Opinión

La alargada sombra de Erdogan

Recep Tayyip Erdogan

Los servicios de inteligencia de diferentes países están descubriendo la alargada sombra del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan; últimamente el invitado no deseado de algunos conflictos internacionales. Sus intervenciones con soldados propios o mercenarios en los conflictos de Nagorno-Karabaj, Siria y Libia han venido ocultando una intensa actividad del MIT (el servicio secreto turco) en la lucha contra los kurdos en los países que acogen a sus exiliados.  

Hace una semana se presentó en el Ministerio del Interior de Austria un hombre de 53 años que dijo llamarse Feyyaz Ozturk Aslan, y aseguró que había desertado como agente del MIT ante el encargo del Gobierno de Ankara de asesinar al líder del partido Verde del Kurdistán Aygul Berivan, exiliado en Viena. La noticia, administrada con cautela por el Gobierno austríaco, ha alertado sobre algunas interferencias turcas en su política e incluso orden público. 

Las primeras investigaciones demostraron que el nombre era correcto y que de alguna manera había estado implicado en actividades relacionadas con el espionaje y el terrorismo. El Gobierno turco lo desmintió. Aslan fue parco en sus testimonios, pero expresó su deseo de que, a cambio, se le ofreciese asilo político y se la pusiera seguridad porque en cuanto trascendiese que había desertado sería perseguido y asesinado. El ministro del Interior austríaco, Karl Nehammer, declaró a The New York Times que se trata de un asunto muy serio y que se está investigando a fondo.

Otras fuentes que el periódico no identifica aseguran que desde hace tiempo se ha detectado la presencia de agentes turcos en Austria, donde residen 270.000 turcos, un tercio kurdos, y que se sabe que Erdogan ha reclutado a varias decenas de agentes especializados para seguir de cerca a los kurdos y otros ciudadanos turcos desparramados por diferentes países que discrepan de Erdogan y de su deriva autoritaria. 

También circula en ambientes diplomáticos información sobre las amenazas que están recibiendo de un tiempo a esta parte algunos nacionales turcos residentes en el extranjero. La Policía austríaca sospecha que agentes del MIT turco tienen el encargo de promover disturbios como los registrado recientemente en Viena colaborando con grupos de ideologías extremas en iniciativas violentas.  Austria es el país europeo más afectado. 

Ante estas informaciones, algunos analistas coinciden en que Erdogan acumula odios y quiere volcar su furia contra la negativa de la Unión Europea de admitir a Turquía como socio, lo que ha sido el mayor fracaso de su carrera imparable hacia el poder absoluto que está imponiendo. Estas informaciones también incluyen la sorpresa que causa la estrecha relación que está estableciendo con Putin tratándose de un país miembro de la OTAN.