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Opinión

La respuesta del islam a problemas del mundo contemporáneo (10)

Comunidad Ahmadía

En la entrega anterior (la número 9) vertimos luz sobre la blasfemia a la luz de las enseñanzas del Sagrado Corán. Hablaremos en este capítulo de la cooperación interreligiosa.

En las relaciones internacionales, el islam da un paso más al declarar:

لَا یَجۡرِمَنَّکُمۡ شَنَاٰنُ قَوۡمٍ اَنۡ صَدُّوۡکُمۡ عَنِ الۡمَسۡجِدِ الۡحَرَامِ اَنۡ تَعۡتَدُوۡا ۘ وَتَعَاوَنُوۡا عَلَی الۡبِرِّ وَالتَّقۡوٰی ۪ وَلَا تَعَاوَنُوۡا عَلَی الۡاِثۡمِ وَالۡعُدۡوَانِ

…Y no dejes que la enemistad de un pueblo que os ha impedido acceder a la Mezquita Sagrada, os incite a tratarlos con injusticia. Al contrario, ayudaos mutuamente en las cosas buenas de la vida y en todas las cosas que se basen en el temor de Al-lah. Sin embargo, no os ayudéis mutuamente en el pecado y la transgresión… (C.5: Al-Maidah: 3)

El Corán no permite a los musulmanes que traten con injusticia ni siquiera a los enemigos que cometen agresiones contra ellos, a causa de la enemistad religiosa.

Volviendo al grupo de los no creyentes, de los que no se conocía que hubieran tomado parte activa en las hostilidades contra los musulmanes, el Santo Corán dice a los creyentes respecto a ellos:

عَسَی اللّٰہُ اَنۡ یَّجۡعَلَ بَیۡنَکُمۡ وَبَیۡنَ الَّذِیۡنَ عَادَیۡتُمۡ مِّنۡہُمۡ مَّوَدَّۃً ؕ وَاللّٰہُ قَدِیۡرٌ ؕ وَاللّٰہُ غَفُوۡرٌ رَّحِیۡمٌ ﴿۸﴾ لَا یَنۡہٰٮکُمُ اللّٰہُ عَنِ الَّذِیۡنَ لَمۡ یُقَاتِلُوۡکُمۡ فِی الدِّیۡنِ وَلَمۡ یُخۡرِجُوۡکُمۡ مِّنۡ دِیَارِکُمۡ اَنۡ تَبَرُّوۡہُمۡ وَتُقۡسِطُوۡۤا اِلَیۡہِمۡ ؕ اِنَّ اللّٰہَ یُحِبُّ الۡمُقۡسِطِیۡنَ 

“Es posible que Al-lah haga surgir el amor entre vosotros y aquellos con los que ahora estáis enemistados; pues Al-lah es Todopoderoso: y Al-lah es el Sumo Indulgente, Misericordioso. Respecto a quienes no han luchado contra vosotros en razón de vuestra religión y no os han expulsado de vuestras casas, Al-lah no os prohíbe que seáis amables con ellos y que actuéis justamente frente a ellos; en verdad, Al-lah ama a los que hacen justicia”. (C. 60: Al-Mumtahanah: 8,9).

Se enseña también a los musulmanes a que inviten al Pueblo del Libro y a que cooperen con ellos en la difusión del Mensaje de la unidad de Dios - creencia compartida con ellos -. La importancia del versículo que sigue estriba en que hace énfasis en el tema de la comunalidad y en que traza un programa mutuo para el beneficio de la humanidad en vez de recalcar los aspectos de las diferencias que producen discordia.

قُلۡ یٰۤاَہۡلَ الۡکِتٰبِ تَعَالَوۡا اِلٰی کَلِمَۃٍ سَوَآءٍۢ بَیۡنَنَا وَبَیۡنَکُمۡ اَلَّا نَعۡبُدَ اِلَّا اللّٰہَ وَلَا نُشۡرِکَ بِہٖ شَیۡئًا وَّلَا یَتَّخِذَ بَعۡضُنَا بَعۡضًا اَرۡبَابًا مِّنۡ دُوۡنِ اللّٰہِ ؕ فَاِنۡ تَوَلَّوۡا فَقُوۡلُوا اشۡہَدُوۡا بِاَنَّا مُسۡلِمُوۡنَ 

