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Opinión

La doctrina soviética de las operaciones profundas: desde la URSS hasta la Rusia actual

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En el periodo 1929-1936, sucesivas publicaciones doctrinales soviéticas y libros elaborados por autores próximos al círculo de Mijaíl Tujachevski, como Alexander Svechin, Vladímir Triandafillov y Georgii Isserson, fueron aquilatando un concepto en aquel momento novedoso que calificaron como operaciones profundas. Posteriormente, este cuerpo doctrinal se aplicó en distintas operaciones de la Segunda Guerra Mundial (II GM), como fue el caso de Bagration.

En la actualidad, la Federación de Rusia ha participado en diferentes conflictos —entre los cuales destacan Georgia y Ucrania—, lo que ha generado debate sobre la vigencia del cuerpo doctrinal mencionado, cuya aplicación antaño resultó exitosa.

No puedo adelantarle las acciones de Rusia. Es un acertijo, envuelto en un misterio, dentro de un enigma, pero quizá haya una clave. La clave es el interés nacional de Rusia.
WINSTON CHURCHILL (1874-1965), político y militar

Los periodos revolucionarios, además de fraguar nuevas ideas que cambian a las sociedades en su conjunto, ofrecen oportunidades para abordar problemas con enfoques disruptivos. Svechin y el arte operacional soviético, Tujachevski y Triandafillov con el concepto de batalla y operaciones profundas e Isserson como elemento vertebrador son claros ejemplos de una forma completamente diferente de abordar la problemática operacional suscitada durante la guerra posicional o de trincheras (I GM).

Sustentados en Clausewitz y el marxismo como pilares fundamentales y conexos, además de en las lecciones aprendidas en periodos previos, las contribuciones de los prominentes oficiales soviéticos se plasmaron en las PU-29 y PU-36, que a la postre ofrecieron el marco doctrinal que tardíamente y a pesar del sistema resultó célebre para la URSS.

Desde una aproximación a la teoría del realismo político en las relaciones internacionales (RRII) y teniendo muy presente el paradigma clausewitziano de que la naturaleza de la guerra es inmutable, los conflictos actuales en los que está inmersa la Federación de Rusia ineludiblemente son ejemplos de que su carácter es cambiante y adaptable a la situación.

No obstante, la visión largoplacista y el continuismo soviético-ruso —evidenciado en conceptos como la percepción del enemigo como un sistema de sistemas, la simultaneidad operativa, el multidominio y la maskirovka— ofrecen nexos y, a su vez, una evolución doctrinal con una gran preponderancia del factor operacional información.

En este artículo se analizan los conceptos fundamentales de la doctrina originaria para posteriormente ofrecer indicios de su aplicación durante los acontecimientos actuales. El texto finaliza con una serie de conclusiones siempre formuladas desde la prudencia y teniendo muy presente que la información sobre los conflictos en curso pudiera no ser completa hasta que estos lleguen a su fin.

La doctrina primigenia

Históricamente, la ofensiva del general Alexéi Brusílov contra las líneas austrohúngaras del 4 de junio de 19161 constituyó una campaña decisiva en la victoria soviética durante la I GM. Su alto coste en vidas —más de un millón de personas durante el mes de junio y dos millones en noviembre— a la postre generó un efecto multiplicador del descontento y conformó el germen de la revolución que acabaría definitivamente con los Romanov. A la par, esta ofensiva es una de las ocasiones primigenias en las que se tiene constancia de la aplicación práctica del concepto de profundidad en las operaciones, incluso antes de que formalmente se hubiera desarrollado como noción doctrinal.

El general Brusílov, al mando de los cuatro ejércitos que conformaban el frente suroeste del Imperio ruso, aplicó la mayor potencia de combate en los puntos donde el enemigo era más débil para romper su dispositivo y posteriormente, tras un rápido avance, alcanzar sus objetivos a la máxima profundidad. Todo ello vino precedido de una preparación protagonizada por el fuego, violenta, precisa y breve, urdida con el fin de que el enemigo no dispusiera de mucho tiempo para reaccionar con sus reservas y causar los efectos necesarios y suficientes para la ruptura del frente2.

Gracias a la experiencia acumulada en campañas imperiales fallidas, cuando el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos (RKKA) se conforma, la movilización de antiguos oficiales3 zaristas voenspetzy es aceptada a pesar de no ser del agrado del régimen revolucionario, ya que el Ejército Rojo negaba en ciertos aspectos la tradición militar imperial. Aunque ni Trotsky ni Lenin tenían una fe ciega en dichos oficiales y les asignaban comisarios políticos como observadores, el reclutamiento de especialistas burgueses se consideraba esencial para la supervivencia del régimen. Es precisamente en este periodo cuando se inicia una gran actividad doctrinal, fraguándose los mimbres de la ciencia militar soviética y su interconexión ideológica y política.

Con una visión prospectiva, se trata sobre todo de ofrecer soluciones a los problemas operacionales que primeramente había tenido el Ejército Imperial y posteriormente el RKKA: la falta de movilidad y de capacidad de maniobra en un teatro de operaciones (TO) estancado y posicional y la creciente relevancia de las operaciones sucesivas, dada la imposibilidad de destruir al enemigo en una sola acción. Estas constituyeron experiencias de vida para Tujachevski no solo en la guerra civil (1917-1923) sino también durante la I GM, y a ellas responde Triandafillov en su trabajo La naturaleza de las operaciones de los ejércitos modernos. En dicho trabajo, además de observarse el embrión del concepto de operaciones profundas, adquiere protagonismo el de armas combinadas, pues se le da gran importancia a la utilización de carros de combate apoyados por la fuerza aérea y a la extensión de las ofensivas a una profundidad de 100 a 150 kilómetros, entre otras cuestiones.

Pero quizá todo este desarrollo no tendría sentido sin la figura de Svechin, quien en 1923 ya utilizaba la expresión arte operacional en sus disertaciones académicas4, articulando un nuevo marco para los niveles de la guerra. Tal y como él mismo dijo: «Las batallas son los pasos con los que se ejecutan los trayectos operacionales, siendo la estrategia la que marca el camino a seguir»5, observación hoy en día plenamente vigente en la doctrina nacional y de la OTAN6.

Isserson y la evolución del arte operacional

Pero el aglutinador de estos novedosos conocimientos resulta ser Isserson. En su tratado La evolución del arte operacional se afianzan los conceptos de batalla profunda, operaciones profundas y nivel operacional, que alcanzan su clímax con la publicación en 1936 del Manual provisional de campaña (PU-36) o de las Regulaciones del servicio de campo, del cual el lituano fue editor, autor y coordinador7.

Así, desde una aproximación predominantemente ofensiva, las operaciones profundas reciben dicha denominación por disponer de cuerpos generadores de esfuerzos tanto simultáneos como sucesivos que aplican una gran potencia de combate durante momentos muy localizados y determinados en espacio y tiempo. Estos generan un efecto multiplicador en toda la profundidad del dispositivo adversario, con la consiguiente sorpresa entre las fuerzas enemigas previa a su destrucción8.

Para realizar esta combinación de esfuerzos según la secuencia prevista y que se integren de forma sinérgica conforme a los factores operacionales (fuerza, espacio, tiempo e información), Isserson propone la distribución de la fuerza en cuatro escalones. Así pues, la concepción soviética de las operaciones ya no sería una cadena rota de batallas interrumpidas, sino más bien una cadena continua de esfuerzos de combate fusionados a lo largo de toda la profundidad del dispositivo adversario, conformando, en palabras de Isserson, «un vasto mar de fuego y combate»:

  • El primero de los escalones estaría compuesto prioritariamente por unidades aéreas: formaciones de combate aire-aire y combate aire-tierra para obtener la superioridad en el aire y degradar las capacidades adversarias mediante acciones de ataque a tierra, esenciales para la consecución de una ventaja inicial.
  • El segundo escalón o escalón de ataque efectuaría la ruptura del frente enemigo y estaría compuesto por fuerzas de gran potencia de combate, que ocuparían una amplia línea y actuarían a lo largo de las líneas operativas exteriores9. Las unidades combinadas de carros de combate, artillería e infantería ofrecen capacidades que permiten una solución a esta cuestión operacional.
  • El tercer escalón o escalón de avance estaría compuesto por fuerzas acorazadas, que ejecutarían el esfuerzo principal de las operaciones profundas en las líneas interiores explotando de forma agresiva la perforación conseguida en el frente enemigo hasta alcanzar su retaguardia, afectando a las capacidades de mando y control (C2) y logísticas del adversario y capturando los objetivos previamente identificados10. Los grupos móviles que conforman este tercer escalón, principalmente unidades motorizadas y la caballería mecanizada, poseen características tácticas diferentes a los escalones de ataque y además crean las condiciones para convertir el éxito táctico en operacional. Entre sus objetivos figurarían: fijar las reservas del enemigo, rodear fuerzas, ocupar objetivos relevantes para las fuerzas de seguimiento, perseguir al enemigo en retirada, interrumpir el C2, desorganizar la retaguardia adversaria y derrotar sus reservas operativas11.
  • Finalmente, el cuarto escalón o escalón de reserva ejecuta misiones de consolidación de los objetivos alcanzados por el tercer escalón y contribuye a la destrucción de la fuerza adversaria. Para ello, resulta primordial que el escalón de avance previamente aísle por completo al enemigo, porque, si no es así, se afrontaría una nueva ruptura12.

