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Opinión

Los datos impactan en la geopolítica: la regulación marca el paso de los titanes tecnológicos chinos

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https://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2021/DIEEEO140_2021_AGUPAR_Titanes.pdf

La tendencia global de que las empresas de Internet necesitan una mayor regulación parece haber alcanzado su punto álgido durante 2021. Las grandes tecnológicas en Estados Unidos, Europa y China han visto cómo nuevas dinámicas en la regulación de los datos podrían amenazar unos modelos de negocio que se han situado en la vanguardia de la innovación en los últimos años. Una regulación más estricta en cuanto al dominio del dato amenaza una industria que podría ejercer un efecto dominó sobre las grandes tecnológicas mundiales. Un cambio de ciclo que supone para los titanes tecnológicos chinos afrontar un nuevo entorno donde las empresas públicas se incorporan como nuevos players en el desarrollo del ecosistema tecnológico de China. 

El nuevo invitado que amenaza el poder de las tecnológicas. El dominio del dato 

De fluir libremente en el ciberespacio mientras se generaba una boyante economía digital, el dato ha pasado a considerarse una cuestión de soberanía y seguridad nacional bajo un nuevo marco regulatorio que establece las normas de privacidad del dato y dicta los términos para consolidar un nuevo entorno de generación y crecimiento tecnológico. 

La reflexión de C.P. Gumani, CEO y director general de Tech Mahindra respecto a que «la regulación tecnológica es un acto de equilibrio delicado: si se implementa demasiado pronto, puede sofocar la innovación, pero hacerlo demasiado tarde permite el abuso», muestra la incertidumbre existente en la industria sobre cómo el creciente escrutinio regulatorio puede amenazar a los gigantes tecnológicos estadounidenses en su propio país. Estados Unidos ha entrado también en un proceso regulatorio revisionista en el que grandes de la industria como Instagram y la suite de aplicaciones Google están incorporando en sus plataformas mayor protección para los menores, mientras Facebook, Google1 y Amazon se encuentran en el punto de mira para intentar limitar su poder. Europa también se ha incorporado a limitar el poder de las tecnológicas estadounidenses, sin que esta presión haya llegado todavía a ejercerse sobre los titanes tecnológicos chinos. 

En esta tendencia regulatoria global, el órgano regulador chino ha sido proactivo en implementar medidas más restrictivas que han reordenado un panorama donde las tecnológicas eran las que marcaban las reglas del mercado. En uno y otro polo tecnológico, esta nueva etapa de mayor control sobre la protección de los datos personales redundará finalmente en beneficio del consumidor digital y, aunque las medidas adoptadas y la manera de implementarlas sean diferentes en cada caso, el objetivo principal está puesto en promover un mayor escrutinio sobre las tecnológicas. 

La regulación debe adaptarse a un entorno rápidamente cambiante. Las plataformas digitales han impulsado el crecimiento de varios mercados en un mundo globalizado e interconectado, elevando el PIB en más de un 10 % en una década, según McKinsey. De hecho, China se encuentra entre los países que se han beneficiado de este nuevo entorno tecnológico, aunque ahora la prioridad sea securizar la circulación de los datos de modo que no suponga un riesgo de seguridad nacional. 

Si ejercer mayor control sobre el creciente flujo de datos en el ciberespacio despierta preocupación a nivel gubernamental, no menos inquietud genera entre los consumidores digitales. En el mundo espejo digital, los usuarios online son cada vez más conscientes del valor que tiene la protección de sus datos. La tendencia es creciente a nivel mundial y especialmente significativa entre los consumidores chinos que son los que disfrutan de un entorno tecnológicamente más avanzado. Este hecho parece estar incrementando el interés por la privacidad de sus datos, lo que sitúa a los consumidores chinos por delante de otros países, según muestra una reciente encuesta realizada por Cisco2

