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Opinión

La respuesta del islam a problemas del mundo contemporáneo (17)

Comunidad Ahmadía

En la entrega 16 analizamos como la plataforma donde se asientan las leyes relativas al comportamiento moral ha comenzado a tambalearse.

Continuando con el tema de la degradación moral, un estudio comparativo de la legislación en éste área en los últimos siglos ilustra el caso que comentamos. Han desaparecido los días en los que la castidad no sólo era una virtud sino también un bien social que, de ser violado, encontraba una respuesta. El debilitamiento del delito ya no se considera motivo de alarma. Este es el problema.

La misma definición del delito está atravesando un cambio fundamental. Lo que ayer se consideraba un crimen hoy ya no lo es. Lo que se ocultaba por miedo o vergüenza, o por reprensión, se exhibe y se muestra con gran orgullo. Si esta filosofía fuera sana y merecedora de supervivencia, entonces, todas las filosofías religiosas éticas y morales deberían considerarse obsoletas e indeseadas. No servirían para ningún propósito en la era contemporánea.

La fuerza motriz de la naturaleza, que es común al mundo animado y al inanimado, radica en el principio todopoderoso del crimen y castigo, y la bondad y su recompensa. En el mundo inanimado, puede adivinarse cómo actúa este principio en la operación inconsciente de las leyes de la naturaleza. En el mundo animado, la evolución que precedió al hombre, fue dirigida por el mismo principio que adoptó un estado semiconsciente o semilatente. A medida que se asciende desde los peldaños más bajos de las etapas de la evolución del hombre, el viaje tiene lugar desde lo más inconsciente a lo más consciente. En términos de evolución el principio del crimen y castigo, y bondad y recompensa se describe como el de supervivencia del más adecuado. A lo largo del proceso evolutivo, éste permanece como la fuerza conductora y motivadora que hace avanzar constantemente la evolución hacia adelante y hacia arriba.

Es inconcebible que, cuando este proceso llegó a su consumación en el hombre, lo mejor de la creación; y la conciencia hubo adquirido horizontes mucho más lejanos que los logrados por todo lo subhumano; de pronto, se tenga que abandonar este principio del crimen y castigo y considerarlo obsoleto. Si existe alguna meta más elevada para la creación, ha de existir alguna responsabilidad, sin la cual todo el esfuerzo carecería de significado.

Es sorprendente en extremo cómo en ocasiones los más grandes de entre los intelectuales y visionarios no consiguen ver algo tan obvio y evidente como la verdad que estamos comentando. Es el caso de Albert Einstein, el arquitecto de la teoría de la Relatividad, que afirma:

“No puedo imaginar a un Dios que premia y castiga al objeto de su propia creación, cuyos propósitos se modelan por nuestro ser; un Dios, en resumen, que no es sino un reflejo de la fragilidad humana”. (Albert Einstein)

Si existe un Dios, el Señor Creador cuya existencia Albert Einstein no niega, y si todas las leyes científicas que operan en Su creación son creadas, diseñadas y gobernadas por el mismo Ser Supremo creativo, es inconcebible que Él abandone el objeto último de su creación suprimiendo el principio del crimen y castigo y dejando que el hombre se extravíe en el caos de un comportamiento indisciplinado e irresponsable.

En lo que respecta a la segunda parte de su observación, es obvio que no ha conseguido entender tanto el papel del crimen y castigo en el desarrollo progresivo de la creación, como tampoco el significado de que el hombre haya sido creado a imagen de Dios.

El hombre es creado a imagen de Dios no como modelo perfecto de Dios en la tierra. De haber ocurrido así, el mundo sería más que un paraíso en la tierra y todos los seres humanos serían exactamente iguales. Habría que debatir, además, si a este lugar hubiese que denominarle “cielo” o “aburrimiento”, puesto que en él no habría variedad, cambio o diferencia entre olores, colores y matices; al contrario: un mar calmado, multitudinario, incoloro y de gotas idénticas. Este no es el significado y propósito del hombre creado a imagen de Dios.

La frase posee una gran sabiduría y habla del potencial que se ha concedido al hombre. Habla del noble objetivo último que el hombre debe empeñarse constantemente en conseguir. El objetivo consiste en intentar ser perfecto como hombre adquiriendo atributos divinos y resurgiendo cada vez más parecido a Dios. No se trata de un objetivo fijo que uno pueda alcanzar de forma que, invistiéndose con la gloria de haberse convertido en la imagen de Dios, se quede allí instalado. Puesto que Dios no tiene límites en Sus atributos, cada viaje hacia Él sigue siendo ilimitado. La perfección en este contexto sólo significa el movimiento hacia la perfección desde un estado inferior hacia un estado superior de las cosas.