En la siguiente imagen se puede observar el referido escalonamiento.

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La operación Bagration

Las purgas estalinistas afectaron a los padres intelectuales de las operaciones profundas y durante un periodo su aplicación práctica podía ser motivo de muerte o ingreso en un gulag.

Sin embargo, el concepto teórico volvió a ver la luz y a gozar de éxito entre el 20 y el 31 de agosto de 1939, durante la guerra fronteriza soviético-japonesa que culminó en la batalla de Jaljin Gol13.

Las fuerzas de la URSS al mando del comandante Zhúkov, tras obtener la superioridad aérea y neutralizar las posiciones japonesas del primer escalón, rompieron el dispositivo japonés con infantería apoyada por carros de combate. Posteriormente, la Séptima Brigada Acorazada atacó los objetivos en profundidad previamente marcados.

Sin embargo, es en Bagration, una de las operaciones decisivas de la II GM, donde se evidencia el éxito de su aplicación práctica. Así, en un primer análisis de la operación, la diferencia soviética en términos de fuerzas podría antojarse el detonante del éxito: una proporción de 3 frente a 1 en hombres y de 6 frente a 1 en medios14. No obstante, disfrutando antaño de dicha superioridad, aunque en términos no exactamente iguales, la URSS no había sido capaz de superar al mismo enemigo en al menos una decena de ocasiones entre diciembre de 1943 y marzo de 194415.

La importancia del periodo inicial del conflicto, el ámbito cognitivo y el arte de la maskirovka ofrecían soluciones determinantes que los ejércitos masivos otrora no habían sido capaces de aprovechar, pero que ahora la doctrina de las operaciones profundas brindaba. En este sentido, cada operación se llevó a cabo en el contexto de un «plan de decepción» que abarcaba toda la campaña y era coordinado por el Stavka. Cada plan tenía una premisa: sorprender al enemigo no permitiéndole conocer el cuándo, el dónde y el cómo de la ofensiva16.

Así, partiendo de que las principales ofensivas soviéticas se habían producido en el frente sur, concretamente en Ucrania, el alto mando del Ejército alemán (OKH) esperaba una ofensiva principal necesariamente en esa dirección. Sin embargo, aprovechando la debilidad política de los aliados alemanes, el Stavka había decidido meses antes atacar al norte —concretamente en Bielorrusia— y había elaborado un plan de decepción, haciendo más creíbles las coherentes previsiones alemanas17.

Mediante la simulación de una gran concentración de fuerzas en la zona sur del frente a través de movimientos de ferrocarril que fingían el transporte de unidades soviéticas y la ocultación de la concentración real en la zona norte, las previsiones del OKH se tradujeron en el inexorable ataque de al menos cinco ejércitos de carros de combate soviéticos. De hecho, el OKH despojó al Grupo de Ejércitos Centro alemán de la LVI Panzer, que constituía el 15 por ciento de sus divisiones y atesoraba el 82 por ciento de sus carros de combate, evidenciándose con ello que el engaño había funcionado18.

A su vez, Alemania no supo ganarse a las masas de campesinos y trabajadores, algo esencial en el cuerpo doctrinal que nos ocupa19: después de tres años en el territorio el afecto de la población seguía recayendo del lado soviético. La URSS supo aprovechar muy bien este asunto mediante la movilización de «partisanos»20 y la campaña de guerrillas conocida como «guerra ferroviaria», que permitió la paralización del tráfico de trenes en Bielorrusia casi por completo21.