Nuevas reglas, mismos retos: capacidad de disrupción tecnológica 

La creciente rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China ha propiciado que ambos polos tecnológicos busquen asegurar sus fortalezas para gozar de una mayor ventaja competitiva. En este contexto de importantes movimientos geopolíticos, la directiva promulgada por Estados Unidos de exigir a las empresas que quieran mantener sus acciones cotizando en el país que se acojan a los estándares de auditoría que marca la Ley de Responsabilidad de Empresas Extranjeras promulgada por la administración Trump, supone un freno para las ambiciones de expansión internacional de muchas tecnológicas chinas. Una medida que se produce en pleno proceso de madurez de unas empresas que buscan con sus anuncios de Oferta Pública de Venta (OPV) en la bolsa de Nueva York encontrar un medio de financiación para expandir su modelo de negocio. Sin embargo, a vistas del nuevo modelo de control del dato que persigue Pekín, se produce una severa divergencia entre las aspiraciones de las plataformas digitales y la perspectiva de seguridad nacional que manejan los organismos regulatorios chinos haciendo que no sean viables las OPV anunciadas en la bolsa de Nueva York para el año 2021. 

La disparidad de objetivos se puso claramente de manifiesto cuando la suspensión de la que estaba llamada a ser la mayor salida a bolsa de la historia acabó con el largo período de prosperidad del que han disfrutado los titanes de Internet en China. La gran estrella 

FinTech del universo Alibaba, Ant Group, veía como apenas dos días antes de su salida a bolsa en noviembre de 2020 se paralizaba una operación que había despertado el entusiasmo entre los inversores extranjeros, que esperaban recaudar 34 400 millones de dólares y alcanzar una valoración de 300 000 millones de dólares. 

El comentario de Jack Ma, fundador del Grupo Alibaba, de «no podemos regular el futuro con los medios del pasado» expresaba un deseo ya no compartido por los organismos reguladores que paralizaron la salida a bolsa por considerar que estaba operando como una institución financiera pero no estaba regulada como tal. Comenzaba así una nueva etapa más orientada al control del dato después de que varios sectores de Internet hubieran alcanzado un estado de cierta madurez de sus negocios. 

Apostar por mantener el apogeo del entorno innovador en estas dos décadas ha propiciado que las tecnológicas chinas hayan adquirido poder e influencia con escasa intervención del órgano regulador. Un escenario propicio que podría haber llevado a Ant Group a tener una valoración similar a JPMorgan Chase & Co. y Goldman Sachs Group tras su anunciada OPV en la bolsa de Nueva York. 

Tras la primera señal lanzada a las tecnológicas, el órgano regulador ha encadenado durante varios meses una oleada de medidas regulatorias orientadas a conformar las directrices sobre las que se establece el nuevo marco de desarrollo para las empresas de Internet en China. Las primeras medidas adoptadas han puesto el foco en la revisión de las normas antimonopolio entre las plataformas digitales. Tras años de beneficiarse de un entorno regulatorio especialmente laxo con estas empresas, el proceso revisionista ha llevado a la Administración Estatal de Regulación del Mercado (SAMR, por sus siglas en inglés) a imponer multas históricas a tres grandes de la industria de Internet en China por no cumplir con la obligación de informar adecuadamente sobre acuerdos firmados. Primera sanción impuesta por violar la ley antimonopolio vigente desde 2008, cuya revisión está actualmente en curso para elevar el valor de las multas y endurecer el control regulatorio3, supone una clara señal para las tecnológicas de que los tiempos están cambiando hacia un entorno regulatorio más estricto, además del impacto económico de la acción sancionadora.

