Opinión

Póker de ases frente a quince hombres sin piedad

Póker de ases frente a quince hombres sin piedad

Entre los cuatro reúnen un valor superior al de toda la economía de Alemania, la mayor potencia europea; sus empresas dominan el mundo en campos tan extensos como la distribución, la multicomunicación, la búsqueda y almacenamiento de datos o las plataformas de conexión universal. Es el póker de ases denominado con el acrónimo GAFA, correspondiente a los titanes supuestamente imbatibles que son Google, Apple, Facebook y Amazon. 

Sus cuatro máximos dirigentes, Sundar Pichai (Alphabet-Google), Tim Cook (Apple), Mark Zuckerberg (Facebook) y Jeff Bezos (Amazon), comparecieron por fin ante los quince miembros de la Comisión Antimonopolio del Congreso de Estados Unidos, para responder de sus supuestas prácticas monopolísticas. Una acusación que, caso de verificarse como ciertas, provocarían iniciativas legislativas tendentes a romper dichos monopolios y despojar a estos gigantes tecnológicos de, al menos, una parte de su inmenso e incontestable poder. 

Este Comité lleva más de un año investigando a fondo las prácticas de los GAFA, y por su estrado han pasado numerosos testigos que les señalan como los artífices de, por ejemplo, haber arruinado el comercio de proximidad (Amazon-Bezos); de haber instaurado una estrategia de absorción total con Whatsapp e Instagram (Facebook-Zuckerberg); de haber destruido la video-competencia a través de la plataforma YouTube (Google-Pichai), o de haberse convertido en un gigante digital susceptible de aplastar a sus competidores (Apple-Cook). 

Más ricos aún después de la COVID-19

No hubo lugar para una foto de conjunto, ya que las limitaciones debidas a la pandemia obligaron a que la comparecencia fuera por videoconferencia, pero los sucesivos interrogatorios de los quince miembros de la Comisión a los cuatro superdirigentes de estas compañías pusieron de manifiesto los temores de los diputados a la formidable acumulación de poder obtenida por estos gigantes de la denominada “Big Tech”. Baste como botón de muestra que el presidente de la Comisión, el demócrata David Cicilline, no se cortó un pelo en su alocución introductoria, acusando a los cuatro colosos de haberse hecho “con demasiado poder”, antes de enumerar las exorbitantes cifras de negocios de cada uno de ellos, aludiendo además a que si no se ponía coto a sus supuestas prácticas monopolísticas existe riesgo cierto de que “emerjan de la pandemia siendo aún más fuertes y poderosos”. