Opinión

La OTAN se pone al día

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El próximo lunes 24 de junio tendrá lugar en Bruselas la Cumbre de líderes de los 30 países de la Alianza Atlántica. Será una cita con un triple carácter: de bienvenida al nuevo presidente norteamericano Biden, de actualización de su misión, y de preparación de la Cumbre del 2022, que deberá aprobar el nuevo Concepto Estratégico de la OTAN. Veamos.

Renovar el vínculo transatlántico

Es tradición en la Alianza Atlántica convocar a los líderes para dar la bienvenida a un nuevo presidente norteamericano, en este caso el demócrata Biden. El mayo del 2017 se hizo lo propio con el republicano Trump a los cuatro meses de su toma de posesión. Si entonces reinaba en el húmedo ambiente bruselense una tensión palpable causada por las declaraciones contra la utilidad de la OTAN del candidato Trump durante su campaña electoral, en la que la despreció como “organización obsoleta”, la atmósfera dominante la semana que viene será bien distinta, pues sellará al máximo nivel el reencuentro transatlántico en torno a la convicción compartida de la necesidad de revitalizar y renovar el vínculo de seguridad y defensa entre ambas orillas del océano.

La Administración Biden ha reconocido la importancia de poner en valor su mayor ventaja comparativa, cuál es su amplia red de países aliados, para competir con éxito con la pujante superpotencia china. Washington es bien consciente de que sólo se puede aspirar o mantener el estatus de superpotencia, sobre todo en el siglo XXI, si se cuenta con un liderazgo civilizacional, moral y cultural (“soft power”) aceptado por naciones amigas, que añadir al desnudo poder político, económico y militar (“hard power”). Activo del que Pekín carece de momento y que tanto se afana por corregir a través de diversas iniciativas internacionales, siendo la más conocida (pero no la única) la nueva “Ruta de la Seda”, que persigue proyectar su influencia mediante el desarrollo y financiación de infraestructuras críticas de transporte, energía y comercio.

Modernización de la misión y estructuras

En la pasada Cumbre de Londres de diciembre de 2019, los líderes mandataron al secretario general de la OTAN, el noruego Stoltenberg, a poner en marcha un grupo de reflexión de expertos internacionales para identificar las líneas maestras de una necesaria actualización de su misión y estructuras. Stoltenberg hizo suyas las conclusiones y recomendaciones de dicho grupo y las plasmó en febrero del presente año en una propuesta llamada “Iniciativa OTAN 2030”, que suponía una ambiciosa agenda de cambio de la Alianza para hacer de ella una instancia de naturaleza más política y de alcance más global, que tras largas negociaciones con y entre los Embajadores, se presentará para su aprobación por los líderes.

Tal agenda aborda nueve líneas de actuación concretas: reafirmar el compromiso y la concertación políticas entre aliados; reforzar la disuasión y defensa colectivas;  fortalecer la resiliencia de los aliados y de la Alianza;  promover, junto a países socios y afines, un orden internacional basado en normas; preservar la ventaja tecnológica; impulsar el adiestramiento y formación de personal y la construcción de capacidades en los países socios del flanco sur de la OTAN; combatir el cambio climático; aumentar la financiación común de la Alianza; y desarrollar un nuevo concepto estratégico.

Nuevo concepto estratégico de la OTAN

El vigente data de la Cumbre de Lisboa del 2010 ya ha quedado ampliamente desfasado por la aparición de nuevos retos y amenazas a la seguridad colectiva, dimanantes de tecnologías disruptivas, ataques cibernéticos, amenazas híbridas y campañas masivas de desinformación, entre otras. Asimismo, el nuevo concepto deberá diseñar la estrategia a seguir frente a una Rusia revisionista, que transgrede las fronteras internacionales (Crimea) y cuestiona la arquitectura de seguridad en vigor en Europa (Ucrania) desde el Acta de Helsinki de 1975; y por otro lado deberá perfilar una perspectiva común de los aliados hacia la nueva China asertiva y expansionista.

Además, el próximo lunes los lideres debatirán y acordarán la respuesta conjunta a dar a los ataques cibernéticos procedentes de suelo ruso, la permanente desestabilización de Ucrania por Moscú, y la presencia en Afganistán tras la retirada de las tropas de los EE. UU. y la OTAN (a partir del 1 de mayo pasado).

En fin, la Cumbre acometerá una agenda plena de asuntos cruciales para la relevancia de una OTAN más política y global, la alianza defensiva más exitosa de la Historia.

Nicolás Pascual de la Parte, embajador en Misión Especial para Ciberseguridad y Amenazas Híbridas/The Diplomat.