Esta primera acción sancionadora daba paso a otras por conducta de posición dominante que han supuesto una multa récord para Alibaba de 2800 millones de dólares, un 4 % de los ingresos locales de 2019. Una medida que se suma a la impuesta a 12 de las principales tecnológicas chinas4, entre ellas Alibaba, Tencent, Baidu, ByteDance y JD.com, con multas que han ascendido a 77 000 dólares por incumplir la ley antimonopolio en acuerdos de inversión. Tras estas primeras medidas, las acciones sancionadoras ejecutadas en cadena han actuado también sobre varias plataformas de compra en grupo, que son propiedad o que han recibido inversión de Meituan, Pinduoduo, Tencent, Alibaba y Didi, por comportamiento inadecuado en la fijación de precios que ha supuesto la imposición de multas de hasta 230 000 millones de dólares a cada una. El boyante mercado de pagos digitales también ha estado en el foco del órgano regulador que ha buscado limitar el poder de Ant Group y Tencent poniendo límites a la posición dominante que han ejercido los dos titanes tecnológicos al obligar a los usuarios a mantenerse en sus propios ecosistemas bloqueando el acceso hacia otras plataformas. 

En esta misma línea se encuadran también otras medidas regulatorias encaminadas a reducir la posición dominante de Tencent en el mercado de los juegos en streaming, así como la suspensión del registro de nuevos usuarios aplicada sobre WeChat, propiedad de Tencent, hasta confirmar que la aplicación cumplía con la Ley de privacidad de datos personales5, creada en base a la norma europea del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). La convulsión en los mercados ha sido tal que ha propiciado que Alibaba haya tenido que afrontar la mayor destrucción en bolsa del mundo, perdiendo una capitalización de mercado de 344 000 millones de dólares6 en el último año. 

Tras este periodo convulso en la industria de Internet, la situación ha tendido a normalizarse buscando encontrar el consenso que aglutine las ambiciones de ambas partes. Sin duda, el compromiso voluntario de «autodisciplina» antimonopolio7 firmado por las principales tecnológicas para salvaguardar la competencia leal y evitar el abuso dominante de mercado, realizado durante la celebración de la Conferencia de Internet de China, ha favorecido la sintonía entre ambas partes. Un intento de relajar tensiones tras la oleada de multas antes de que se establezca un nuevo marco respecto a la captación de inversión en los mercados internacionales que podría conllevar el desacople financiero entre Estados Unidos y China. 

¿Desacople financiero? Reinventarse frente al dominio de la regulación 

Un floreciente ecosistema tecnológico y unos consumidores ávidos de incorporar mayores prestaciones tecnológicas asociadas al 5G generan una permanente demanda de inversión que los unicornios chinos han venido dirigiendo hacia los mercados de valores internacionales para encontrar financiación. El debut de Alibaba en la bolsa de Nueva York, protagonizando la mayor OPV de la historia al recaudar 25 000 millones de dólares en 2014, ha marcado el camino que han seguido otras tecnológicas chinas. 

La tormenta perfecta se producía, sin embargo, cuando la paralización de la OPV anunciada por Ant Group a finales de 2020, apenas dos días antes de una esperada salida a bolsa en una operación conjunta entre las bolsas de Hong Kong y Shanghái, desencadenaba un período revisionista por parte del órgano regulador. La drástica medida enviaba una clara señal a los grandes emporios tecnológicos chinos y adelantaba un cambio de escenario donde el reinado de las tecnológicas privadas en la construcción del ecosistema digital estaba tocando a su fin. 

En tan solo seis años desde su fundación, Ant Group ha conseguido generar una alta expectación entre los inversores internacionales, conocedores de su capacidad para generar disrupción tecnológica entre las FinTech. Trayectoria similar a la presentada por Didi Chuxing Technology, el unicornio chino del transporte compartido más grande del mundo que, tras nueve años desde que comenzara a operar, dispone de 493 millones de usuarios activos anuales, 15 millones de conductores, amplia huella internacional, y ha conseguido desbancar a la estadounidense Uber de China. Grandes casos de éxito, cada una en su sector que, sin embargo, han visto paralizados sus planes de expansión de negocio ante un escenario regulador mucho más tensionado tras meses de aplicar acciones sancionadoras sobre las tecnológicas. 

