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Opinión

Kazajistán: turbulencias en Asia Central

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2022 ha empezado con Occidente pendiente de la tensa situación en Ucrania. El despliegue militar ruso en la frontera ucraniana ha alarmado a la OTAN, activando la posibilidad de que Rusia intervenga con las armas.

Sin embargo, no ha sido esta situación la que ha causado alarma en el Este. El primer gran sobresalto político del año 2022 en el vecindario ruso ha tenido lugar en Kazajistán, país limítrofe con Rusia y China. La decisión del Gobierno kazajo de subir el precio del gas licuado a principio de año desató la ira del pueblo en un país donde los ciudadanos usan esta fuente de energía para vivir. La ira por la subida del precio mutó en protesta contra el Gobierno, especialmente contra el expresidente Nursultan Nazarbayev, quien lideró el país desde su independencia en 1991 hasta el 2019, pero mantenía influencia a través del Consejo de Seguridad, y la gran diferencia en el nivel de vida de una élite rica y un pueblo pobre.

Lo relevante de la crisis kazaja son las consecuencias que tales protestas pueden tener en el precio de los carburantes y en la minería de criptomonedas. En el caso del primero, es importante destacar que Kazajistán alberga importantes reservas de petróleo y gas explotadas por compañías como Exxon Mobil y Chevron. Si bien es cierto que la producción no se ha visto afectada por las protestas, las compañías extranjeras podrían considerar abandonar el país, ya que es muy probable que perciban Kazajistán como un país inestable para hacer negocios. Respecto a las criptomonedas, Kazajistán tiene un 18% de la minería mundial de bitcoins. Las protestas han supuesto una pérdida del valor del 5%, lo cual ha alarmado a inversores de bitcoins. El uso cada vez más común de los bitcoins en las finanzas y la falta de control sobre las transacciones harán más probable que se debata la posibilidad de regular los bitcoins para prevenir sobresaltos como el kazajo.

También es significativa la rápida reacción rusa a las protestas a través de la Organización del Tratado de Seguridad Común (OTSC).  Por primera vez la OTSC intervino militarmente para restablecer el orden a instancias de un país miembro. Tal intervención muy probablemente sea vista como un precedente para la represión de las protestas prodemocráticas en países afines a Moscú. Si Rusia intervino en Kazajistán es muy probable que haga lo mismo en otros escenarios. La fórmula de la OTSC podría ser invocada por tiranos como Lukashenko de Bielorrusia, el cual experimentó protestas prodemocráticas el año pasado. Tal acción podría dar como resultado la crispación de las ya frágiles relaciones entre Occidente y Rusia, pues el primero vería con malos ojos la intervención militar del segundo en un país limítrofe con la frontera este de la OTAN. Esto podría dificultar la resolución del contencioso ucraniano, llegando a resultar en una intervención militar.

En conclusión, 2022 ha comenzado con Rusia interviniendo militarmente para sofocar protestas en Kazajistán, país dentro de su esfera de influencia. A primera vista parece improbable establecer paralelismos entre lo ocurrido allí y Ucrania, donde aún está por ver en qué acaba la escalada militar rusa en la frontera. Sin embargo, la rápida intervención militar rusa, la primera bajo el paraguas de la OTSC, debería preocupar a Occidente ya que es muy probable que tiranos como Lukashenko en Bielorrusia -país limítrofe con Europa occidental- vean en el ejemplo kazajo una oportunidad para pedir ayuda a Rusia. El hecho de que Bielorrusia experimentara protestas prodemocráticas en el 2020 y 2021, reprimidas con fuerza, hacen probable que Rusia intervenga militarmente bajo el paraguas de la OTSC si se repitiesen protestas. Lo ocurrido en Kazajistán también ha afectado a las criptomonedas y al petróleo, abundantes en el país. En el caso del primero, la rápida caída de su valor aumentará el interés por regular el mercado de criptomonedas para prevenir tales sobresaltos. Respecto al petróleo, es probable que las compañías extranjeras consideren abandonar las inversiones en los campos petrolíferos, pues Kazajistán será visto como un país inestable para los negocios.