Opinión

Los tribunales de Argel cierran el capítulo Buteflika

Atalayar_ Abdelaziz Buteflika

El Tribunal Supremo argelino ha hecho público su veredicto contra “la banda de los cuatro”, en alusión a los generales Mohamed Medien y Bachir Tartag, así como Said Buteflika y Luiza Hanún, absolviendo a los imputados del delito de “complot contra la seguridad del Estado y del Ejército”, por el que la Fiscalía pidió una pena de 15 años de cárcel en primera instancia. 

Con esta resolución del máximo órgano de la judicatura, se cierra el largo capítulo del reinado de Abdelaziz Buteflika, quien en sus veinte años a la cabeza del Estado ejerció el poder de manera absoluta, destituyendo gobiernos, jueces y militares, y nombrando a dedo los más altos representantes del Estado que le prestaban fidelidad y sumisión. Su heredero simbólico, el general Ahmed Gaid Salah, que dirigió con mano de hierro el país durante un año hasta su muerte el 23 de diciembre de 2019, se encargó de las purgas en el Ejército y los servicios de seguridad, fabricando pruebas y enviando a prisión a decenas de altos mandos militares, y focalizando el duelo final en la guerra entre el sistema Buteflika y “la banda de los cuatro”.

La vuelta del general Mohamed Medien y el retorno del exilio del general Jaled Nezzar afincado en España, que fue Jefe del Estado mayor y posteriormente ministro de la Defensa, acosado por los tribunales teleguiados por Buteflika, representan el fin de la era del veterano político argelino nacido en la localidad marroquí de Uxda y que ascendió a las cumbres del poder de la mano de su padrino Huari Bumedien, a pesar de las sospechas que sobre él recaían por parte de varios coroneles del  Ejército de Liberación Nacional de “colaboración con potencias extranjeras”. 

El juicio contra “la banda de los cuatro” terminó como un fiasco para el sistema del poder argelino bajo Buteflika. En su intervención oral en el juicio decidido por el Tribunal Supremo, el general Medien, que dirigió los servicios secretos civiles y militares argelinos durante más de dos décadas, desmontó las acusaciones de la Fiscalía, basadas en la reunión que los procesados realizaron en el palacete Dar El Afia de Argel, consideradas por la acusación como “atentado a la seguridad del Estado y de los Ejércitos”.

En dicho cónclave, además del general Medien, participaron el hermano del presidente, Said Buteflika y la dirigente del partido trotskista Luiza Hanún, además del sucesor del general Medien, el general Bachir Tartag. Según el ex jefe del espionaje el encuentro tuvo lugar justo cuando Argelia se hallaba en plena revolución popular en la que cientos de miles de ciudadanos exigían un cambio pacifico del régimen. Acerca del complot del que se le acusaba, el general Medien enfatizó: “¿Cómo se me puede acusar de complot contra la autoridad del Estado, cuando convocó la reunión y estaba presente el hermano y consejero del Presidente en ejercicio?”. “Said Buteflika, que encarnaba el poder, continuó el acusado, quería conocer nuestra opinión sobre lo que ocurría en el país... Era un momento en que todo el mundo era llamado a intervenir para encontrar una solución a la crisis”; “había que encontrar un nuevo primer Ministro dotado de amplias prerrogativas, creíble y aceptado por el pueblo”. 

En la misma línea se pronunció en el juicio el general Bachir Tartag, que sucedió al general Medien al mando de los Servicios secretos y que organizó el encuentro en el  palacete Dar El Afia, perteneciente al Ejército y bajo su mando. 

El dictamen del Supremo abre una nueva página en la reciente historia de Argelia, en la que las aguas turbulentas del periodo Buteflika, parecen volver a su cauce. El general Medien podría recuperar su antigua función de coordinador general de todos los servicios secretos civiles y militares, y restructurar las oficinas de información interior e internacional, que en los últimos tiempos han acumulado abundantes errores. Los servicios exteriores no han sabido prever ni la crisis Libia y del Sahel, que sacude la seguridad exterior de las fronteras sur y sureste de Argelia; ni lo ocurrido en la localidad sahariana de El Guerguerat, en que las Fuerzas Armadas de Marruecos restablecieron el paso de vehículos y mercancías con Mauritania; y mucho menos la decisión de la Casa Blanca de reconocer la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental y la apertura de un consulado estadounidense en Dajla, al extremo sur del territorio. 

Lo mostró el hecho de que tres días después de que el secretario de Estado adjunto David Schenker fuese recibido en gran pompa por Argel acompañado de una delegación de mandos político-militares, el mismo Schenker se encontraba  en Laayún primero y Dajla después para inaugurar junto al ministro de Exteriores marroquí Nacer Burita, la representación diplomática estadounidense en tierras del Sahara. Un fracaso mayúsculo de la diplomacia argelina, imputable entre otros a los errores cometidos por los servicios del general Youcef Bouzit al mando de la inteligencia exterior desde hace ocho meses sobre el delicado dosier del Sahara Occidental y las relaciones con Marruecos. La vuelta del general Mohamed Medien se anuncia difícil para los oficiales que han servido el sistema Buteflika a las órdenes del antiguo patrón del Ejército y aspirante oculto a Presidente, Ahmed Gaid Salah.