Opinión

Marruecos apuesta por la modernidad

Aziz Akhannouch Mohamed VI

La lucha contra la desigualdad, principal reto del nuevo gobierno marroquí.

Los votos de los marroquíes en las elecciones del pasado 8 de septiembre han mostrado una apuesta por la modernidad al otorgar la confianza a los partidos políticos que mantienen mejor sintonía con los objetivos del entorno de poder del Rey Mohamed VI. El nuevo Gobierno del liberal, Aziz Ajanouch, líder del RNI (Reagrupamiento Nacional de Independientes), ha echado a andar en coalición con el PAM (Partido de la Autenticidad y la Modernidad) y los nacionalistas del Istiqlal.

Atrás van a quedar diez años de cohabitación correcta entre el entorno del Rey y los islamistas moderados del PJD (Partido Justicia y Desarrollo), que han sufrido un durísimo castigo por lo que el electorado marroquí ha considerado mala gestión al poner trabas al proceso de modernización, innovación y desarrollo de un país que ha sufrido la pandemia del coronavirus y que ahora tiene como principal reto la recuperación económica y social.

Otro elemento que ha sido clave en la derrota del PJD, que ha pasado de 125 a 13 escaños, ha sido su ambigüedad ante el establecimiento oficial de relaciones con Israel. El incremento de más de ocho puntos de la participación es un dato a tener muy en cuenta y tiene especial relevancia en lo que en Marruecos se consideran provincias del sur del Sáhara marroquí con el mayor índice de votantes superior al 60%.

La nueva etapa que se abre tiene como protagonista a un hombre de negocios, ministro de Agricultura desde 2007, Aziz Ajanouch, cuyo partido además ha ganado las elecciones regionales y municipales, asumiendo una cuota de poder trascendente. La sintonía política y personal del nuevo primer ministro con el rey Mohamed VI y su entorno de ministerios de soberanía como Interior, Defensa, Asuntos Exteriores y Asuntos Religiosos es total y las expectativas creadas tras las elecciones las traducía el propio monarca en su discurso de inicio de Legislatura al resaltar que las elecciones consagran la victoria de la orientación democrática de Marruecos y la alternancia en la gestión y definir las líneas políticas y económicas para continuar por la senda de la recuperación tras la pandemia y haber logrado el abastecimiento con productos básicos alimentarios, sanitarios y energéticos; la reactivación de la economía que en 2021 alcanzará una tasa de crecimiento del 5,5% con un alza destacado de la producción agrícola y las exportaciones; y el gran desafío del Plan Nacional de Desarrollo que constituye la gran batalla a la desigualdad que es el problema más grave de Marruecos.

Mohamed VI habló de los retos exteriores del país, pero sin mencionar a Argelia ni a España