Opinión

España se colma de miel…y se enfrenta al colmenero

Atalayar_primer ministro marruecos y pedro sanchez

Un malestar entre Marruecos y España está creciendo y tomando cuerpo, con serio riesgo de verse deterioradas las fructíferas relaciones bilaterales consideradas estratégicas. Las razones son declaraciones y toma de posición sobre temas de extrema sensibilidad como es el caso del ex Sahara español, en especial las últimas pronunciadas por la ministra de Asuntos exteriores a raíz del anuncio de Estados Unidos que reconocía la soberanía marroquí sobre su Sahara occidental anunciando que se está tomando contacto con el equipo del nuevo presidente  Baiden para anular la decisión. Iniciativa que suscitó un profundo malestar y rechazo a nivel de la opinión pública y críticas en varios medios de comunicación. Entre los intelectuales y políticos cabe citar al escritor y periodista Talah Assaoud Atlasi طالع السعود الأطلسي , quien publicó en “LACOM”, diario digital marroquí del 23 de enero 2021, un interesante artículo bajo título “España se colma de miel…y se enfrenta al colmenero”.

El autor resalta que importantes acontecimientos han sucedido en torno a la cuestión del Sahara marroquí, como es el caso de la apertura de múltiples consulados, el reconocimiento por muchos países la legitimidad de la soberanía de Marruecos sobre su Sahara, mientras otros reafirmaron y reafirman que la propuesta marroquí de una amplia autonomía en la región es la solución realista para resolver el artificial conflicto de larga data. Estos acontecimientos han sido sin duda elementos importantes que produjeron cambios geoestratégicos en la zona en favor de Marruecos, especialmente la cualitativa presencia de EEUU y de los países del Golfo en la zona y en el proceso para solucionar la controversia. Esto conlleva sacudidas políticas y económicas que recomponen de nuevo el marco estratégico en la zona y de los actores dentro de la misma.

España, que se está conectada con la región y con la cuestión saharaui, con Marruecos mediante la geográfica y la historia de su colonización de la región, es de su interés reforzar su presencia y preservar su posición, poniendo más empeño, aprovechando su proximidad geográfica e histórica para alcanzar el verdadero acercamiento, despejando las oscuras confusiones y ambigüedades que surgen en sus relaciones con Marruecos.

El autor considera que algunos sectores de la derecha española están inmersos y dominadas por fobias hacia Marruecos, pero también otros de la extrema izquierda, que juntos se involucran en el conflicto del Sahara marroquí, tomando partido en favor del Polisario y los apadrinan de tal forma como si fuesen sus engendradores. Ambos, intentan frenar las relaciones hispano-marroquíes y las dañan. Mientras el resto de los partidos políticos se sitúan en una posición moderada vacilante. Pero en lo que se refiere a los gobernantes, cree que son aprensivos y cautelosos en su relaciona con Marruecos, padecen confusión y se desorientan durante el trato.

Resalta la desproporcionada falta de interacción entre lo político y lo económico en las relaciones entre ambos países. Considera que más de 1000 empresas españolas invierten en Marruecos. España superó a Francia, (el socio tradicional de Marruecos). Es el primer socio comercial de Marruecos, en importación y exportación. En exportaciones representa el 33,5 por ciento del total de las exportaciones europeas a Marruecos, lejos de Francia y Alemania, por ejemplo, sin contar el contrabando que entra por las ciudades de Ceuta y Melilla que le denominan comercio atípico. Recuerda el autor, que los acuerdos de pesca de Marruecos con la UE, en las que son incluidas las aguas del Sahara, el sector pesquero español es el más beneficiado. Además, “Marruecos es así el primer destino de las inversiones españolas en África”.

Considera por ello, que se trata de una sorprendente anomalía entre lo político y lo económico en unas relaciones desiguales y desequilibradas. Estamos ante “un raquitismo en política, frente a una exuberante presencia económica”.

España y su gobierno, según el articulista, con todos estos datos, y toda esta situación privilegiada que ostenta en Marruecos, se supone que su política debería de ser un cemento para consolidarla, la refuerce y ampararla ante la virulencia de la competencia por parte de otros países europeo, China, Turquía y mañas EEUU y Japón….

El autor recuerda en su artículo, (aunque afirma que no es su intención hacerlo), las trabas que han sido puestas ante Marruecos en su política para su legítimo desarrollo económico. Cita el ejemplo del puerto de Tánger Mediterráneo y como España en ese momento intentó influir negativamente en la decisión de la UE en relación con la financiación y créditos para que no se lleve a cabo el proyecto. Consecuencia a ello, prosigue el artículo, España perdió la oportunidad de formar parte en este gigante proyecto que hoy está dando buenos resultados económicos, comerciales, sociales y políticos.

