Opinión

No indultemos a Sánchez

No indultemos a Sánchez

Los demócratas tenemos una cita el día 13 a las 12 en la Plaza de Colón de la capital del Reino. Junio, domingo, mediodía. Un encuentro para decirle al presidente del Gobierno alto y claro que ni política ni jurídicamente tiene potestad para indultar a los golpistas del 1-O que intentaron romper el orden constitucional y fueron condenados por sedición y malversación de fondos. La Plataforma Unión 78 que lideran Rosa Díaz, Fernando Sabater y María San Gil, nos invitan a protestar en la calle –ya llegarán las urnas- contra la indulgencia a los rebeldes, en apoyo al Poder Judicial atacado por Moncloa y, de paso, para evitar que el rey Felipe VI firme este decreto vergonzoso y vergonzante. Porque el que indulta es el Monarca a petición del Consejo de Ministros. ¡Vaya encerrona!  La huida hacia delante del sanchismo no tiene alternativa tras la derrota contundente en Madrid de Díaz Ayuso que se limitó a confiar en el pueblo y en esta palabra: libertad. 

No indultemos a Sánchez

El auto del Tribunal Supremo rechaza por unanimidad esta medida de gracia –maldita gracia- a Junqueras y asociados, al no darse ninguno de los presupuestos que contempla la ley: justicia, equidad y utilidad pública. Los 11 condenados ni han mostrado arrepentimiento, ni han solicitado el indulto de forma individual (no se pueden conceder de forma colectiva) y, además, han confirmado que volverán a dar de nuevo otro golpe de Estado.  Es decir, ni arrepentimiento ni propósito de la enmienda. 

Un autoindulto

En realidad se trata de que  los separatistas de ERC, Junts (y CUP) pasan al cobro la primera letra de su apoyo a la moción de censura contra Rajoy. Venían a regenerar la vida política (Podemos logró entrar en el Gobierno con Iglesias y la madre de sus hijos al frente) y la han convertido en las cloacas máximas de la corrupción y de la deslealtad. Bildu ya ha conseguido que los presos etarras vuelvan a casa para que el PNV los ponga en la calle en otoño. La última heroicidad de Marlasca en este último viernes de mes ha sido acercar al  ‘angelito’ etarra Juan Luis Rubenach con 1.008 años de cárcel condenado hace tan solo dos meses, por 97 delitos de asesinato en grado de tentativa, depósito de armas de guerra y explosivos. Sobre su conciencia, además, los asesinatos de Pedro Antonio Blanco y Justo Oreja Pedraza. No indultemos a Sánchez

En Moncloa no han aprendido nada del 4-M. Los madrileños le dijimos al candidato Sánchez que se vaya cuanto antes al carajo en el barco de la ignominia que nos lleva a la deriva. Indultar a los que desprecian el indulto, al Rey y a España es el mayor delito de corrupción de toda la democracia española. Es un pulso del Ejecutivo al Poder Judicial después de haber cercenado sus competencias ilegalmente. El ministro Campos que abrió la puerta de las cloacas pidiendo “normalidad” al respetable, era el mismo que, con el republicano Tardá, de ERC exigía a Rajoy en  2017 que se utilizasen los indultos de forma extraordinaria y restrictiva;  nunca para favorecer a políticos corruptos y chorizos. De pronto, han cubierto con un manto de alquitrán el pasado y lo que empezó con el acatamiento de la condena de Marchena por ensoñación” (“que se cumplan las penas enteras enfatizaba Sánchez”), sirvió de palanca para en el minuto de oro de las elecciones generales, el candidato del PSOE sorprendiera a la audiencia con otra falsa promesa: “Ustedes han dejado escapar a Puigdemont; yo lo traeré a España para que sea juzgado”.

Palabra hueca. Claro que este malabarista de la irresponsabilidad también había descartado coaligarse con Podemos –“con Iglesias en el Gobierno no podría dormir”- y luego se abrazó a él en horas 24 para alcanzar una mayoría Frankenstein que dura ya tres años. Se trata de un  auto-indulto entre el poder central y el de la Generalidad. Claro conflicto de intereses. 

No indultemos a SánchezLa última ofensiva para poner en la calle a los golpistas es colocarse  él mismo al frente de la expedición hacia el abismo. Utilizando torticeramente la Carta Magna – “no contempla la venganza ni la represión”, se camufla en diálogo, encuentro, tolerancia y concordia. Emula a Adolfo Suárez cuando la reconciliación se hizo posible y busca atajos para justificar lo injustificable contra el informe del TS y de la Fiscalía.  ¿Cuál es el plan de pacificación para Cataluña propuesto en la Mesa de diálogo con ERC? Ninguno. Solo sabemos que Pere Aragonés, que no juró acatar la Constitución dejó claro su mensaje: Amnistía –prohibida en nuestra Constitución- y referéndum de independencia. ¿Alguna vez el separatismo ha dado un paso atrás? Nunca. Ahí tenemos a unos políticos presos condenados que salen de la cárcel de Lladoners cuando quieren, para la toma de posesión y la campaña electoral, que desafían y no reconocen al Tribunal juzgador y que, para embarrar el terreno,  tienen la osadía de que no han cometido ningún delito. En realidad buscan la impunidad en esa república catalana imposible que ya extiende sus tentáculos a Baleares, Comunidad Valenciana y parte de Aragón, con su contagio de rebaño al  País Vasco, Navarra, Galicia, Canarias, Ceuta,  Melilla y la Andalucía musulmana de Teresa Rodríguez. ¿Por qué no adelanta las elecciones y propone como primer punto del programa del PSOE el indulto total a los insurrectos?No indultemos a Sánchez

Presidente vertical

La huida hacia delante del sanchismo no tiene alternativa tras la derrota contundente en Madrid de Díaz Ayuso que dio en la diana con la palabra libertad.  El hachazo de la líder popular ha dejado maltrecho al PSOE-M -es tercera fuera política tras Más Madrid (es decir, Más Podemos). En realidad los comicios de primeros de mayo han sido un rechazo especial y específico a Sánchez. Un No al doctor. La gente le ha perdido el respeto y por eso le abuchean en todas partes mientras el Rey recibe aplausos en el Día de las Fuerzas Armadas (limitadas) por la pandemia. 

Cuando un político no puede salir a la calle está acabado políticamente. Me contaba Adolfo Suárez tras una visita a Ciudad Real como presidente de la UCD y siendo aún presidente del Ejecutivo que un  grupo de militantes le increpó. “Ahí empezó mi final”, me confesaba. Le sucedió a Felipe González cuando le abuchearon en la Universidad Autónoma. Yo estaba allí y lo conté en RNE. Le llamaron chorizo y corrupto. Fue el principio de su final.  Pedro Sánchez, este presidente vertical 24/7 (veinticuatro horas al día, siete días a la semana)  –por lo de alto y por el autoritarismo del ordeno y mando- tiene los días contados. Empieza su cuenta atrás.   

De ahí el pulso que le ha echado a la Justicia. Tiene alma de cesar visionario y por eso busca esclavos. Su reto de indultar a los golpistas -no hay delito mayor en democracia que intentar romper la unidad de la Patria- es el penúltimo capítulo de su indigencia intelectual y moral. Un mentiroso compulsivo que siempre cree que la baraka estará de su parte porque los ciudadanos somos imbéciles. ¿Va a ampliar el indulto a Puigdemont y a los fugitivos de Waterloo? ¿Seguirá luego con los terroristas con delitos de sangre para contentar a Arnaldo Otegui? ¿Va a olvidar al rapero Hassel? ¿Indultará al Pollo Carvajal –desaparecido en España- o lo entregará a los Estados Unidos para que Biden le haga una llamada de cortesía?  ¿Nos explicará dónde están las maletas de Delcy y por qué regaló 53 millones de euros a la aerolínea Plus Ultra -¡manda Trillos!- con un único avión, sede en Panamá y ejecutivos en Caracas?  ¿Tendremos acceso a los informes enviados a Bruselas para recibir los 140.000 millones de euros que le permitirán seguir durmiendo en La Moncloa hasta 2024?No indultemos a Sánchez 

La gravedad  de los indultos a unos matones que siguen viviendo de nuestros impuestos debe tener una respuesta masiva en la calle. Hasta Illa admite ahora que “no hay agenda para el reencuentro” mientras la vice Calvo, la ideóloga de que “el  dinero público  no es de nadie” ve en  la indulgencia,  la vía para corregir los errores del PP y estabilizar el país. Otra lumbrera. Falta saber si los tres magistrados en el Gabinete (Campos, Marlasca y Robles) atenderán a su conciencia y a sus principios o defenderán al presidente vertical. Ninguno dimitirá. Seguro. Algunos socialistas como González, Guerra, Leguina, Redondo, Susana Díaz o García Page ya se han pronunciado en contra de los indultos porque pueden ser una desgracia para el PSOE.  El extremeño Vara, como siempre, reculó. 

La invasión de Ceuta

No fallaron los servicios de información (CNI) que avisaron al Gobierno con antelación  de que Marruecos invadiría nuestro territorio en el norte de África. Falló el Gobierno que no hace caso a nadie. Abrieron las puertas de la frontera y entre 8.000 a 10.000 súbditos invadieron la ciudad. Es una segunda versión de lo ocurrido en Canarias. La tercera será Melilla. Lo que se quiso hacer pasar como una crisis humanitaria no era otra cosa que una doble crisis geopolítica y diplomática. Mohamed VI ya lo dejo claro: “Algunas acciones tienen consecuencias”.  Luego supimos que el líder del Frente Polisario, Brahim Ghali se encontraba ingresado en un hospital de Logroño, Y que había llegado desde Argelia en un avión medicalizado que aterrizó en secreto en la base militar de Zaragoza. Su situación fue diagnosticada de gravedad: coronavirus y cáncer. ¿Es que ese país que protege al Polisario no tiene hospitales para tratar estas dolencias? Naturalmente. Nos ha colado un gol por la escuadra, digo por el gas.No indultemos a Sánchez

La ministra González Laya,  de cuyo nombre no quiero acordarme, demostró en su comparecencia que el cargo le viene demasiado grande. Su presencia le delata. Dicho en castellano: es una incompetente. Y además mentirosa como ha denunciado la embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, al anunciar que había contactos con Rabat desmentidos al instante. ¿Cómo pudo traer a Ghali con doble documentación falsa y con antecedentes penales en la Audiencia Nacional? Laya no es nadie así es que la decisión final a pesar de la posición en contra del titular de Interior, Grande-Marlasca,  constata que quién tomó la decisión final fue el señor Sánchez Pérez Castejón. De la inquilina del Palacio de Santa Cruz hemos conocido en este proceso tan convulso la profundidad de su talento aderezado con cinco idiomas: “Yo soy partidaria de la universidad pública, pero fue a la de Navarra (privada) para no perder el tiempo”. La diplomacia, señores rectores, no es lo suyo, obviamente. 

Al presidente le faltó tiempo para coger el Falcon y el helicóptero  para viajar a Ceuta y Melilla y defender ‘in situ” la “españolidad” de las dos ciudades en el norte del continente africano”. Y movilizó el Ejército. Los abucheos por abandono y los golpes al coche oficial confirman que los ciudadanos se sienten desamparados por este hombre providencial. La UE salió al rescate pero ni una sanción. Todo lo contrario: la valerosa respuesta del Consejo de Ministros fue otorgar 30 millones al vecino del sur. Estamos en un callejón sin salida. Y la culpa, como siempre,  de la oposición. Bochornoso espectáculo. Con un Gobierno tan débil en el sur y en el noreste todo son ventajas para el chantaje de tirios y troyanos. Estamos en las peores manos en el peor momento. Y sin un plan ni a corto ni a largo plazo. Solo la vacuna. No indultemos a Sánchez

Viaje al futuro

Mientras Begoña Gómez, amadrinaba una patronal vertical, amarilla y sostenible de las pymes separatistas (Compymes), olfateando los fondos europeos en manos de su señor marido, el Gobierno admite que no cumplirá los presupuestos en Educación y Sanidad; mientras el déficit supera los 235.000 millones en 35 meses, mientras abrimos las puertas del turismo de par en par, mientras el doctor-presidente castigará de ahora en adelante a los que copien exámenes y  tesis doctorales en la universidad; mientras sigue abierta la guerra del agua por el trasvase Tajo-Segura –no es cierto que Moncloa quiera dinamitar los pantanos franquistas ni renunciar a las pagas extraordinarias de julio y diciembre-, los alcaldes se sienten abandonados por el coronavirus y, mientras llegan las vacaciones para limitar el efecto de los indultos perversos a los golpistas indeseables, el presidente se acercó al Reina Sofía para presentar urbi et orbi su plan 02050. El primer cero sobraba. Lo demás, el cuento de la lechera. Este hombre vive atrapado en el tiempo; entre 1936 y 02050. No es capaz de solucionar los ERTES, el paro, lo despidos por wp en la sanidad pública valenciana, los autónomos o la España vaciada pero nos reta a soñar con el 02050. He aquí algunos ejemplos: la mitad de los españoles seremos universitarios y comeremos carne artificial; vehículos eléctricos  sin vuelos domésticos; elevación de impuestos, trabajar más años –esto lo llevará mal Errejón-, desempleo “flexible”, más freelancers, vivienda compartida (¿con derecho a cocina?), mochila austríaca, pensiones privadas… En fin, España a la cabeza del mundo. No lo dijo pero no le importaría estar allí entonces como primer ministro. Nadie como Producciones Moncloa prepara estos eventos publicitarios con notables ausencias de los magnates del IBEX 35. Otro síntoma de la decadencia que se avecina. 

