Opinión

Irán, entre la negociación y el terrorismo 

Irán, entre la negociación y el terrorismo 

Europa quiere revivir el acuerdo nuclear con Irán. Estados Unidos, bajo la nueva administración Biden, estaría de acuerdo pero solo tras comprobar que el régimen de los ayatolás cumple sus compromisos y permite la verificación intempestiva de sus instalaciones por los inspectores del OIEA. Irán exige que antes de sentarse a la mesa de negociaciones se le levanten las sanciones, que tanto daño les está causando, provocando de paso un endurecimiento del régimen. Y, en fin, Israel, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Arabia Saudí desconfían de que Teherán tenga una verdadera voluntad de renunciar a desestabilizar las monarquías del Golfo.  

En estas estábamos cuando se ha desvelado el desbaratamiento de un intento de atentado contra diplomáticos emiratíes acreditados en la embajada de EAU en Addis Abeba. Según informes de la inteligencia etíope, citados por The New York Times, aquella habría desactivado una “célula terrorista durmiente” compuesta por 15 miembros, a los que se les habría incautado una cantidad indeterminada de armas y explosivos.  

Aunque  los etíopes no han revelado quién estaba detrás del intento de atentado, no habrían desmentido que otra persona detenida en Suecia, Ahmed Ismail, sería el cerebro de la operación. Servicios de espionaje de África, Asia y Europa habrían coordinado sus actuaciones para detener a Ahmed Ismail, y alentar la hipótesis de que la operación prevista para realizarse en Addis Abeba no era sino la primera de una serie en cascada que Irán llevaría a cabo en muchas otras capitales. La célula desactivada habría recopilado importante material relativo a los movimientos, actividades y contactos de las embajadas emiratí, israelí y de Estados Unidos en Addis Abeba.  

PHOTO/ARCHIVO   -   La ciudad de Addis Abeba, zona de Bole Rode
PHOTO/ARCHIVO   -   La ciudad de Addis Abeba, zona de Bole Rode
Algo más que vengar a Fajrizadeh y a Soleimani 

La operación en Etiopía sería así el punto de partida para determinar objetivos en diversos países africanos, en los que Irán sería capaz de realizar atentados de gran impacto mediático, similares a los que sufrieron muy relevantes personalidades iraníes, como el científico nuclear Mohsen Fajrizadeh o el general Qassem Soleimani, recibidos en Teherán como una auténtica y desmoralizadora derrota.  

Según el contralmirante norteamericano Heidi Berg, director de Inteligencia del Comando África de las fuerzas de Estados Unidos, no hay duda de que es Irán quién se halla detrás de los 15 detenidos en Etiopía, así como del cerebro de la operación, Ahmed Ismail, arrestado en Suecia. Berg habría confirmado a sus aliados israelíes y emiratíes que Etiopía y Suecia habrían cooperado estrechamente para abortar el complot.  

Tan pronto como estos informes han salido a la luz Irán se ha apresurado a negar las acusaciones, “alegaciones carentes de base provocadas y difundidas por los maliciosos medios de información sionistas”, según un portavoz iraní de Addis Abeba. Etiopía y EAU han declinado comentar públicamente tales noticias. Sin embargo, el Servicio Nacional de Inteligencia de Etiopía, sí ha anunciado la detención de un segundo grupo de presuntos terroristas, a los que se les habría cogido con las manos en la masa de la preparación de un gran atentado contra la Embajada de EAU en Jartum, lo que habría sido confirmado también por un portavoz del gobierno de Sudán.  

El análisis de todo ello lleva a la conclusión de que Israel está cooperando muy activamente en el seguimiento y descubrimiento de tales presuntas actividades terroristas iraníes. Un detalle que tiene para ello gran importancia y que podría haber pasado desapercibido es que el pasado noviembre, inmediatamente después de la visita a Israel del primer ministro etíope, un grupo de pilotos de drones israelíes se desplazó a Etiopía con la misión “de ayudar a eliminar la plaga de langostas que estaba asolando los campos y destruyendo la agricultura del país”. No ha trascendido que tales pilotos pudieran haber realizado simultáneamente otro tipo de operaciones, aunque no deja también de llamar la atención que poco después el jefe del Mossad, Yossi Cohen, se entrevistara con su colega etíope “para discutir sobre operaciones de contraterrorismo”. A juicio de The New York Times este tipo de entrevistas no es excepcional ya que la Inteligencia israelí mantiene frecuentes contactos con “países africanos amigos” en los que sospecha Irán podría estar fraguando actividades terroristas.    

Oriente Medio vuelve a estar, pues, a punto de ebullición, si es que alguna vez dejó de estarlo. Se libra una guerra más o menos sorda, con todo tipo de operaciones encubiertas. Se ventila la nueva conformación de su mapa geopolítico y su inevitable proyección sobre todo el continente africano.