En el caso de Didi, con una OPV completada en la bolsa de Nueva York con la que había conseguido recaudar 4400 millones de dólares, la notificación de que tuviera que suspender la descarga de nuevos usuarios, dos días después de su salida a bolsa tras abrirse una investigación por violación de la ley de ciberseguridad, ponía de nuevo el foco en la actividad de las tecnológicas en las bolsas internacionales. De nuevo, la libre circulación de los datos en el ciberespacio enfrentaba las ambiciones de las tecnológicas con el órgano regulador ante la desigual valoración que cada uno de ellos realiza sobre el impacto que puede tener el control del dato y que en la era digital se ha convertido en una cuestión de seguridad nacional para China. 

Si la explotación de los datos de carácter crediticio en manos extranjeras fue el detonante de paralizar la OPV de Ant Group, en el caso de Didi son los mapas de las rutas que los usuarios realizan con la empresa de transporte los que han despertado preocupación. Entre los hábitos e itinerarios de consumidores anónimos también figuran los patrones de viaje de algunos altos cargos del gobierno, según desveló un artículo producido conjuntamente entre Didi y la empresa de noticias Xinhua en julio de 2015. De forma similar a Ant Group, disponer de información mucho más precisa y sensible de la que manejan las empresas estatales se había convertido en una cuestión de ciberseguridad nacional. 

Dentro de un marco regulatorio benévolo que ha fomentado el crecimiento de las tecnológicas no resultaba esencial el control de los datos. Sin embargo, los cambios introducidos en la normativa estadounidense sobre las acciones que quieren cotizar en las bolsas de Estados Unidos8 pone en manos de accionistas extranjeros información que puede comprometer la supervisión y seguridad de los datos de los consumidores chinos. Las reiteradas advertencias durante la administración Trump del riesgo para la seguridad nacional que representa el manejo de la información de los consumidores estadounidenses en manos de las tecnológicas chinas, y que llevó a restringir temporalmente la descarga de nuevos usuarios en las aplicaciones de WeChat y TikTok, parece haber despertado conciencias sobre la vulnerabilidad de los datos también en China, siendo en este caso las campeonas tecnológicas nacionales las que están recibiendo la atención del órgano regulador. 

Captar capital extranjero en los mercados internacionales aporta una importante dosis de prestigio. Sin embargo, bajo el nuevo escenario regulatorio, las empresas que buscan cotizar en el extranjero, así como aquéllas que operan bajo la estructura de VIE (Variable Interest Entity), como es el caso de Alibaba, Didi o Tencent, que les permite transferir ganancias a una entidad offshore en paraísos fiscales recaudando fondos de inversionistas a través de la venta de acciones, necesitan aprobación regulatoria. 

De ahí que, tras este tsunami regulatorio, el efecto Didi haya motivado la suspensión en cascada de varias OPV planificadas en Estados Unidos. Entre las afectadas figuran la tecnológica de comercio social Xiaohongshu, la unidad de chips del fabricante de automóviles BYD, la aplicación de fitness Keep, la plataforma de podcast Ximalaya, la empresa tecnológica de salud LinkDoc, respaldada por Alibaba, y la tan esperaba OPV de ByteDance, propietaria de TikTok9, hasta asegurar que cumplen con las leyes de ciberseguridad. 

En adelante, las empresas chinas que tengan datos de más de un millón de usuarios tendrán que realizar una revisión de seguridad antes de emitir acciones en las bolsas de valores extranjeras, según ha anunciado la Administración del Ciberespacio de China. Con esta medida, se pone freno a una oleada de OPV de empresas chinas en las bolsas de Estados Unidos que han conseguido alcanzar una valoración de 1800 millones de dólares, cifra que tardará tiempo en recuperarse (Figura 1). 

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Figura 1. FAAMG y BAT inician caminos diferentes. Fuente. BofA Global Investment Strategy, Bloomberg. 

Este paso supone, asimismo, que pasará todavía algún tiempo antes de volver a recuperar la recaudación récord de 26 000 millones de dólares conseguida entre las empresas chinas que eligieron cotizar en Estados Unidos durante 2020, 12 900 millones de dólares solamente durante el primer semestre del año y que, en total, asciende a casi 76 000 millones de dólares en la última década, según Dealogic. 