Iván Barranco Redondo

El todopoderoso secretario general de la Agencia de Seguridad Nacional española, Iván Redondo, dejó atónitos a sus señorías de la Comisión Mixta de Seguridad Nacional del Congreso al anunciar la creación de una Agencia Espacial Española (AEE), una NASA nacional cuando el ministro de Ciencia, Pedro Duque, había decidido aplazar este acontecimiento tecnológico y de defensa. La noticia ha sorprendido al sector. Recordemos que entre 1963 y 1982 se contó con un organismo parecido: la Comisión Nacional de Investigación del Espacio (Conie). Pero no quedó ahí a cosa. El consejero áulico de Sánchez, con una prepotencia propia de un virrey, amenazó a algunos diputados del PP y de VOX -“tengan cuidado con lo que dicen; parece que tienen miedo”-, advirtió antes de desnudarse en canal: “Yo me tiro a un barranco por el presidente. Estaré con él hasta el final”. Le faltó concretar como Belén Esteban; “Por por mi hija, mato”.

Ya le vimos inclinar la cerviz ante Torra y ahora se hace un “Cobo Calleja”, el lacayo de Gallardón”. Su arrogancia es impropia de un perito de la comunicación. Nos recuerda la penúltima escena de “To be or not to be”, de  Ernst Lubitsch, cuando los dos pilotos alemanes se arrojan sin paracaídas al grito ¡Heil, Hitler¡ del falso Fürher. Puede que sea un experto en propaganda -como  Joseph Göebbels-. Lamentable que su lealtad perruna se aloje en un alma de esclavo. Debería cambiar el nombre: Iván Barranco Redondo.

Volver con Colón

Los reyes de España don Felipe y doña Leticia  presidieron ayer el corto desfile de las FFAA. Le acompañó la ministra de Defensa, Margarita Robles, el alcalde de Madrid, J.L. Martínez Almeida  y la presidenta en funciones de Comunidad, Isabel Díaz Ayuso. . Aplausos. ¿Por qué no ha asistido el presidente? ¿Miedo a los abucheos? Dejémoslo estar.

La sociedad civil ha despertado. Volvemos al principio. La cita del 13 de junio en Colón nos reconcilia con la Historia. Allí estuvimos por última vez el 1 de febrero de 2019 para que Sánchez no aceptara un relator internacional, como exigían los separatistas del golpe del 1-0. Y lo conseguimos. De allí nació la “foto de la extrema, extrema derecha” porque al final se unió VOX. La izquierda la ha utilizado sabiendo que era mentira. Les da igual. Allí nos hemos congregado españoles de todas latitudes para manifestarnos contra ETA. Para no olvidar a las víctimas. Se acaban de cumplir 30 años de la matanza de Vic, con 10 personas inocentes muertas y 49 heridos, hoy olvidados. Sánchez y los suyos han blanqueado a Bildu y ahora quieren blanquear a los golpistas. Objetivo: seguir en la poltrona a cualquier precio. No indultemos a Sánchez

Ahora es la sociedad civil la que ha sido convocada para exigirle a Sánchez que diga no a los indultos que intentarán de nuevo romper España. El gobierno ha decidido tomar el rencor de perder las elecciones del 4M donde lo habían dejado: en el fascismo invisible. Hay que acudir a esa cita con mascarilla y sin máscara (Cayetana dixit) porque corremos el riesgo de que estalle la paz del conformismo y esta cobardía nos instale en el social-comunismo hasta el 2050. Esperemos que esta sea la primera respuesta en la calle a este gobierno déspota y prepotente tras el coronavirus. Y que no sea la última. Tenemos más de cien razones para no cortarnos de un tajo las venas hasta noviembre de 2023. Si el doctor Sánchez puede tocar el horizonte del indulto, es posible que esté cerca  su último viaje.

Queridos compatriotas: estuvimos el 8 de octubre de 2017 en Barcelona; acudimos en 2019 a la Plaza de Colón. Os esperamos aquí, en el corazón de Madrid, el 13 a las 12. El lema es simple: “No al indulto a los golpistas. No indultemos a Sánchez”. 

Antonio Regalado, dirige BAHIA DE ÍTACA en: aregaladorodriguez.blogspot.com