Opinión

Internacionalizar en estos tiempos 

Internacionalizar en estos tiempos 

El mundo está cambiando a un ritmo acelerado por los efectos de la pandemia, el progreso tecnológico, los factores geopolíticos, el cambio climático y el proteccionismo. Esta evolución trae incertidumbre y riesgo e influye en las decisiones de las empresas en su proceso de internacionalización o exportación. 

Exportar o internacionalizarse, se ha convertido en un imperativo inaplazable para muchos países y empresas. Ya no se trata de una salida para la recuperación, en la etapa postcovid-19, es una apuesta estratégica a largo plazo. 

Muchos factores preocupan a los empresarios, cómo seleccionar el mercado y desarrollar un plan de expansión, el crédito comercial o financiero, la legislación,los idiomas, la cultura,... y no menos importante, la seguridad y el riesgo en países en conflicto. Muchos no están preparados o formados para gestionar estas realidades, lo que provoca malentendidos, pérdidas y daños para las empresas. Es preciso elaborar y aplicar estrategias que respondan de manera significativa y creativa a las situaciones de desconfianza o profunda incertidumbre. 

Internacionalizar no es improvisar. La internacionalización significa conocer los mercados y predecir los riesgos y complejidades que se derivan de las leyes locales, las burocracias nacionales, el funcionamiento de los sistemas judiciales, y por supuesto, de las variables geopolíticas.

Trabajar y hacer negocios en otro país implica tener que tratar con un entorno que en ocasiones es muy distinto del propio. Una estrategia de expansión internacional permite reducir riesgos. Enviar directivos a zonas de conflicto requiere análisis y gestión de riesgo, establecer alianzas locales y evaluar las credenciales de los directivos o instituciones en estas zonas convulsas. 

Las empresas deben prepararse, desarrollar modelos de negocio flexibles para responder a nuevas oportunidades y amenazas y tener equipos capaces de gestionar la aventura internacional.

Las empresas deben considerar la innovación a nivel internacional como uno de los ejes de desarrollo para diferenciarse y seguir siendo competitivas. Cada vez es más necesario un colchón de seguridad para evitar casos como los de las compañías españolas nacionalizadas en América Latina. 

La apuesta ganadora es una alianza público-privada en las exportaciones. La intuición y creatividad del emprendedor combinadas con la fuerza y apoyo de la red diplomática, así como de las agencias y organismos de apoyo a la internacionalización. El desarrollo de un programa global de internacionalización permite que las empresas conozcan mercados muy distantes y diferentes. Esto implica el dominio del proceso de investigación a gran escala, y la capacidad de analizar adecuadamente la información para tomar la decisión acertada.

Una eficiente gestión de la internacionalización y una buena planificación consiguen no solo el logro de los objetivos, sino también una disminución considerable de los riesgos. 

La diplomacia económica es el camino del Estado para conseguir que sus empresas se conviertan en "agentes diplomáticos" del país, de manera que los éxitos de las empresas beneficien la reputación del país y sus relaciones internacionales. Decían en el siglo XIX que por donde no pasan las mercancías, pasarán los ejércitos. Más exportación o internacionalización significa más producción, más empleos, más ingresos y mayor crecimiento.

Internacionalizarse es atreverse a saltar a lo desconocido, pero hay que conocer qué es lo necesario para alcanzar los objetivos.