Según el Sagrado Corán, Dios (Al’lah) es el Más Perfecto, el Más Justo, el Más Clemente, siempre Misericordioso, Omnividente, Omnisapiente, el Señor Creador y Maestro del Día del Juicio. Todas las alabanzas pertenecen a Él. El Santo Corán declara:

                                                         ہُوَ اللّٰہُ الَّذِیۡ لَاۤ اِلٰہَ اِلَّا ہُوَ ۚ عٰلِمُ الۡغَیۡبِ وَالشَّہَادَۃِ ۚ ہُوَ الرَّحۡمٰنُ الرَّحِیۡمُ ﴿۲۳﴾ ہُوَ اللّٰہُ الَّذِیۡ لَاۤ اِلٰہَ اِلَّا ہُوَ ۚ اَلۡمَلِکُ الۡقُدُّوۡسُ السَّلٰمُ الۡمُؤۡمِنُ الۡمُہَیۡمِنُ الۡعَزِیۡزُ الۡجَبَّارُ الۡمُتَکَبِّرُ ؕ سُبۡحٰنَ اللّٰہِ عَمَّا یُشۡرِکُوۡنَ 

“Él es Al’lah, y no hay más Dios que Él, el Conocedor de lo invisible y lo visible. Él es el Clemente, el Misericordioso. Él es Al’lah, y no hay Dios fuera de Él, el Soberano, el Santo, la Fuente de la Paz, el Dador de Seguridad, el Protector, el Poderoso, el Sometedor, el Altísimo. Santo es Al’lah, mucho más allá de lo que Le asocian. Él es Al’lah, el Creador, el Hacedor, el Modelador. Suyos son los Nombres más bellos. Todo lo que hay en los cielos y en la tierra Le glorifica, pues Él es el Poderoso, el Sabio”. (C. 59: Al-Hashr: 23-25).

Según el Sagrado Corán, es este Dios Quién ha creado el Universo. No sufre de las flaquezas humanas. El Santo Corán insta constantemente a los creyentes que reflexionen sobre Sus Signos. 

تبٰرَکَ الَّذِیۡ بِیَدِہِ الۡمُلۡکُ ۫ وَہُوَ عَلٰی کُلِّ شَیۡءٍ قَدِیۡرُ ۣ ۙ﴿۲﴾ الَّذِیۡ خَلَقَ الۡمَوۡتَ وَالۡحَیٰوۃَ لِیَبۡلُوَکُمۡ اَیُّکُمۡ اَحۡسَنُ عَمَلًا ؕ وَہُوَ الۡعَزِیۡزُ الۡغَفُوۡرُ ۙ﴿۳﴾ الَّذِیۡ خَلَقَ سَبۡعَ سَمٰوٰتٍ طِبَاقًا ؕ مَا تَرٰی فِیۡ خَلۡقِ الرَّحۡمٰنِ مِنۡ تَفٰوُتٍ ؕ فَارۡجِعِ الۡبَصَرَ ۙ ہَلۡ تَرٰی مِنۡ فُطُوۡرٍ ﴿۴﴾ ثُمَّ      ارۡجِعِ الۡبَصَرَ کَرَّتَیۡنِ یَنۡقَلِبۡ اِلَیۡکَ الۡبَصَرُ خَاسِئًا وَّہُوَ حَسِیۡرٌ 

“Bendito sea Aquel en Cuyas manos está el reino, y que tiene poder sobre todas las cosas. Quien ha creado la muerte y la vida para que pueda probar cuál de vosotros es mejor en sus acciones; pues Él es el Poderoso, el Sumo Indulgente. Quien ha creado siete cielos en armonía. No puedes ver imperfección alguna en la creación del Dios Clemente. Mira de nuevo ¿Ves alguna fisura? Sí mira de nuevo, y una vez más, tu vista sólo volverá a ti frustrada y fatigada”. (C. 67: Al-Mulk: 2-5)

Bajo la guía que nos vierte el Santo Corán, habiendo entendido el significado de las palabras la imagen de Dios, cuando miramos atrás a todas las fuerzas de la creación del universo - desde el momento del Big Bang al día de hoy -, todo el trayecto de la creación de lo inconsciente a lo consciente, es, de hecho, un trayecto para convertirse en la imagen de Dios y para desarrollar en el hombre los atributos divinos.

(Continuaremos en la siguiente entrega, la número 18)