¿Podría llevar este marco revisionista en ambos polos tecnológicos a un desacople financiero? Mientas el reinado de las grandes compañías de Internet de China afrontan un marco regulatorio más estricto, los inversores globales se desligan de un posible desacople financiero a pesar de la incertidumbre generada en los últimos meses. 

La amplitud de sectores tecnológicos en los que China está aportando disrupción tecnológica parece indicar que el desacople financiero está lejos de producirse. De hecho, el respaldo al potencial que muestran determinados sectores de China, como el de los coches eléctricos y las energías renovables, permanece invariable entre los inversores extranjeros, alcanzando estas acciones una valoración que ha superado los 83 000 millones de dólares en lo que va de año. Asimismo, mientras se termina de decidir cómo implementar que las tecnológicas accedan a los mercados de valores internacionales sin poner en riesgo la seguridad y privacidad de los datos, los inversores estadounidenses pueden seguir accediendo a las bolsas de Hong Kong, Shanghái y las empresas estatales se suman a la revolución tecnológica.

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Figura 2. Tenencia extranjera de bonos chinos. Fuente. Cámara de compensación de Shanghai, Nikkei Asia. 

La población online en China acaba de superar los 1000 millones de usuarios, según fuentes oficiales, impulsada por el efecto que ha tenido la pandemia en el e-commerce y los pagos digitales. Con una revolución tecnológica en marcha diseñada por los grandes titanes chinos, y en plena carrera por alcanzar la independencia tecnológica, sigue resultando atractivo para el gobierno chino que las empresas privadas capten capital en el extranjero que pueda financiar esta etapa dorada de desarrollo digital. Sin embargo, su reinado a partir de ahora podría estar compartido con las empresas estatales. 

Esta frenética etapa regulatoria ha replanteado el modelo de crecimiento económico buscando posicionar a las empresas estatales como epicentro de la revolución tecnológica, no solo como parte del desarrollo industrial. En este nuevo escenario que se está planteando, las grandes empresas de Internet seguirán incorporando disrupción tecnológica, y es importante que sigan resultando atractivas a la inversión extranjera en el mercado de capitales global. El desarrollo de una potente economía digital sigue requiriendo de un amplio retorno de la inversión a largo plazo, más allá del clima político y regulatorio existente, aunque ante tanto proceso de revisión regulatoria, muchas tecnológicas estén optando por trasladar sus OPV a las bolsas nacionales. 

Tras varios meses de acciones sancionadoras, la estabilidad regresa bajo un nuevo escenario empresarial. El entorno de las FinTech ha acaparado los primeros avances en la revisión del modelo incorporando a las empresas estatales al esquema, como en el caso de la joint-venture conjunta con Ant Group11. El objetivo es crear una agencia de calificación crediticia que permita a Alibaba relanzar la frustrada OPV de Ant Group, mientras las empresas estatales comienzan a operar entre las plataformas tecnológicas disponiendo de acceso a los datos crediticios. En esta nueva andadura, el listón a superar sería replicar el modelo de negocio ‘3-1-0’ de MYbank, la figura de prestamista online creada por Alibaba, por el que en menos de tres minutos solicitas un préstamo y el solicitante particular o las pequeñas empresas reciben el dinero en su cuenta, en caso de aprobarse, en un segundo sin intervención humana. 

Esta medida de limitar el dominio de las tecnológicas está en línea con la estrategia nacional de que el desarrollo económico esté menos ligado al sector servicios y más a situar a China como actor esencial en las cadenas de producción globales como potencia en manufactura incorporando alta tecnología. En esta dualidad de objetivos, el gobierno chino ha establecido las directrices para ejercer más influencia en sectores clave adquiriendo participaciones12 en algunas de las tecnológicas más importantes mientras, por otra parte, se pone foco en destacar el valor del despliegue de la mayor red 5G del mundo. Hasta la fecha, China cuenta con 916 000 estaciones base, el 70 % del total mundial, y 365 millones de dispositivos conectados, el 80 % del total mundial, según fuentes oficiales. 