Todo este plan de decepción finalmente consiguió su propósito: impactar al adversario y ganar tiempo para generar unos efectos iniciales decisivos, que los alemanes después de cinco días ya no pudieron reconducir: «El gran ataque del enemigo al noroeste de Vítebsk sorprendió completamente al mando alemán […]. La inteligencia no había detectado allí ninguna concentración de ese nivel»22.

Finalmente, después de sesenta y ocho días, las fuerzas de la URSS, bajo el mando directo de Stalin, consiguieron destruir el Grupo de Ejércitos Centro alemán aplicando los conceptos doctrinales de las operaciones profundas23. Las unidades mecanizadas fueron empleadas a una profundidad de entre 100 y 150 kilómetros y las unidades acorazadas realizaron ataques más profundos aún contra objetivos situados a entre 200 y 250 kilómetros. En tres semanas, las unidades del Ejército Rojo habían avanzado entre 300 y 400 kilómetros. En cinco semanas, el Ejército Rojo infligió más bajas entre las filas alemanas que la batalla de Stalingrado en sus tres meses de duración24. En definitiva, sorpresa, ritmo y profundidad, aderezados con la violencia que define a la guerra, permitieron que las fuerzas de la URSS llegasen a las puertas de Varsovia.

Posibles conexiones con la actualidad

El concepto de operaciones profundas originariamente tenía un marcado carácter convencional y su puesta en práctica se había vislumbrado prioritariamente —no exclusivamente— en los dominios físicos. No obstante, las formas y métodos actuales exigen respuestas en los dominios no físicos, cuyos efectos permitan alcanzar una serie de condiciones decisivas que, a su vez, contribuyan a lograr los objetivos operacionales y estratégicos.

Uno de los aspectos clave en el pensamiento militar de la Federación de Rusia, que supone elementos de continuidad con las PU-36, es la percepción del enemigo como un sistema de sistemas25. Esto sugiere que la profundidad requiere interacciones no solo en los dominios físicos, sino también en los no físicos. La sinergia, la fragmentación, la simultaneidad, el impulso y la decepción constituyen principios o mecanismos universales para alcanzar el «shock operacional»26 y que, por lo tanto, el enemigo colapse.

Esa percepción del enemigo como un sistema multidimensional que puede ser atacado en toda la profundidad de su organización operativa utilizando el conjunto de los instrumentos de poder de un Estado irremediablemente desemboca en desarrollos doctrinales acordes con el entorno operativo actual, donde el instrumento de la información ofrece soluciones en el multidominio. En palabras de Guerásimov: «El estudio de los problemas de preparación y la conducción de acciones de carácter informativo es la tarea más importante de la ciencia militar», puesto que su uso «brinda oportunidades para una influencia remota y encubierta, no solo en las infraestructuras de información críticas, sino también en la población del país»27.

Isserson decía que las operaciones en la I GM no fueron continuas porque se ocuparon solo de la profundidad táctica del enemigo. La doctrina de las operaciones profundas, con las aportaciones de Triandafillov y Tujachevski, muestra la superación de la simultaneidad lineal por la simultaneidad operativa28, acorde con la percepción del enemigo como un sistema de sistemas que debe colapsar en su conjunto mediante el ataque.

Los ejercicios militares realizados por la Federación de Rusia, así como los conflictos bélicos presentes, ofrecen evidencias de la aplicación práctica de esta doctrina en el entorno operativo actual. No obstante, no hay que perder de vista que cada guerra tiene su propia lógica —tal y como aseveraban Clausewitz y Svechin—, pero teniendo muy presente que para poder sostener —y ganar— una guerra los tres elementos de la «trinidad» han de estar en equilibrio: el gobierno (elemento racional), el ejército (elemento no racional) y el pueblo (elemento irracional).

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El conflicto de Georgia en 2008 resulta ser el mejor ejemplo. Dos divisiones mecanizadas y dos aerotransportadas con apoyos de fuegos a través de dos frentes de avance distintos desbordaron las líneas georgianas en pocas horas: velocidad, contundencia, sincronización, amplitud de frente, mantenimiento del ritmo de operaciones, características todas ellas definitorias del cuerpo doctrinal descrito.

Además, hubo una zona gris previa y ciberataques que, añadidos a la violencia causada en los primeros compases del conflicto por los separatistas civiles, habrían puesto al Gobierno georgiano en un dilema: o toleraba la violencia de un movimiento separatista y, por tanto, perdía legitimidad, o bien respondía para dar protección a sus ciudadanos, pero se arriesgaba a una invasión rusa29. No obstante, cualquiera de las dos decisiones que tomase el Gobierno georgiano, Rusia habría conseguido su objetivo.