“Diles: “¡Oh gente del Libro! venid a una palabra que es igual entre nosotros y vosotros: que no adoremos a nadie que no sea Al-lah, y no asociemos a nadie con Él, y que ninguno de nosotros tomemos a nadie por Señor aparte de Al-lah”. Pero si vuelven la espalda, diles: “Sed testigos de que nos hemos sometido a Dios”” (C. 3: Al-Imran: 65)

Conclusión

Antes de examinar el papel provechoso que las religiones de buena fe del mundo pueden desempeñar para proporcionar al hombre la paz en todas sus áreas de actividad humana, es esencial examinar críticamente el papel de las religiones a la hora de establecer la paz dentro de los distintos grupos de sus propios fieles, y también juzgar si las religiones - mientras existan como tales - pueden aprender alguna vez a vivir en paz entre sí. A juzgar por la creciente influencia del materialismo y el énfasis de la sociedad en conjunto en permutar los valores espirituales por los sensuales y carnales, pudiera pensarse que la religión debe quedar descartada e ignorada como factor no importante en este contexto.

Sentimos disentir de tal conclusión, porque, a menos que reformemos las actitudes religiosas internas y externas, la religión continuará desempeñando un papel negativo muy importante, en lugar de beneficioso, en los esfuerzos encaminados a conseguir la paz global. La religión, que debiera haber jugado un papel destacado en el establecimiento de la paz y en la eliminación de los malentendidos entre fieles de distintas creencias y religiones, fomentando la decencia y promoviendo el principio del “vive y deja vivir”; lamentablemente, en la actualidad, ha jugado un rol muy pequeño e insignificante, si es que ha tenido alguno, en la promoción de la paz en el mundo. Al contrario, en la difusión de la violencia y el derramamiento de sangre, la miseria y el sufrimiento, se ha manifestado como una fuerza potente y dinámica, que no debe ser subestimada en absoluto. No puede imaginarse ningún tipo de paz global sin abordar este problema vital y subsanar sus defectos.

En el ámbito interno de la religión, los sentimientos religiosos pueden ser excitados y activados enérgicamente para difundir la desdicha y el sufrimiento entre una sección de los fieles, los cuales, por desgracia, pertenecen normalmente a una secta minoritaria de la propia religión.

Toda la historia musulmana está llena de similares episodios despreciables, en los que el islam, la religión de la paz, ha sido utilizada para acabar con la paz de creyentes inocentes, los cuales, desde luego, creían en el Islam pero no en la forma y estilo que los demás deseaban. De hecho, el estudio de la historia islámica muestra sin duda alguna cómo el Islam ha sido utilizado para la persecución de los propios musulmanes. Las “guerras santas” que los musulmanes lucharon contra los cruzados se ven ampliamente sobrepasadas en número y magnitud por las “guerras santas” que los musulmanes pelearon contra musulmanes a lo largo de los últimos catorce siglos.

El capítulo no se ha cerrado. Lo que está aconteciendo en el Pakistán respecto a los musulmanes áhmadis (privados de los derechos humanos mínimos sólo por el hecho de ser áhmadi musulmanes) y ocasionalmente contra otras minorías religiosas, es suficiente para elucidar este atroz problema que debió desaparecer hace tiempo pero que continúa vivo en la actualidad.

En el cristianismo, la persecución de cristianos a manos de cristianos puede parecer algo ya enterrado bajo los escombros de la historia europea y americana; sin embargo, no hace mucho, en Irlanda se recrudecieron estas diferencias. De igual manera existen peligros potenciales de lucha sectaria dentro del cristianismo en otras partes del mundo, que en el momento actual se hayan ocupadas en otras disensiones y disputas.

En las relaciones interreligiosas, los disturbios hindú-musulmanes de la India, la contienda cristiano-musulmán de Nigeria o las hostilidades judío-musulmanas en Oriente Medio y otros lugares, así como también la tendencia a la fragilidad en la relación política y económica judeo-cristiana, son algunos de los signos de los peligros latentes que permanecen como volcanes ocultos en el subterráneo del mundo religioso.

No se puede dejar de insistir en la importancia de reformar las actitudes ante tales problemas.

(lpbD) – La paz y las bendiciones de Al-lah sean con él.

(Continuaremos en la próxima entrega – la 11 - desarrollando las conclusiones sobre el tema de la paz interreligiosa)