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Opinión

Funeral por estricta invitación

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Los vestigios del imperialismo británico incluyen para los actos relevantes de su Corona, como Jefatura del Estado, un protocolo claro, con unos planes perfectamente preparados con sus respectivos nombres. El funeral por la reina Isabel II de Inglaterra es uno de los acontecimientos más relevantes y trascendentes en este siglo y para poder asistir es imprescindible una estricta invitación. Más de 500 personalidades de todo el mundo, entre ellos jefes de Estado y de Gobierno, han recibido la preciada carta del protocolo británico menos aquellos que no son bienvenidos, por las causas que se consideran oportunas.

Es el caso del presidente de Rusia, Vladimir Putin, y de otros dirigentes de otros países como Siria, Bielorrusia, Venezuela, Afganistán y Myanmar a los que directamente no se les espera o a otros que solo pueden ir sus embajadores como Nicaragua o Corea del Norte. Las razones por las que el protocolo británico excluye a estos dictadores son evidentes, aunque por las mismas o similares se podría incluir también a China y Cuba, por ejemplo. Se puede afirmar que no hay medias tintas en el Foreign Office en unos momentos muy convulsos de la escena internacional. Quizá cuadre más que nunca la famosa afirmación de un dirigente político británico que dijo que el Reino Unido no tenía política exterior, tiene intereses.

En el escenario mundial, el funeral en Londres sirve para valorar quién es quién y en qué bando está. El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, ha insistido en las últimas horas en que la Rusia de Putin se convertiría en un paria internacional si su presidente ordena el uso de armas nucleares tácticas en Ucrania, para hacer frente la ofensiva del Ejército del presidente Zelenski. Para el bando de las democracias liberales que se enfrentan a la agresión expansionista del populismo autoritario de Putin y sus acólitos, su ausencia de Londres le transmite un claro mensaje de firmeza y determinación: ni siquiera ahora los intereses van a estar por delante de los principios y valores que están en juego. Ucrania es el escenario cruento, con acciones de unidades militares rusas tan deleznables como los viles asesinatos de civiles en Izium. También tiene su escenario de tensión en Taiwán. 

Los líderes ruso y chino han afirmado en Samarcanda que está en marcha el cambio de orden internacional. Esa es la clave y no la esconden. Sobre todo, los comunistas chinos que disputan la hegemonía económica, comercial, política y militar internacional a los Estados Unidos y la Unión Europea. Sin embargo, sus problemas internos indican que la larga duración de la invasión rusa de Ucrania no les favorece. La reclamación del dirigente de la India a Putin de que no es momento de guerras tuvo su respuesta de Putin. Inquietante.
 

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