Opinión

La diplomacia de los gestos

Karima Benyaich

Pie de foto: La embajadora del Reino de Marruecos en España, Karima Benyaich.

En diplomacia, es a menudo presente el uso del lenguaje de los gestos, como forma de enviar mensajes de forma sutil y subliminal, en sustitución de las palabras o complemento de estas para darle más énfasis. Esta diplomacia de los gestos tuvo lugar el pasado 30 de julio con ocasión de la celebración del veinte aniversario de la coronación de SM el Rey de Marruecos, Mohamed VI.

En la recién renovada residencia de la Misión diplomática del Reino de Marruecos - que estuvo cerrada por restauración durante ocho años inexplicablemente – tuvo lugar la celebración de la fiesta nacional marroquí, conmemorando este año los veinte años de la coronación de SM Mohamed VI como Rey del vecino país. En los espaciosos y acogedores jardines de la Residencia se volvía a celebrar las siempre exitosas recepciones, en vez de los fríos hoteles de lujo de Madrid, siendo esta fiesta del Trono el mejor motivo y excelente ocasión para estrenar el recinto residencial.

El discurso de la Excelentísima Embajadora, Karima Benyaich, dirigido a los asistentes durante treinta minutos, fue precedido por los himnos nacionales de España y de Marruecos tocados por la Guarda Real del Rey de España Felipe VI.

Es aquí donde radica el principal gesto diplomático dado por la Casa Real de España hacia Marruecos, su Rey y su pueblo. La Embajadora de Marruecos no perdió la oportunidad de resaltarlo. Calificó con acierto al gesto Real, en un  “delicado y significativo detalle, que traduce la gran sintonía y refleja la gran amistad que une a nuestros respectivos soberanos y a ambas Casas Reales”- según Henar Hernández en Atalayar – añadiendo que el “gesto es simbólico, pues se trata de la primera vez que esta unidad de la Guardia Real ha interpretado piezas en una Embajada extranjera”.

El segundo gesto de la diplomacia española hacia Marruecos es la importante presencia en cantidad y calidad de los quien estuvieron en la recepción ofrecida por la recién nombrada embajadora del Reino de Marruecos. Es verdad que las recepciones que ofrece la Embajada de Marruecos con ocasión de la celebración de la fiesta de Trono han destacado entre todas las embajadas por  el gran número de  asistencia y de la alta calidad de  personalidades y mandatarios que asisten. Por ejemplo, el abuelo del actual Rey de España, Don Juan de Borbón, Duque de Barcelona, con su frecuente asistencia a estas ceremonias, honoraba siempre la Misión y su cuerpo diplomático, sobre todo siendo la única Embajada que gozaba de este privilegio. Pero esta vez, más que nunca, el gobierno casi al completo estaba presente, la Vicepresidenta y Ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad, Carmen Calvo; el Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España Josep Borell; el Ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska; la Ministra de Justicia Dolores Delgado; la Ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social Magdalena Valerio y el Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación Luis Planas. La presencia de la Vicepresidenta junto a media docena de Ministros constituye un gesto  diplomático del gobierno de España hacia Marruecos.

El tercer gesto diplomático registrado es el de José Luis Rodríguez Zapatero, que el 29 de julio publicaba un artículo en El País bajo titulo “España y Marruecos en los 20 años del reinado de Mohamed VI”. En su calidad de presidente del Gobierno de España, entre 2004 y 2011, su artículo sobre los logros obtenidos por Marruecos y el nivel de las relaciones bilaterales entre los dos países constituyen  una referencia de gran valor  ofrecida por un testigo de excepción. Sobre todo que el periodo en que fue jefe de gobierno fue crucial en las relaciones entre España y Marruecos.

En su artículo Zapatero resaltaba que siempre consideró que “buena parte del futuro de la España democrática, en su dimensión de política exterior, dependía de nuestra relación con Marruecos y de su proceso de modernización”. Resaltó que “una relación positiva entre Marruecos y España significa estabilidad, seguridad y progreso para ambos países, para el norte de África y para la política de la UE hacia el Mediterráneo”. Dejó claro que las tensiones de principios de los años 2000, vividas durante el gobierno de Aznar, quedaron superadas, afirmando que “vivimos el mejor y más fecundo periodo de las relaciones entre ambos países”

En este sentido Zapatero destacó que estas relaciones, en el ámbito económico y comercial, han pasado de registrar un volumen de intercambios comerciales de 1.800 millones de euros en 1999 a los cerca de 15.000 millones en 2018, lo que supone, según Zapatero, un crecimiento de más del 700%, convirtiéndose en el  segundo cliente de España fuera de la UE, después de Estados Unidos. Al mismo tiempo, Marruecos es el primer destino de la inversión española en África, donde  hay más de 600 empresas españolas instaladas. En su artículo, Zapatero resaltó la voluntad de Marruecos  de intensificar  ésta  cooperación, recordando la declaración del rey Mohamed VI en su discurso de la Fiesta del Trono en 2016, en la que afirmó: "Trabajaremos para el reforzamiento de nuestros partenariados estratégicos con nuestros aliados que son Francia y España".

