Opinión

Marruecos afrontará el problema de los MENAS

AP/BERNAT ARMANGUE - Menores no acompañados que cruzaron a España se reúnen fuera de un almacén utilizado como refugio temporal mientras esperan ser examinados para el COVID-19 en el enclave español de Ceuta, cerca de la frontera de Marruecos y España, el miércoles 19 de mayo de 2021

La crisis diplomática que enfrenta a España y Marruecos parece que tendrá un primer desenlace positivo. El Gobierno marroquí adoptará medidas para repatriar a los MENAS (Menores Extranjeros no Acompañados) que viven a su albur en diferentes países de la Unión Europea, especialmente España y Francia. Su precaria situación, entre la caridad y la delincuencia, se ha convertido estos días en uno de los asuntos más polémicos con que se enfrentan las autoridades y la imagen de Marruecos.

La solución del problema fue decretada personalmente en las últimas horas por el rey Mohamed VI, en una orden comunicada a los ministros del Interior y Asuntos Exteriores. Los titulares de ambos departamentos han respondido positivamente de forma inmediata. En la búsqueda de una solución anuncian que se podrán en contacto con los gobiernos de los países donde residen los niños y jóvenes de menos de dieciocho años que acrediten su origen marroquí y no sean acompañados por familiares u otras personas mayores.

En explicaciones posteriores se ha precisado que se tratará solamente de   “MENAS” cuyo origen marroquí esté claro, y que las medidas de repatriación o protección no afectarán a los menores de otros países que accedieron a Europa a través de la emigración ilegal. La cifra de afectados se desconoce y es difícil de precisar. Los últimos datos que se tienen en España son de 2019 y se cifran en 12.301 que se hallaban identificados. Actualmente se cree que son más. No está claro que sean todos marroquíes: también hay argelinos y de otros países del Magreb. 

La operación anticipa algunas dificultades, empezando por la resistencia de la inmensa mayoría de los menores afectados a ser evacuados. También hay algunos que han encontrado protección de familias españolas, que se resistirán a perderlos, y en otros casos, las autoridades marroquíes tendrán que vencer la resistencia de sus progenitores acostumbrados a que en España, al igual que en Francia y otros países, les están criando, educando y generando derechos de residencia cuando sean mayores.