Opinión

La prospectiva: el arte de prever el futuro

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La prospectiva es una técnica que se viene utilizando en muchos de los campos en los que se manejan escenarios e hipótesis futuras, basados en la estrategia y en el análisis de las variables. Los analistas de Inteligencia, a menudo, se encargan de proyectar dicha técnica, debiendo manejar otros muchos procedimientos analíticos y exponiéndose a tesituras que no siempre son imaginables en la actualidad o en tiempos pasados; véase el caso de los talibanes en Afganistán, o de la COVID-19 en todo el mundo.

Saber emplear la prospectiva con rigurosidad, hará que organizaciones y Estados puedan prever el futuro, establecer su presente y ser más competitivos en términos geoestratégicos y geopolíticos.

Desarrollo

La RAE define la prospectiva como el “conjunto de análisis y estudios realizados con el fin de explorar o de predecir el futuro en una determinada materia”. El Instituto de Prospectiva Estratégica de España (1999), enmarca a la prospectiva como “una disciplina con visión global, sistémica, dinámica y abierta que explica los posibles futuros, no sólo por los datos del pasado, sino fundamentalmente, teniendo en cuenta las evoluciones futuras de las variables -cuantitativas y cualitativas-, así como los comportamientos de los actores implicados, de manera que reduce la incertidumbre, ilumina la acción presente y aporta mecanismos que conducen al futuro aceptable, conveniente o deseado”.

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En este sentido, la prospectiva se utiliza dentro del Análisis de Inteligencia para prever escenarios futuros a partir de una serie de análisis de posibilidades, en función de una información obtenida, todo ello pasando por un proceso de revisión constante y encontrándose sujeto a modificaciones. Por ejemplo, hace unos pocos días, Estados Unidos vaticinaba que los talibanes tardarían un largo tiempo en tomar Afganistán. Posteriormente, ese tiempo se redujo a una semana, y fue tan sólo unos pocos días los que necesitaron, finalmente, los talibanes para tomar todo el territorio afgano.

Estas declaraciones no se encuentran basadas en la presuposición o el azar, sino que tendrán su razón teniendo en cuenta que una de las técnicas que se pueden emplear para el desarrollo de análisis prospectivos es el de la monitorización mediante OSINT y SOCMINT de personajes clave dentro del mundo talibán, conociendo sus lazos más estrechos y sus futuros movimientos. Aun así, esto no siempre es suficiente, y se demuestra que la realidad avanza muy deprisa y que los procesos de revisión y modificación deben ser constantes.

Por otro lado, y en términos de geoestrategia y geopolítica, el coronel Pedro Baños escribe en su libro ‘Así se domina el mundo’ que la geopolítica actual ya no debe considerarse solamente como la influencia que se determina dentro de un único territorio o zona, sino más bien, como la acepción que vincula el poder de un Estado a escala internacional, la posibilidad de dominar los porvenires del planeta sin que otros Estados puedan influir sobre ellos; es decir, la geopolítica de un país va a necesitar regirse por un ejercicio de prospectiva; unas directrices diseñadas en la actualidad, que le permitan establecer el rumbo para alcanzar unos objetivos futuros.

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En este sentido, el Consejo Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos desarrolla unos informes quinquenales llamados ‘Global Trends’. Estos informes suponen un análisis prospectivo de diferentes aspectos relacionados con la sociedad, las políticas, las relaciones entre Estados, el medio ambiente, la tecnología o el desarrollo humano. En ellos se evalúan las tendencias e incertidumbres claves a la hora de desarrollar una estrategia de Estado y que, sin olvidar que se trata de la mayor potencia mundial, deben ser entendidos más bien como una forma de modelar el mundo, que como una pura predicción.

En entornos de alta incertidumbre, con cambios veloces y de gran complejidad como los que se desarrollan en las sociedades occidentales hoy en día, y por ende, en el marco de la geopolítica mundial, los modelos predictivos deben tratar de ofrecer escenarios de futuro, para adoptar en el presente las medidas que nos llevan al futuro deseado, o al menos eviten los indeseados. Es ahí, donde la definición que Gastón Berger daba sobre la prospectiva en 1991 cobra sentido, al decir que “se trata de una ciencia que estudia el futuro para comprenderlo y poder influir en él”, adquiriendo, por tanto, un carácter fundamentalmente estratégico.

Con todo ello, y enmarcando la prospectiva en un contexto histórico actual, no va a resultar sencillo el uso de esta técnica, pues hoy en día se manejan cantidades ingentes de información, se tiende al cortoplacismo y la urgencia, se superponen los localismos y nacionalismos frente a los globalismos y, pese a la especialización de los profesionales, no todos los Estados y organizaciones cuentan con los mismos recursos, intereses ni estrategias.

Lo que está claro es que, a la hora de realizar un análisis prospectivo, se debe de esclarecer, primeramente, el objeto de estudio a tratar, el marco temporal y geográfico sobre el cual lo queremos delimitar y el fin que se va a buscar a través de dicho análisis. No se debería olvidar que este estudio va a poder apoyar el diseño estratégico, táctico y operativo de las organizaciones.

Además, este proceso requiere una revisión constante, ya que no siempre se habrán utilizado las técnicas más adecuadas, no se habrán considerado los elementos más óptimos o podrían aparecer indicadores nuevos, que no se habían considerado y que pueden tener especial influencia en los escenarios futuros. Por ejemplo, se habían realizado análisis prospectivos teniendo en cuenta la posibilidad de una pandemia a nivel mundial, originada por un virus. Sin embargo, cuando apareció la COVID-19, se vio que los posibles escenarios que se habían descrito no alcanzaban la magnitud real de la importancia e influencia que tiene en la actualidad.

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El manejo de diferentes técnicas analíticas como el OSINT; el análisis DAFO, que le permita diferenciar los factores que afectan al fenómeno que se está analizando, así como su evaluación e impacto; o el análisis de actores MACTOR, que establece los actores involucrados dentro del estudio analítico, sus objetivos y sus influencias cruzadas; junto a, la ya explicada, constante revisión y actualización e, incluso, la posterior revisión por otro equipo de analistas, va a suponer una notoria mejora del análisis prospectivo realizado y, por tanto, un mejor estudio de los escenarios futuros, en función de la situación actual y del pasado conocido. Asimismo, el hecho de que diferentes grupos de inteligencia adquieran las mismas conclusiones o presupongan los mismos escenarios, por cuenta propia, es una muestra más de que las hipótesis planteadas son posibles y ciertamente realizables.

En definitiva, la prospectiva es una técnica valiosa, útil y recomendable si lo que se desea, como organización o Estado, es establecer un rumbo estratégico, que permita alcanzar unos intereses sociales, políticos, económicos y tecnológicos, con los que poder someter los intereses nacionales a los intereses geoestratégicos y geopolíticos que, como bien ya se ha dicho, serán de carácter global. Gracias a poder prever escenarios futuros y situarse en ellos, se podrá virar a un lado u otro, eligiendo la travesía y, sobre todo, el puerto a alcanzar.

Mario Bautista Rubiera, colaborador del Área de Análisis de Inteligencia de Sec2Crime