Opinión

Injusticia racial

Manifestaciones Estados Unidos

De acuerdo con Mapping Police Violence, encargada de dar seguimiento a los excesos y brutalidad de las fuerzas policiales en la Unión Americana, los negros son más susceptibles de ser asesinados por la Policía estadounidense. En 2019, enfatiza la organización civil, la Policía mató a 1.099 personas, fundamentalmente ensañándose con las personas de raza negra en comparación con alguien blanco.

En algunas entidades existe una mayor propensión a excederse por parte de las fuerzas policiales, son ocho ciudades las señaladas: Reno, Oklahoma, Santa Anna, Anaheim, St. Louis, Scottsdale, Hialeah y Madison; mantienen su tasa de homicidios perpetrados por policías contra personas de raza negra por encima de la tasa de homicidios de todo Estados Unidos que, en 2018, se ubicó en cinco asesinatos por cada 100.000 habitantes. 

Aunque el proyecto The Counted del periódico británico The Guardian, denuncia que, desde 2015, se han duplicado las muertes de negros perpetradas por fuerzas policiales; lo que implica que los asesinatos policiales por millón de habitantes a nivel nacional en Estados Unidos serían de 7,27 personas afroamericanas, después estarían las brutalidades cometidas por los agentes contra los hispanos con 3,51 muertes por cada millón de habitantes. Al respecto, desde Nueva York, Patrick Watson me habló de un problema endémico racial en su país; si bien está convencido de que “terminaremos resolviéndolo”, reconoció la larga herencia de problemas raciales.

El analista y editor senior de Mauldin Economics me comentó que en Estados Unidos están bajo un ambiente interno de mucha presión y como cualquier país, los norteamericanos tienen entre sí diversos puntos de vista y diferencias. “Yo creo que la mayoría estamos horrorizados por la mala conducta de los policías y realmente queremos una sociedad pacífica y tolerante; algunos están temerosos de hablar abiertamente para no confrontarse con la gente que apoya a Trump porque encima son agresivos… tenemos que hacerlo mejor”, argumentó.

Watson, que también es experto en análisis geopolítico, subrayó que Trump no es el culpable de los problemas raciales en Estados Unidos, pero sí ha contribuido a recrudecerlos con su lenguaje, mensajes y actitudes. “La mayor parte de los americanos votaron en contra de Trump en 2016; él es presidente solamente por el sistema de los colegios electorales y las encuestas actuales muestran solamente un apoyo del 40% de la gente, y digamos que él es muy bueno manipulando la información, a los medios y a los votantes indecisos… yo creo que la historia juzgará su Presidencia como un terrible accidente”, refirió el analista estadounidense.

Le pregunté a Watson si cree en la dialéctica de un movimiento interno para empoderar a las personas de raza blanca o inclusive -quizá- forme parte de un movimiento global, un hecho que para él también existe.

A colación

¿Vamos a un retroceso al pasado como sociedad global en nuestros derechos y valores en los que, además, se ataca como diana a la libertad de expresión, a la prensa, a los inmigrantes? En la opinión del experto norteamericano, es algo que quieren Trump y sus seguidores: “Ellos quieren un retorno que idealizan a una visión de 1950 -que nunca realmente existió- y en la que los hombres blancos americanos prosperaban y tenían a las minorías bajo control”.

Bajo la óptica de Watson, en pleno 2020, la libertad, en todo su amplio sentido de expresión y de su connotación, está siendo gravemente amenazada por las ideologías de extremos y por “demagogos” como Trump, Bolsonaro, Orban y otros que usan “su poder para dividir y conquistar”.

En estos momentos, el resultado electoral para las presidenciales del 3 de noviembre está en el aire, con una ciudadanía gravemente afectada por el paso de la pandemia del coronavirus que ha colocado a la Unión Americana como la nación del mundo con más número de contagios, por encima de los 1,8 millones de positivos y también a la cabeza de los decesos, con más de 108.059 personas.

A ello se añade, la caída de la economía estadounidense, la destrucción del empleo debido a la hibernación productiva para contener la velocidad de expansión del coronavirus y, ahora, la ira de millones de personas en todas partes de Estados Unidos que han salido a protestar contra la brutalidad policial norteamericana usando a George Floyd como la punta visible de ese clamor, aunque detrás de él, lamentablemente, se multiplican muchas otras historias de gente asesinada porque un policía excedió su función. El mundo clama justicia racial…