Mientras el liderazgo de China es claro en el despliegue de la red 5G, el gigante asiático busca reproducir esta ventaja competitiva en otros ámbitos, primordialmente en conseguir la autosuficiencia en la fabricación de semiconductores y en un modelo industrial donde la robótica de vanguardia juegue un papel diferencial. El objetivo del actual Plan Quinquenal de situar la capacidad de innovación y la autosuficiencia tecnológica en un lugar destacado refleja las ambiciones de China en cuestión de geopolítica de la tecnología. 

Según el nuevo esquema, las grandes empresas de Internet tendrán que acomodar el papel que desempeñan en la construcción de la economía digital tras el tsunami regulatorio que ha propiciado un marco de mayor supervisión del dato. Un proceso que se mantendrá durante toda la aplicación del Plan Quinquenal buscando una aplicación de la ley antimonopolio más sólida. En este proceso de adaptación al nuevo modelo, los avances realizados por los grandes titanes para conseguir la autosuficiencia tecnológica de China en el campo de los semiconductores demuestran la gran capacidad de innovación de la que son capaces las empresas privadas. La presentación del chip de servidor basado en ARM de 5 nanómetros para los centros de datos de computación en la nube desarrollado por Alibaba, y que dedicará exclusivamente a uso propio, muestra cómo los grandes de la industria avanzan en mejorar su posicionamiento global en un mercado muy competitivo, al tiempo que hacen coincidir sus prioridades con las del gobierno chino, impulsando la capacidad de generar semiconductores a nivel doméstico. 

Las empresas estatales siguen representando un tercio de la producción económica del país y, bajo el nuevo esquema, se van a convertir en impulsoras de la innovación, además de seguir siendo piezas claves del desarrollo económico, aunque sean menos eficientes. Mientras tanto, seguirá muy activo el control regulatorio en sectores como el tecnológico, de salud y la industria de seguros, buscando una mejora continua del entorno empresarial y un mayor control sobre los datos. 

Conclusiones 

China se ha convertido en el actor más activo de la regulación después de haber estado bastante ausente durante las últimas dos décadas. Bajo un escenario de creciente rivalidad tecnológica, la securización de los datos en el ciberespacio ha promovido la aplicación de una más sólida y mejor ley antimonopolio, poniendo en orden un floreciente ecosistema digital que ha gozado de un entorno regulatorio bastante laxo, a la vez que se atienden las demandas de los usuarios digitales de avanzar en una mayor protección de los datos personales.

Las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y China en la carrera por la supremacía tecnológica han jugado un papel decisivo influyendo en la creciente vulnerabilidad que supone la libre circulación de los datos en el ciberespacio. Incrementar la seguridad plantea un escenario complejo donde se debe evaluar el impacto que supone ralentizar el crecimiento económico y tecnológico a cambio de un mayor control del flujo de datos mientras evolucionan los mecanismos de ciberseguridad existentes. 

La capacidad de disrupción tecnológica que ha propiciado la actual era dorada tecnológica en China se encuentra actualmente en modalidad pit stop mientras se resuelven anteriores disfunciones regulatorias entre las tecnológicas. Y, mientras la normativa regulatoria avanza y se hace más estricta, China progresa en establecer un nuevo marco donde las empresas estatales tendrán un mayor protagonismo en la transformación económica del país, buscando priorizar el crecimiento económico a base de un modelo industrial intensivo en tecnología y menos dependiente del sector servicios. 

Tras meses de intensivo control sobre las empresas de Internet, el nuevo escenario empresarial busca evitar que la decisión de las tecnológicas chinas de cotizar en las bolsas de Estados Unidos suponga un riesgo para la seguridad nacional. El hecho de tener que permitir el acceso a datos que reflejen la distribución de la población, los hábitos de compra y la capacidad financiera del consumidor chino supone poner en manos extranjeras información que atesoran los titanes tecnológicos y que es desconocida para el propio gobierno chino. 