Los logros de Marruecos en materia de infraestructuras, son citados por Zapatero, como la construcción de  una importante red viaria que, con más de 1.800 kilómetros en autopistas durante las últimas dos décadas, la construcción del primer tren de alta velocidad de todo el continente  y el gran puerto de Tánger Med. También un ambicioso plan en materia de energías renovables, que ya ha superado el umbral del 30% de energía de origen renovable, afirmando que  “los datos objetivos confirman el avance y la modernización de las últimas dos décadas en Marruecos” y ofrece el importante dato  del  PIB que se ha multiplicado por tres y su PIB per cápita ha pasado de 3.580 a 8.930 dólares. 

No obstante, para el expresidente del Gobierno de España, “el rey Mohamed VI ha recordado en muchas ocasiones su afán por superar los retos sociales pendientes, especialmente en materia de educación y sanidad”. Con ello, concluye Zapatero su artículo instando a que "estimulemos ese propósito de cambios, contribuyamos a él, y hagámoslo a partir de nuestro respeto y amistad sincera, esto es, con la misma actitud que ha demostrado, durante sus veinte años de reinado, Mohamed VI hacia España”.

Otro gesto diplomático de España hacia Marruecos fue a manos del propio jefe del Gobierno en funciones Pedro Sánchez. El mismo día de la fiesta del Trono, el 30 de julio, Pedro Sánchez publicaba un artículo bajo el interesante y muy significativo título “España y Marruecos: una relación estratégica”.

Ilustraba el interesante artículo un bonito y sugerente cuadro del artista Nicolas Aznarez de un velero navegando con dos velas una con los colores de la bandera de España y su gemela la de Marruecos. Es todo un símbolo y un gesto diplomático sugerente a navegar juntos. Además, el subtítulo del artículo reza: “Como principal socio comercial del país vecino, España ha impulsado ante las instituciones comunitarias la definición de un nuevo marco de cooperación política y financiera entre Europa y Rabat”.

Tras transmitir su felicitación al Rey, al Gobierno y al pueblo de Marruecos con ocasión de la celebración  del 20 aniversario de la llegada al trono de Mohamed VI y por los avances alcanzados, el Jefe de gobierno en funciones dijo: “Quiero, asimismo, aprovechar esta oportunidad para reiterar mi compromiso para seguir avanzando en todos los aspectos de nuestras relaciones bilaterales y en nuestra cooperación regional y multilateral. Lo hago desde la convicción de que España y Marruecos son, hoy más que nunca, dos países unidos por múltiples vínculos, no solo en el presente, sino con una relación estratégica y que se proyecta hacia el futuro”.

Destacó que “España y Marruecos son, hoy más que nunca, dos países unidos por múltiples vínculos, no solo en el presente, sino con una relación estratégica y que se proyecta hacia el futuro”. Representan, según el Presidente, un excelente ejemplo de cómo ésta vecindad, “con sus condicionantes geográficos e históricos, puede convertirse en una relación intensa y fructífera entre dos países amigos, que han sabido establecer y reforzar un sentimiento de mutua confianza”.

Marruecos, en ojos de España, es “un país hermano y socio estratégico de primer orden. Juntos compartimos prosperidad y seguridad. Y favorecemos decididamente la estabilidad en el Mediterráneo occidental”, afirma  Pedro Sánchez que anuncia  el apoyo de España a Marruecos en sus relaciones con la Unión Europea. En este sentido, el excelente nivel de colaboración entre ambos países, según Sánchez, “resulta clave para garantizar nuestra seguridad y para luchar conjuntamente contra cualquier amenaza que pueda percibirse en el ámbito regional o internacional”.

Tras resaltar los importantes sectores donde la cooperación entre ambos países fue primordial y con éxito citando también ámbitos prometedores para mayor cooperación  fructuosa, Pedro Sánchez afirmó: “Estamos comprometidos con el establecimiento de un nuevo esquema de relaciones, que  refleje  fielmente el papel clave que ejerce Marruecos en múltiples cuestiones prioritarias para la Unión Europea”.

El jefe de Gobierno en funciones termina su artículo de testimonio y manifiesto de Amistad y Buena vecindad hacia Marruecos; Rey Pueblo y Nación afirmando con solemnidad: “Marruecos es un socio de presente y de futuro, un Estado amigo, un pueblo hermano. Nuestra vecindad es hoy más que nunca una oportunidad y un desafío para desarrollar una relación equitativa y dinámica que satisfaga las legítimas aspiraciones de nuestros pueblos. Este es el compromiso que asumo con ambición y convicción en este aniversario”.

Son varios gestos diplomáticos  procedentes de diferentes niveles y dirigidos hacia Marruecos, en un día muy especial, el de su Fiesta Nacional y el del veinte aniversario de la coronación de SM el Rey Mohamed VI. Estos gestos diplomáticos aparentemente separados van unidos de un sugerente hilo conductor invisible, que transmite un subliminal mensaje de afecto respeto y ganas de hacer juntos grandes cosas en el bien de los dos pueblos, español y marroquí, como el de los países de nuestro entorno europeo, magrebí y africano.

Jamal Eddine Mechbal, es diplomático jubilado y experto en relaciones bilaterales entre España y Marruecos.