Opinión

Ouyahia: el hombre que vendió el mundo 

Ahmed Ouyahia

Es el hijo de un serrallo, los argelinos lo conocen desde hace varias generaciones. Cuando se ausenta de las pantallas de televisión y de la vida política es para volver, siempre más poderoso. El hombre se llama Ahmed Ouyahia. Él es, en sus propias palabras, "el hombre del trabajo sucio" y eso es ciertamente lo que la historia recordará de este secretario de Estado. 

Desde la caída del régimen del presidente Bouteflika, Ahmed Ouyahia está en prisión y se enfrenta a numerosos cargos: concesión de privilegios indebidos, abuso del cargo, conflictos de intereses, blanqueo de dinero y favoritismo en un importante escándalo relacionado con la industria del automóvil. Una estafa que costó al tesoro público 128.000 millones de dinares (975 millones de euros), según cifras oficiales. 

Para entender cómo este hombre fue capaz de causar tanto daño, hay que mirar atrás a su carrera política. Ahmed Ouyahia fue ministro de Justicia, asesor especial del presidente de la República, representante personal del jefe de Estado, jefe de Gobierno, director de gabinete del presidente de la República y primer ministro hasta 2019 y la caída de Bouteflika. Desde los años 90, el hombre ha formado parte de la vida política argelina. Tres décadas en las que ha tenido acceso a los más altos cargos del estado, que ha utilizado para enriquecerse. 

Desde la apertura de su investigación judicial, sus últimas declaraciones son las que más indignación han despertado entre los argelinos. 

En el contexto de su llamamiento a la corrupción, el antiguo hombre fuerte del poder tuvo que justificar los 600 millones de dinares (3,73 millones de euros) encontrados en sus cuentas. Después de mucha negociación, finalmente confesó que era el resultado de la venta de 60 lingotes de oro que habría recibido de los Emiratos de Oriente Medio entre 2014 y 2018 y que habría vendido en el mercado negro. Un dinero no declarado a las autoridades fiscales y depositado en secreto en sus cuentas privadas.   

Los poderosos monarcas del Golfo corrompieron a altos funcionarios de la Presidencia argelina. Hasta ahora, no se ha filtrado ningún nombre. ¿Es el comienzo de un nuevo punto de inflexión en este juicio? ¿Podría ser esta la nueva estrategia de defensa de este hombre que ha sido llevado al límite? En cualquier caso, esta confesión plantea más preguntas que respuestas. "No quería comprometer las relaciones entre Argelia y estos países amigos", dijo el acusado al juez para justificar su silencio.   

Una vez que el shock de estas revelaciones termine, pasaremos de la expresión de exclamación a la interrogación. 

¿Cuáles son los privilegios otorgados a los monarcas del Golfo a cambio de estos lingotes de oro?   

En Argelia, los emires de Oriente Medio no son en absoluto apreciados. Se sabe que vienen a cazar gacelas y avutardas de especies en peligro de extinción protegidas por las convenciones internacionales y en Argelia por el decreto n°083-509 del 20 de agosto de 1983 reforzado por el decreto del 17 de enero de 1995. 

En 2012, el periódico argelino Le Matin d'Algérie publicó el titular ‘Los emires árabes matan a las avutardas y las gacelas con la bendición de las autoridades’. Para el gran disgusto de los argelinos esto nunca se ha detenido. Entre la caza de avutardas o la caza de tesoros, la decisión se toma rápidamente. 

Los habitantes del sur están familiarizados con los hábitos de estos cazadores furtivos que vienen a matar en sus tierras. No era raro, mientras cruzaba los países, ver las sofisticadas instalaciones de sus lujosos campamentos en el desierto para cazar a la última gacela del Sáhara. 

¿Pero los oligarcas del Golfo habían ofrecido todo este oro por el único placer de exterminar especies en peligro de extinción? ¿Qué otros privilegios se les concedieron? Por el momento, nadie lo sabe. ¿Ouyahia abrió la caja de Pandora? ¿Está amenazando a los que aún están en el cargo "para contarlo todo"? En un momento en que el hermano del expresidente, Said Bouteflika, acaba de ser absuelto de los cargos de conspiración y de conspiración contra el Ejército, el nuevo reinado de Tebboune quiere un juicio ejemplar por corrupción para Ouyahia y Abdelmalek Sellal, director de la campaña electoral de Bouteflika.  

¿Sería posible tal instrucción sin involucrar a los más altos dignatarios del Estado argelino en nuevos escándalos? La telenovela del juicio de Ouyahia no carece de giros y vueltas y el exjefe de Gobierno no ha dicho su última palabra. Cabe señalar que, a pesar de haber sido condenado en primera instancia a 15 años de prisión y a una multa de un millón de dinares, Ouyahia siguió gozando de privilegios especiales durante su encarcelamiento y se le permitió asistir al funeral de su hermano, un conocido abogado de Argel. ¿Ouyahia va a recuperarse como siempre lo ha hecho? Lo que es seguro es que el honor de Argelia está en juego en este juicio.