En esta transición del modelo el reto es doble. Por una parte, el objetivo es que las nuevas medidas no impacten en la disrupción tecnológica como para erosionar el imperio que han construido los grandes titanes en China, justo cuando el grupo de los BAT comienza a exportar su modelo de negocio de forma exitosa hacia los mercados internacionales, poniendo en riesgo el reinado hegemónico de las FAAG. Pero, igualmente importante resulta la necesidad de que no se evapore el interés de los inversores internacionales por las tecnológicas chinas, de modo que éstas sigan manteniendo acceso preferente a la financiación que proporcionan los mercados de valores extranjeros. Una dualidad de expectativas que el gobierno tendrá que gestionar. 

La sensibilidad de los datos que manejan las tecnológicas ha motivado un rápido avance en el marco regulatorio que busca posicionar a las empresas estatales como socios de los grandes titanes chinos, priorizando que la libre circulación de los datos no suponga un riesgo para la seguridad nacional. Después de años de laxa regulación, las tecnológicas chinas han alcanzado un punto de inflexión en el que tendrán que adaptarse a las nuevas dinámicas del mercado, aunque a partir de ahora sea haciendo coincidir los intereses del negocio con las ambiciones del gobierno central.

Águeda Parra Pérez* Analista del entorno geopolítico y tecnológico de China Autora del libro China, las rutas de poder 

@agueda_parra 

Bibliografía

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2 CHEUNG, Man-Chung. “Is China the new kid on the data privacy block?“, eMarketer, 17 de junio de 2021. 

3 SHEN, Xinmei. “China amends Anti-Monopoly Law for the first time amid tech crackdown, increasing penalties and regulatory control”, SCMP, 27 de octubre de 2021. Disponible en: https://www.scmp.com/tech/policy/article/3153881/china-amends-anti-monopoly-law-first-time-amid-tech- 

4 “Chinese regulator fines Alibaba, Tencent, Didi for antitrust violations”, TECH IN ASIA, marzo de 2021. Disponible en: https://technode.com/2021/03/12/chinese-regulator-fines-alibaba-tencent-didi-for-antitrust- violations/. 

5 HORWITZ, Josh. “China passes new personal data privacy law, to take effect Nov. 1”, Reuters, 20 de agosto de 2021. Disponible en: https://www.reuters.com/world/china/china-passes-new-personal-data- privacy-law-take-effect-nov-1-2021-08-20/. 

6 YU, Jeanny. “Alibaba Has Lost $344 Billion in World's Biggest Wipeout”, Yahoo Finance, 25 de octubre de 2021. Disponible en: https://finance.yahoo.com/news/alibaba-value-drop-tops-world- 041606176.html?guccounter=1. 

7 BORAK, Masha. “Alibaba, Tencent, ByteDance and 30 other Big Tech firms sign voluntary antitrust ‘self-  https://www.scmp.com/tech/policy/article/3141245/alibaba-tencent-bytedance-and-30-other-big-tech- 

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9 YU, Xie, LIN, Lyza. “ByteDance Shelved IPO Intentions After Chinese Regulators Warned About Data Security”, WSJ, 12 de julio de 2021. Disponible en: https://www.wsj.com/articles/bytedance-shelvedipo- intentions-after-chinese-regulators-warned-about-data-security-11626078000.. 

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11 ZHU, Julie. “Chinese state firms to take big stake in Ant's credit-scoring JV”, Reuters, 1 de septiembre de 2021. Disponible en: https://www.reuters.com/technology/exclusive-chinese-state-firms-take-big-stake- ants-credit-scoring-jv-sources-2021-09-01/. 

12 YANG, Yingzhi y GOH, Brenda. “Beijing took stake and board seat in key ByteDance domestic entity this year”, Reuters, 17 de agosto de 2021. Disponible en: https://www.reuters.com/world/china/beijing-owns- stakes-bytedance-weibo-domestic-entities-records-show-2021-08-17/.