Igualmente, en ejercicios militares realizados durante 2017 (EZAPAD) con la finalidad de adiestrar el sistema de C2 y la interoperabilidad interarmas se identificaría la puesta en práctica de los conceptos doctrinales que nos ocupan, conexos con las operaciones profundas30.

Por último, el escenario ucraniano puede ser un ejemplo práctico de su aplicación, siempre guardando las debidas reservas en los análisis sobre este conflicto, ya que todavía no ha finalizado, pasa por distintas fases e inevitablemente se encuentra sujeto a cambios. Debemos recordar que en fechas actuales nos encontramos en plena raspútitsa, también conocida como la estación del barro y otrora aliada del Imperio de los zares y de la URSS. Cabe subrayar sus consecuencias para la Grande Armée de Napoleón Bonaparte en 1812 o la Alemania nazi durante la II GM. Ahora estas podrían no ser tan decisivas para la Federación de Rusia por cuanto respecta a la movilidad de los carros de combate y otros vehículos. Así pues, las operaciones que se pudieran observar sobre el terreno no resultarían comparables con las del mes de febrero, al inicio del conflicto.

Al igual que en la II GM, cuando la operación Bagration fue liderada por Stalin, la denominada «operación especial» desarrollada por la Federación de Rusia en Ucrania tiene como protagonista al presidente, Vladímir Putin, con el consiguiente impacto político que pudiera suponer el fracaso militar en una operación considerada muy ambiciosa31.

En este sentido, en el siguiente mapa se puede observar mediante simbología convencional la multiplicidad de los esfuerzos realizados por las FAS rusas en los primeros días de la ofensiva.

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A la vista de lo reflejado en la imagen, no parece que exista una concentración de esfuerzos, más bien resultan múltiples y divergentes. Todo ello pudiera indicar que el propósito inicial ruso se encaminaba a generar un efecto udar o «shock operacional» en el sistema de C2 ucraniano: el avance del Kremlin en terrenos clave generaría distintas posibilidades de decisión en el mando que, añadidas a la poca compartimentación del territorio en el que se desarrollan las operaciones, transformarían irremediablemente dichas opciones en dilemas.

En cuanto a la aplicación de la potencia de combate, el Ejército ruso podría haber realizado una ofensiva simultánea desde cuatro ejes de progresión diferentes sobre todo el dispositivo enemigo «geográfica y funcionalmente» con el propósito de cercar al Ejército ucraniano: en el este mediante una pinza en el norte en dirección Járkov-Poltava y otra desde Crimea, con un claro protagonismo del carro de combate, pero también con la falta de un enfoque claro interarmas.

Además, no se deben olvidar los primeros compases de este conflicto, marcados por una concentración de capacidades navales en el mar Negro sobre Odesa que algunos medios de comunicación tildaron como «desembarco inminente»32. Pudiera tratarse de lo que doctrinalmente se conoce como demostración, ya que no supuso un empeño y un enfrentamiento directo de las fuerzas. A este hecho se une la finta que pudiera haber sido realizada sobre la capital, Kiev, con una implicación real y creíble de las fuerzas rusas. Ahora bien, se debe recordar que Kiev es una ciudad de más de tres millones de habitantes y, a la vista de la entidad y el número de los BTG rusos, parece difícil que la pudieran haber tomado33.

Conclusiones
En política solo hay dos realidades, la de los ejércitos de los Estados y la de los pueblos en armas.
FRIEDRICH ENGELS (1820-1895), escritor y filósofo.

El desarrollo doctrinal de las operaciones profundas es un hito de carácter trascendental, constituye una genialidad sin precedentes. Los brillantes estrategas soviéticos supieron adelantarse a su época y a un modo de entender la guerra en su conjunto, de forma disruptiva y con efectos sobresalientes, tal y como quedó reflejado en la II GM.

Pero la Federación de Rusia no es la URSS, Putin no es Stalin y su ejército también es diferente. Si a ello añadimos la evolución del espacio de las operaciones y la cada vez mayor relevancia de los dominios no físicos, irremediablemente los diferentes cuerpos doctrinales que pudieran haber sido exitosos en su día —así como el continuismo y el largoplacismo que han caracterizado el pensamiento soviético-ruso— invitan a pensar que la otrora célebre estrategia sigue conformando una referencia, aunque los resultados de su aplicación pudieran ser distintos.

