Opinión

Estreno internacional de Kamala Harris

Estreno internacional de Kamala Harris

La inmigración centra el objetivo de la vicepresidenta de los Estados Unidos, Kamala Harris, en su estreno internacional. Este fin de semana inició un viaje a Centroamérica, comenzando por México y a continuación Guatemala, para imbuirse de los problemas de la región e intentar que las ayudas económicas frenen la avalancha migratoria que se enconó con Trump y que, a pesar de las buenas palabras de Biden, hasta ahora no ha logrado detener la Administración norteamericana.

Los miembros del equipo que la acompaña han preparado bien los planes y estudiado las medidas que puedan tomarse desde Washington para que los pueblos centroamericanos encuentren en sus propios países medios y alicientes económicas para quedarse a luchar por su desarrollo. La voluntad es buena, se da por descontado que la delegación lleva en cartera ayudas tentadoras y la curiosidad y simpatía que despierta la señora Harris son positivas.

Sin embargo, muchos analistas y miembros incluidos de la Administración, se muestran pesimistas sobre los resultados. Algunos sostienen abiertamente que el problema no se paliará con millones; sobre todo millones mal empleados. En este sentido se recuerdan muchos miles de millones de dólares anunciados a bombo y platillo y enviados, pero sin que se vieran sus resultados. La explicación es que muchos cayeron en manos de empresas multinacionales que se aprovecharon para mejorar sus cuentas de resultados.

También ha influido sin duda la fuga de muchas de esas ayudas por los cauces corruptos de los gobiernos y caciques que invirtieron en sus cuentas personales, pero sin impulsar mano de obra ni mejorar los salarios susceptibles de sacar a la genta de la pobreza. La situación de millones de centroamericanos, que no han tenido ni noticias de ese dinero, es desesperada. Los resultados son la violencia que se sufre en algunos de estos países, el autoritarismo antidemocrático en El Salvador o Nicaragua y el temor constante a una sublevación de las masas desesperadas.

En estas condiciones, las dos únicas salidas que se ofrecen, especialmente a las nuevas generaciones, en enrolarse en la delincuencia que capitanea el narcotráfico y cuenta con tentáculos en las esferas del poder o emprender la aventura cada vez más dolorosa y arriesgada de caminar miles de kilómetros para llegar hasta la frontera norteamericana donde esperan encontrar el sueño del milagro americano y donde lo que les espera es una larga y dura peripecia de penurias de todo género.

Los escépticos más suspicaces consideran que el viaje de la vicepresidenta está justificado por el retraso con el que la Administración está cumpliendo las promesas que el propio Biden hizo en tiempos pasados. Y, en medio de la curiosidad que despierta la habilidad negociadora de la señora Harris, se critica que se trate de una líder forjada en la política interna, pero sin experiencia alguna en las relaciones internacionales. El interés de la gira en cualquier caso está más que justificado. Ella manifestó que la afronta con su conocido entusiasmo y capacidad de decisión.