Si el gobierno español, prosigue el artículo, hubiese asentado su importante posición en Marruecos interactuándola con el desarrollo y las transformaciones que llevaba a cabo y que dieron lugar a la aparición de un nuevo Marruecos que destaca hoy por su importante dimensión africana, en ese caso España habría ido mucho más lejos a mano de Marruecos para acceder a África que es el continente del futuro.

Ese condicional “si”, según el artículo, si se hubiese cumplido, se hubiera logrado que España esté hoy en el Sahara, en la ciudad de Dakhla, antes de la administración estadounidense, y  en eses caso no se hubiese molestado tanto por el reconocimiento estadounidense de la soberanía de Marruecos sobre su Sahara, y recibirlo como dirigido contra ella, por el mero hecho de que  es un acto que fortalece a Marruecos, consolida su desarrollo, hace justicia a su inalienable derecho a su integridad territorial y refuerza su propuesta autonómica como resolución pacífica de un conflicto convertido en materia de chantaje.

El artículo reprocha a la ministra de Asuntos Exteriores Arancha González Laya la iniciativa de su ministerio con los asesores del presidente Biden para anular la decisión de Trump, en la que EEUU reconoce a Marruecos su soberanía sobre su Sahara. Considera que se trata de una inamistosa injerencia en unas relaciones soberanas entre dos países soberanos y demuestra una manifiesta consternación por el mero hecho de haber obtenido Marruecos un importante logro y apoyo. Este resentimiento, según el autor, no es solo por parte de la señora ministra, sino también el del líder de Podemos Pablo Iglesias, el socio de gobierno, que camina en la misma dirección creando un estado de incertidumbre 

El artículo resalta las desconcertantes contradicciones del gobierno. Pues el mismo gobierno ante los cambios en la actual coyuntura internacional y la nueva situación geoestratégica en el mundo, celebró en Madrid el 18 de enero 2021 la reunión de los embajadores de España para debatir sobre “programas e iniciativas encaminadas a fortalecer la presencia de España en el ámbito internacional” y” promocionando gran confianza sobre España”, como dijo el presidente del Gobierno, D. Pedro Sánchez. Quien hizo hincapié sobre la importancia de aumentar la presencia de España y de sus empresas en África. 

Se trata, según el articulista, de una buena estrategia y una visión realista que supone para ello contar con Marruecos, vecino país africano, puerta de acceso a África subsahariana, donde cuenta con una importante presencia y muchos países cuentan con el cómo facilitador en una cooperación mutua en la que todos salen ganando. Sin embargo, el Sr. Pedro Sánchez en su intervención sobre la España que viene, la España del futuro, no ofreció nada que pueda promover confianza de Marruecos en el gobierno español y en su posición sobre el conflicto del Sahara sacando, supuestamente, provecho de los cambios que están surgiendo en la zona.   

El articulista critica la ambigüedad y posturas contradictorias del gobierno de Pedro Sánchez, que, al parecer según el artículo, solo espera de Marruecos aceptar unas relaciones desiguales y conformarse a servir los intereses de España para situarse en posición privilegiada, de hacer de gendarme por tierra y mar contra emigrantes subsaharianos y garantizarle la seguridad ofreciendo su apoyo en la lucha antiterrorista.

“Marruecos quiere intercambiar con España intereses y beneficios. Juntos pueden abrir nuevos horizontes en favor de sus prometedoras y ricas relaciones bilaterales, de fuerte arraigo en la historia, geografía, la política y la economía de ambos países, juntos ganan mucho, y juntos comparten importantes beneficios, en la paz, en la seguridad y en el progreso". No obstante, algunos sectores políticos en vez de ello prefieren la montura hípica del principio de la “autodeterminación”, principio laxo y genérico, de aplicación multiforme. Pero estos mismos sectores y a ellos se suman otros dentro de España, rechazan la secesión de Cataluña y del País Vasco…”, porque con toda razón el destino está dentro de una patria unida y única, no en su desintegración 

El autor insta a que se privilegie la sensatez y la razón, tomando en cuenta los intereses históricos y los beneficios comunes, y aprovechar la oportunidad que se ofrece gracias a los recientes acontecimientos favorables a Marruecos y a toda la región, para aunar los esfuerzos e interactuarlas dentro de las relaciones bilaterales y multilaterales para entrar de lleno en unas perspectivas de desarrollo productivo y fructífero para todos. Pues el quien se colma de la miel marroquí no es de recibo que se enfrente al colmenero.