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Opinión

Las protestas en el Día Internacional de los Trabajadores reflejan el descontento del pueblo iraní con el régimen de Jamenei

Alí Jamenei

El sábado 1 de mayo de 2021, coincidiendo con el Día Internacional de los Trabajadores en Irán, se produjeron grandes concentraciones de trabajadores y jubilados en 20 ciudades, incluida la capital, Teherán; se celebraron en protesta por sus pésimas condiciones de vida. Los manifestantes corearon consignas como "Gobierno de saqueadores, enemigo de los trabajadores", "Grito ante tanta injusticia", "Nuestro enemigo está aquí, mienten diciendo que es Estados Unidos", "Los presos políticos deben ser liberados", "Los trabajadores despiertan, hartos de la dictadura" - ¡Muerte al opresor; viva el trabajador!

Se manifestaron en contra de la situación actual. Estas concentraciones se han venido celebrando casi todas las semanas desde hace tiempo por parte de este segmento de la sociedad iraní.

La amarga realidad de las condiciones de vida y la caída de los niveles de bienestar en Irán bajo el Gobierno de Jamenei ya no puede ser ocultada por el régimen y se ha convertido en una grave amenaza para su supervivencia. La incompetencia del Gobierno y la corrupción generalizada en todas las ramas del Ejecutivo han acabado con la clase media y han dejado a más del 80% de la población por debajo del umbral de la pobreza.

A pesar de que el Gobierno ha anunciado que el umbral de la pobreza se sitúa en más de 10 millones de tomanes, los ingresos medios de las familias iraníes son inferiores a los 3 millones de tomanes. A pesar de la inflación galopante de más del 50%, la tasa de aumento de los salarios de los trabajadores para el próximo año se estima en un 26%, lo que significa una nueva disminución de los escasos ingresos de los trabajadores y empleados. Esto es, por supuesto, para los que aún tienen empleo. Porque según las estadísticas oficiales del régimen, el porcentaje de trabajadores desempleados ha alcanzado ya más del 23,5%, lo que equivale a una cuarta parte de la población activa. Todo esto ha provocado un éxodo masivo de 35 millones de familias de la clase trabajadora desde las ciudades hacia los barrios de chabolas de la periferia, porque ya no pueden permitirse el elevado coste de la vivienda en las ciudades. Mientras tanto, se han identificado 2,5 millones de viviendas vacías, de las cuales 500.000 unidades se encuentran en la capital, Teherán. Según el ministro de Carreteras y Desarrollo Urbano del régimen, 1,8 millones de estas viviendas vacías pertenecen a personas afines al régimen que viven de manera privilegiada en villas y apartamentos multimillonarios tanto en Irán como en el extranjero.

La clase trabajadora y los jubilados con escasas pensiones fijas ya no pueden ni siquiera proporcionar una alimentación básica a sus familias, por lo que desde entonces han eliminado la carne y la fruta de su mesa, viéndose obligados a comprar pieles o huesos de pollo para proporcionar las proteínas que necesitan sus hijos, mientras que, para obtener otros artículos como aceite, huevos, etc. en cooperativas con precios más bajos, deben hacer largas colas durante horas.

Esta situación ha enfurecido a la mayoría de la población y ha provocado un estallido social. A pesar de la propaganda generalizada de todos los líderes del régimen -desde Jamenei hasta Rohaní- y de todos los clérigos de la oración del viernes para que se participe en las elecciones presidenciales del próximo mes, la gran mayoría de la población ha decidido boicotear los comicios a través de eslóganes como "Hemos oído tantas mentiras que no votaremos más". Además, han expresado su sentir a través de las redes sociales con lemas como "Nuestro voto es derrocar al régimen".

De acuerdo con los informes registrados en la concentración del sábado, fuerzas policiales represivas y agentes de paisano irrumpieron en una concentración de trabajadores y jubilados frente a la Organización de la Seguridad Social en Teherán y detuvieron a varios manifestantes.

Y según los últimos informes, más de 30 activistas laborales fueron detenidos durante una concentración de trabajadores en Teherán. Según el Sindicato Libre de Irán, Shith Amani, miembro de la junta directiva del Sindicato Libre de Irán y antiguo representante de los trabajadores de la Fábrica Textil de Kurdistán, se encuentra entre los detenidos.

En la clausura de las concentraciones, los manifestantes plantearon sus demandas de seguridad laboral, un aumento del salario mínimo acorde con la inflación, el reconocimiento de los sindicatos independientes y el pago de los atrasos.

Hay que señalar que los salarios y prestaciones de algunos trabajadores no se pagan desde hace más de un año.

Sociólogos y economistas de Irán han subrayado y advertido en repetidas ocasiones que la pobreza, los elevados precios y las pésimas condiciones de vida de los ciudadanos están actuando como una bomba de relojería, y si no se neutralizan, nadie sabe el daño que causará cuando estalle, pudiendo incluso acabar con el derrocamiento del régimen. 

Cyrus Yaqubi es un analista de investigación y comentarista de asuntos exteriores iraníes que investiga las cuestiones sociales y la economía de los países de Oriente Medio en general y de Irán en particular.