión, estas dos decisiones muestran coherencia en la política exterior de España. 

España, como todos los países de la UE y la mayoría de los países del mundo, no reconoce a la RASD. Los países respetuosos del derecho internacional no pueden reconocer una supuesta república establecida en un territorio ajeno, sin pueblo, sin territorio, sin ejercicio de soberanía. Por lógica y coherencia, España no puede aceptar el llamado “pasaporte diplomático” que emite la RASD, cosa que tampoco hacen el resto de países europeos. Es el régimen argelino quien incubó a su imagen a la virtual RASD. Es Argelia quien expide pasaportes argelinos para que los delegados, autodenominados diplomáticos, y cabecillas del Polisario puedan moverse entre países.

Lo mismo ocurre en lo referente a “la bandera de la RASD que no fue incluida en el acto institucional del día de África el pasado 25 de mayo”. Si España, país que no reconoce a la RASD, incluyera en el mapa de África el territorio del Sáhara Occidental con la bandera de esa entidad virtual cometería una flagrante contradicción en su posición diplomática y, además, falsearía la situación real e imperante sobre el terreno. En el territorio del Sáhara Occidental, la bandera que hoy ondea es la marroquí.

Sorprende en el artículo una infundada acusación dirigida en contra de Marruecos y de España. El articulista sostiene que: “Marruecos, recordemos, ocupó el Sáhara a finales de 1975 junto con Mauritania -con el beneplácito de España, que afrontaba la sucesión de Franco- y causó el desplazamiento forzoso de varias decenas de miles de saharauis…”. En ningún documento de las Naciones Unidas se encuentra referencia alguna que corrobore tan grave e irresponsable acusación de “ocupación” con el “beneplácito” conspiratorio de España. 

El artículo silencia y salta sobre hechos importantes, por ejemplo, había coincidencia y unanimidad entre todas las partes (Marruecos, Mauritania, Argelia y su Polisario) para que España saliera de inmediato del Sáhara. Marruecos, para lograrlo, contempló la vía pacífica y la acción diplomática de la negociación, mientras el Polisario, al contrario, nació como movimiento armado, auspiciado por Argelia y Libia, con la opción predeterminada de llevar a cabo una lucha armada contra España para expulsarla del territorio. 

Durante la visita de la comisión investigadora de la ONU al Sáhara, en mayo de 1975, los polisarios no solamente expresaron la exigencia de la salida inmediata, sino que animaron manifestaciones en contra de España gritando de manera insultante “Fuera España” y “muerte a España”. El ministro de Asuntos Exteriores de España, en ese entonces, Pedro Cortina Mauri, expresó ante los diputados del Congreso de los Diputados: “Se produjeron, durante la semana que estuvo [la Misión de la ONU] una serie de manifestaciones que estuvieron todas condicionadas por el Frente Polisario, pidiendo la independencia y muchas contrarias a nuestro país”. Resaltó, además, que en la “víspera de la llegada de la misión se había producido, al propio tiempo, la captura de dos patrullas por el Frente Polisario, incidente que iba a influir mucho en el devenir de todo el proceso de descolonización”.

Otro hecho de vital importancia que no se menciona fue el de la Marcha Verde, la marcha de 350.000 civiles marroquíes desarmados hacia el Sáhara, una medida de presión política a raíz de la cual el Consejo de Seguridad adoptó, el 6 de noviembre 1975, la resolución 380. En la resolución, el Consejo de Seguridad se conformó con deplorar la Marcha Verde, al tiempo que instó a las partes a negociar. Por supuesto, si se hubiera tratado de una invasión, como se afirma en el artículo, aunque con un beneplácito, la ONU hubiese condenado a Marruecos. 

España, a raíz de lo citado, se encontraba atrapada entre Argelia y Marruecos en un momento crucial para un cambio hacia un régimen democrático que sería imposible de lograr con el peso colonial sobre la espalda. El proyecto del hombre fuerte de Franco, Luis Carrero Blanco, que consistió en crear un nacionalismo postizo, llevando a cabo una autodeterminación trucada para que la España franquista permaneciera para siempre en el Sáhara, fracasó. España no tenía otra alternativa que elegir entre Argelia y Marruecos. Argelia aspiraba no solo a ser la primera potencia en el Mediterráneo, como declaraba su presidente Boumedian, sino también una salida al océano Atlántico con los ojos puestos en Canarias; contó para ello con Cubillo, líder del IMPAIAC. En el contexto de la Guerra Fría, se cernía el peligro de instalar bases de los soviéticos en el Sáhara. 

Entre dos difíciles opciones, España optó por la que consideró menos dañina a sus necesidades e intereses: negoció con Marruecos, en conformidad con la resolución ya citada y que instaba a las partes a la negociación de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas. La negociación culminó el 14 de noviembre con la declaración de Madrid mediante la cual se descolonizó el Sáhara. La declaración fue depositada ante la Secretaría General de la ONU y la Asamblea General tomó nota de ella el 10 de diciembre de 1975.  

