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Opinión

El yihadismo desestabiliza a Burkina Faso

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El fin de semana ha sido de gran tensión en la capital y varias ciudades de Burkina Faso, el país de África Atlántica azotado desde hace dos años por el terrorismo yihadista que se ha hecho con el control de una buena parte del territorio. Las noticias son todavía confusas, pero todo empieza a confirmar que se ha producido una rebelión de soldados que acabó en el palacio presidencial con la detención del jefe del Estado, Roch Marc Christian Kaboré.

El ministro de Defensa negó el secuestra presidencial y aseguró que todo sigue funcionando con normalidad, pero la convicción tanto en las cancillerías como en las calles es que el presidente permanece detenido en una base de las afueras de la capital, Uagadugú. Según noticias que publica la prensa francesa esta mañana, todo comenzó con una manifestación de jóvenes que desafiando la prohibición existente protestaban contra la incapacidad del Gobierno para detener la sangría que está causando el yihadismo.

Los veinte millones de habitantes de Burkina Faso están viviendo bajo la amenaza terrorista que se calcula ya ha dejado dos mil muertos y millón y medio de desplazados. El yihadismo penetró desde el vecino Mali y en cuestión de meses consiguió una implantación alarmante en todo el territorio. Desde entonces los atentados se han repetido a diario contra iglesias, organismos oficiales, personalidades e incluso campamentos del Ejército. Hace escasas semanas, en uno de estos asaltos causaron más de medio centenar de víctimas.

Los militares han reclamado de manera reiterada refuerzos y mejor dotación para enfrentar el peligro que se extendía como una gota de aceite. El presidente Roch Marc, que lleva en el poder desde 2015, ha realizado esfuerzos por atender estas demandas, pero tropezó siempre con la limitación de medios y la falta de ayuda internacional. La lucha contra el terrorismo en la zona que lideran los franceses está polarizada en Mali, donde la situación nunca ha dejado de ser caótica.

Las noticias que llegan de Ouguadugú relatan un fin de semana de una confusión general, con conatos de violencia promovidos por grupos diferentes, tanto civiles como de militares reclamando el fin de la sangría.  y no sólo en la capital, también en otras ciudades importantes del país. Los manifestantes intentaron asaltar el palacio Presidencial reclamando un Gobierno militar capaz de parar el terrorismo e incendiaron la sede del partido gobernante, el MPP (Movimiento Popular para el Progreso).

Burkina Faso ha atravesado por diversas vicisitudes políticas y militares desde su independencia de Francia, en 1960. Entonces era conocida como Alto Volta y fue el presidente revolucionario Thomás Sankara, conocido como el Ché Guevara de África, quien impuso el cambio de nombre por el de Burkina Faso que significa en el idioma autóctono “Patria de hombres íntegros”. Es un país pobre, pero con la gran riqueza turística de sus parques nacionales, ahora  prácticamente cerrados a los visitantes por la amenaza terrorista.

Todavía no hace un año, los periodistas españoles David Beriain y Roberto Fraile, fueron asesinados por un comando yihadista cuando realizaban un documental en aquellos lugares.