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Opinión

Las últimas protestas reafirman la necesidad de un verdadero apoyo de Estados Unidos al pueblo iraní

protestas iran

Las protestas masivas en Irán han entrado en su segunda semana tras la decisión del régimen clerical de recortar los subsidios a los alimentos, lo que ha provocado que el precio de varios productos básicos aumente hasta un 300%. Todo ello mientras se desvían decenas de miles de millones de fondos públicos para apoyar el programa de armas nucleares del régimen y su intromisión en la región. El régimen ha demostrado una vez más su desinterés por las necesidades básicas del pueblo iraní, lo que ha llevado a innumerables ciudadanos a pedir una vez más la expulsión de toda la dictadura teocrática.

Los actuales disturbios recuerdan a lo ocurrido tras las fuertes subidas de los precios de la gasolina en noviembre de 2019. En aquel momento, las revueltas se extendieron a casi 200 ciudades y pueblos. Los manifestantes corearon "muerte al dictador" y rechazaron explícitamente la propaganda del régimen que presenta las dificultades económicas como consecuencias de las sanciones lideradas por Estados Unidos, en lugar de la corrupción y la mala gestión endémicas del Estado. Un cántico popular es "el enemigo está aquí, ellos [el régimen] mienten cuando dicen que es Estados Unidos".

Desde entonces, los problemas que aquejan a la sociedad iraní no han hecho más que empeorar. La inflación está fuera de control, rondando el 50%, con igual porcentaje de iraníes en paro. Los precios de los productos básicos se han disparado y no se vislumbra ninguna solución. Cantos de "muerte a Jamenei, muerte a Raisi" resonaron en al menos siete provincias. Como era de esperar, un régimen aterrorizado reaccionó con fuerza, abriendo fuego contra los manifestantes, matando al menos a cinco e hiriendo a decenas.

La oposición iraní ha pedido a la comunidad internacional que reaccione.

La comunidad internacional puede ampliar las sanciones y el aislamiento diplomático del régimen, de acuerdo con el artículo 41 del capítulo 7 de la Carta de las Naciones Unidas. El expediente de las violaciones de los derechos humanos y las actividades terroristas de Teherán debe remitirse al Consejo de Seguridad de la ONU, lo que podría sentar las bases para que la Corte Penal Internacional inicie acciones judiciales.

El lunes, el exsecretario de Estado Mike Pompeo viajó a Albania y visitó el cuartel general de la mayor resistencia organizada, el Mujahedin-e Khalq (MEK). Se reunió con la Sra. Maryam Rajavi, presidenta electa de la resistencia, y habló de la situación en Irán. En un discurso pronunciado ante miles de miembros del MEK en Ashraf 3, Albania, el Sr. Pompeo dijo que una pieza clave que faltaba en la política estadounidense sobre Irán era el compromiso con la principal resistencia iraní.

"Para corregir la política sobre Irán, independientemente de quién esté en la Casa Blanca, es necesario que la administración estadounidense se acerque a la Resistencia iraní y aproveche sus enormes capacidades", dijo el ex secretario de Estado en su discurso.

Como muestra de las capacidades del MEK dentro de Irán, la organización ha creado pequeños equipos de "Unidades de Resistencia" que dirigen actividades contra el régimen y organizan grandes protestas en todo el país. También han interrumpido la televisión y la radio estatales y han difundido eslóganes contra el régimen y extractos de discursos de la Sra. Rajavi en las principales vías de comunicación.

La respuesta del pueblo a los llamamientos del MEK a la revuelta es aún más impresionante si se tiene en cuenta que Teherán reprimió ferozmente el levantamiento de noviembre de 2019, matando a 1.500 personas y deteniendo a otras miles. A medida que surgían los actuales disturbios, hubo informes generalizados de que las autoridades iraníes cortaron el acceso a Internet, lo que llevó a muchos expertos a advertir que lo más probable es que se produjeran nuevas medidas represivas. Sin embargo, las protestas siguieron fortaleciéndose, y lo siguen haciendo ahora, incluso cuando empiezan a circular los primeros informes de nuevos asesinatos.

No es demasiado tarde para que la comunidad internacional evite que la situación actual se convierta en otra masacre de la magnitud de la de 2019. Estados Unidos y sus aliados deben ejercer una presión mucho mayor sobre el régimen ahora mismo, y las Naciones Unidas deben tomar medidas concretas para demostrar que Teherán ya no gozará de impunidad por sus crímenes pasados, actuales y futuros. Debe rendir cuentas, y punto.

El régimen iraní ha confiado durante mucho tiempo en la supresión violenta del creciente sentimiento prodemocrático como pilar de su gobierno. La comunidad internacional debe empezar a establecer políticas que reflejen la comprensión de esa situación, y así dejar claro a Teherán que su estrategia actual ya no es funcional. Otros responsables políticos deberían hacerse eco de la declaración de Mike Pompeo a sus anfitriones en Ashraf 3: "Al final el pueblo iraní tendrá una República secular, democrática y no nuclear".

Si Estados Unidos y sus aliados hacen explícito ese objetivo, el pueblo iraní lo hará realidad mucho antes y con mucho menos derramamiento de sangre que el que ha seguido a anteriores levantamientos.