El artículo de Salamanca hace referencia al “muro de arena y minas antipersona de 1.700 km de largo para impedir que el Polisario y los refugiados saharauis puedan acceder a los territorios ocupados”. En esto hay que recordar que el mencionado muro de contención puso fin a las incursiones armadas del Polisario, incursiones que procedían de territorio argelino y en las cuales se cometían todo tipo de agresiones y actos terroristas contra bienes y población civil, incluidos los actos de piratería contra barcos de pesca españoles. El Polisario asesinó a civiles y raptó a saharauis y a españoles que fueron conducidos -como rehenes- a sus bases en Tinduf. Desde que Marruecos levantó ese costoso muro de contención puso fin a esos actos terroristas contra barcos y ciudadanos españoles ajenos al conflicto. La Asociación Canaria de Víctimas del Terrorismo (ACAVITE) lleva el registro de 300 familias españolas que son víctimas de los actos terroristas perpetrados por el Polisario. Por lo anterior, es posible señalar que el artículo no se corresponde de manera cabal con la realidad de los hechos. A Marruecos se le debe agradecer la construcción de ese muro de defensa que, además, dejó patente que no es el pueblo en el Sáhara el que está en armas sino bandas armadas pagadas por Argelia. Gracias a ese muro, hoy los barcos de pesca españoles pueden faenar sin amenazas terroristas, los barcos mercantes pueden navegar con toda seguridad y los aviones transitar en ese espacio aéreo con normalidad. 

De otra parte, el muro dispone de pasadizos abiertos para el paso de la población y no altera la circulación de las personas que están en la zona. Lo que es anormal y se omite a menudo es que la frontera entre Marruecos y Argelia se mantiene cerrada desde 1994 por decisión unilateral del régimen argelino, siendo esa frontera junto a la de las dos Coreas las únicas cerradas en el mundo.

Cuando se afirma con rotundidad que “la MINURSO -por cierto, la única misión de la ONU sin un mandato para denunciar abusos de los derechos humanos-, se ha limitado a observar impasible y posponer indefinidamente la organización del referéndum”, se falta a la verdad y se da curso a la desinformación y a una falsa propaganda del Polisario y de Argelia.

No es cierto que la MINURSO sea la única misión de la ONU sin mandato sobre el tema de los derechos humanos. Diferentes misiones de la ONU no contemplan esa misión porque no todos los conflictos son iguales. Hay misiones que se crean a raíz de un conflicto según contempla el Consejo de Seguridad en conformidad con el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas y otras misiones que se crean en el marco del Capítulo VI que refiere al arreglo pacífico de controversias. El diferendo sobre el territorio del Sáhara Occidental, conocido como ex Sáhara español o Sáhara Occidental marroquí, siempre ha sido tratado conforme al capítulo VI. Por ello, la MINURSO fue creada mediante negociaciones y acuerdos específicos entre las partes, con misión determinada y bien definida. Ningún cambio puede tener lugar fuera de un acuerdo entre las partes y no por decisión del Consejo de Seguridad de la ONU. 

La misión de la MINURSO consiste esencialmente en vigilar el alto el fuego y organizar el referéndum. La celebración del referéndum no ha sido posible porque el Polisario pretendía que se celebrarse a su medida con resultados garantizados a su favor o como declaraba Cortina Mauri, “una autodeterminación predeterminada” (1), lo que explica la razón de la autoproclamación de la RASD por parte del Polisario antes de celebrar el referéndum de la autodeterminación. En 1975, el Polisario declaraba ante la comisión de la ONU en visita al Sáhara que la población saharaui era de unos 400.000 y para recibir ayudas hoy pretende que  en Tinduf  (Argelia) albergan a más de 200.000 personas, pero en cambio durante la confección de la lista de votantes para el referéndum insistió que solo los que figuraban en el censo español tenían derecho a votar, excluyendo así a más de las tres partes de la población que él mismo declaraba. De hecho, algunas tribus que figuran en el censo español fueron también rechazadas por el Polisario. Marruecos no podía aceptar un referéndum excluyente e insistió en la participación de todos los saharauis sin excepción. Atendiendo a estas circunstancias, la ONU consideró que el referéndum es inaplicable. Por lo anterior, la MINURSO actualmente solo vigila el alto el fuego y cumple otras tareas acordadas entre las partes. Incluir el tema de los derechos humanos, como pretende el Polisario, supondría empezar otras negociaciones y caminar por nuevos senderos en lugar de concentrarse en lo principal: negociar una solución justa, duradera y realista y consensuada entre las partes como indican las resoluciones del Consejo de Seguridad. 

Finalmente, la MINURSO no “pospone indefinidamente la organización del referéndum” como se afirma de forma errónea, porque esa decisión no es de su competencia sino corresponde directamente al Consejo de Seguridad. A la fecha está claro que el referéndum para elegir entre dos opciones extremas –independencia o integración– fue abandonado desde hace muchos años, se reemplazó en 2001 por el proyecto del ‘Acuerdo marco’ (Ver informe de la ONU S/2001/613 del 20 de junio 2001). En el ‘Acuerdo marco’ se abandonaron las dos opciones extremas en favor de una tercera vía. Esa tercera vía apuntó a una solución intermedia (basada en una amplia autonomía) que fue rechazada por Argelia y su Polisario. Por su parte, Argelia y el Polisario presentaron como contrapropuesta una solución basada en el reparto del Sáhara. Marruecos rechazó esa propuesta. Desde entonces, la ONU no hace ninguna mención al referéndum, sino que insta a las partes a negociar una solución duradera, justa, consensuada, realista y pragmática.

(1) Intervención de Pedro Cortina Mauri sobre el tema de la descolonización del ex Sáhara español- DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS. NÚM 32 DEL 15 DE MARZO DE 1978.-NÚM. 32
 

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