Bien es cierto que los conflictos actuales y los ejercicios militares en los que participa la Federación de Rusia evidencian que esta doctrina no está en desuso. No obstante, los acontecimientos presentes obligan a una evolución, ya que, tal y como decía Clausewitz, la naturaleza de la guerra no cambia, pero —debemos añadir— su carácter irremediablemente es cambiante.

Javier López Campos

Comandante de la Guardia Civil, DEM

Referencias:

1 TUNSTALL, Graydon A. «Austria-Hungary and the Brusilov Offensive of 1916», The Historian, vol. 70, n.o 1. Febrero de 2008, pp. 30-53. Disponible en: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1111/j.1540- 6563.2008.00202.x [consulta: 16/1/2022].

2 LOGROÑO, Miguel Ángel. «Cabalgando entre revoluciones», en AZNAR FERNÁNDEZ-MONTESINOS, Federico y GONZÁLEZ MARTÍN, Andrés (eds.), Estrategia. Una forma de pensar (1.ª ed.). Sílex, Madrid, 2022.

3 KIPP, Jacob W. «Lenin and Clausewitz: The militarization of Marxism, 1914-1921», Military Affairs, vol. 49,
n.o 4. Octubre de 1985. Disponible en: https://www.clausewitzstudies.org/bibl/Kipp- MilitarizationOfMarxism.pdf [consulta: 16/3/2022].

4 KIPP, Jacob W. (ed.). «Foreword», en TRIANDAFILLOV, Vladimir, The nature of the operations of modern army. Routledge, 1994, p. XIV.

5 SVECHIN, Aleksandr. Strategy (4.ª ed.). Kent D. Lee, Minnesota, 1927, p.325.

6 Hay que indicar que la primera evidencia doctrinal sobre el nivel operacional encontrada en el marco de una nación integrante de la OTAN se corresponde con el Manual de campo del ejército de los EE. UU. de 1982 (KELLY, Justin. y BRENNAN Mike. Alien: How Operational Art devoured strategy. Strategic Studies Institute,    septiembre    de    2009,    pp.    1-128.    Disponible    en: https://www.globalsecurity.org/military/library/report/2009/ssi_kelly-brennan.pdf [consulta: 14/2/2022].

7 ISSERSON, Georgii. The Evolution of Operational Art (2.ª ed.). Military Bookshop, Kansas, 1936.

8 LOGROÑO, Miguel Ángel. Op. cit. 9 ISSERSON, Georgii. Op. cit., p. 70. 10 Idem.

9 ISSERSON, Georgii. Op. cit., p. 70.

10 Idem.

11 BLUMENSTOCK, Elvis. A look at soviet Deep Operations: Is there an amphibious Operational Maneuver Group    in    the    Marine    Corps’    Future?    CSC,    1994,    p. 7.    Disponible    en: https://www.semanticscholar.org/paper/A-Look-at-Soviet-Deep-Operations%3A-Is-There-an-Group- Blumenstock/1d8e7d742a6a6a828160eafcbd22b8c08d4f0dfe [consulta: 7/4/2022].

12 ISSERSON, Georgii. Op. cit., p. 101.

13 GLANTZ, David. Soviet military operational art: In pursuit of deep battle. Frank Cass and Company Limited, Nueva York, 2012, p. 90.

14 CONNOR, William M. Análisis de operaciones de ataque profundo: operación Bagration (Bielorrusia, 22 de junio - 29 de agosto de 1944. Ediciones de la Guerra, 2010, p. 36. Disponible en: https://studylib.es/doc/6003021/an%C3%A1lisis-de-operaciones-de-ataque-profundo [consulta: 2/2/2022] 15 GLANTZ, David y HOUSE, Jonathan. Choque de titanes. La victoria del Ejército Rojo sobre Hitler (1.ª ed.). Desperta Ferro, Madrid, 2017, p. 240.

15 GLANTZ, David y HOUSE, Jonathan. Choque de titanes. La victoria del Ejército Rojo sobre Hitler (1.ª ed.).
Desperta Ferro, Madrid, 2017, p. 240.

16 GLANTZ, David. Op. cit., p. 146.

17 BELLAMY, Chris. Guerra absoluta. Epublibre, 2013, p. 572. Disponible en: https://www.ebookelo.com/ebook/35308/guerra-absoluta [consulta: 8/2/2022].

18 MERHI, Wassim. Through the Lens of Systems Thinking: Operation Bagration and the Insights on Contemporary Operational (tesis de final de máster). Fort Leavenworth, Kansas, 2019, p. 26. Disponible en: https://apps.dtic.mil/sti/citations/AD1083593 [consulta: 2/2/2022].

19 FOREIGN BROADCAST INFORMATION SERVICE (FBIS). Provisional Field Regulations for the red Army (PU-36). 1986. Disponible en: https://es.scribd.com/doc/40835559/Red-Army-1936-Field-Service- Regulations [consulta: 7/12/2021].

20 Denominación que recibe la población civil organizada parte de un grupo clandestino que actúa contra un ejército invasor. Se estima que más de 140.000 personas integraron las ciento cincuenta brigadas y los cuarenta y siete destacamentos independientes de Bielorrusia (BELLAMY, Chris. Op. cit., p. 574).

21 DÍAS, Fernando. «Bagration, el ocaso de la Wehrmacht», La Contra Historia. 31 de diciembre 2017. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=AzgyXj4LUYs [consulta: 25/1/2022].

22 NIEPOLD, Gerd. Battle for White Russia: The Destruction of Army Group Centre June 1944. Pergamon- Brassey’s International Defense Publishers, McLean (Virginia), 1987, p. 73.

23 Bien es cierto que los mandos operacionales Zhúkov y Vasilevsky fueron destacados al primer y segundo frente bielorruso. Sin embargo, la ejecución fue dirigida por el nivel político-estratégico y transferida al nivel operacional una vez iniciada la ofensiva.

24 MERHI, Wassim. Op. cit., p. 31.

25 FRÍAS, Carlos. «Ucrania y el Ejército ruso: primeras impresiones» (Documento de Opinión, n.o 33). IEEE, 2022,    pp.    1-14.    Disponible    en: https://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2022/DIEEEO33_2022_CARFRI_Ucrania.pdf [consulta: 4 /8/2022].

26 NAVEH, Shimon. In Pursuit of Military Excellence. Frank Cass and Company Limited, Nueva York, 1997, p. 189

27 SVIRIDOVA, A. «Vectores de desarrollo de la estrategia militar», Estrella Roja, vol. 4. 2019, pp. 1-7. Disponible en: http://redstar.ru/vektory-razvitiya-voennoj-strategii/ [consulta: 29/1/2022].

28 Característica del arte operacional definida por el empleo oportuno y sincronizado de la potencia de combate contra el sistema enemigo en una misma franja temporal para alcanzar un objetivo determinado. Adquieren gran relevancia los puntos decisivos en detrimento del espacio de batalla, ya que ayudan a retener el tempo y la iniciativa (SOMIEDO GARCÍA, Juan Pablo. «Simultaneidad operativa y su aplicación a operaciones no lineales de amplio espectro y a la lucha antiterrorista» [Documento de Opinión, n.o 85]. IEEE, 2013, pp. 1-15. Disponible    en:    https://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2013/DIEEEO85- 2013_OperacionesAntiterroristas_JPSomiedo.pdf [consulta: 14 /2/2022].

29 MORRIS, Paul. Russian Deep Operations: A Contemporary Application. Air War College, Alabama. Disponible en: https://apps.dtic.mil/sti/pdfs/AD1107496.pdf [consulta: 16/1/2022].

30 POULSEN, Niels B. y STAUN, Jørgen (eds.). Russia’s Military Might (1.ª ed.). Djøf Publishing, Copenhague,    2021,    p. 208.    Disponible    en: https://pure.diis.dk/ws/files/4534518/Russia_s_Military_Migth.pdf [consulta: 11/1/2022].

31 PARDO DE SANTAYANA, José. «Rusia y la guerra de Ucrania», ¿Hacia un nuevo orden mundial? (ciclo de conferencias). Ateneo de Santander, 22 de septiembre de 2022.

32 MAÑUECO, Rafael. «Rusia apunta ahora a Odesa», El Comercio. 3 de marzode 2022. Disponible en: https://www.elcomercio.es/internacional/ucrania-asegura-rusia-20220303122851-ntrc.html    [consulta: 13/4/2022].

33 FRÍAS, Carlos. Op. cit., p. 11.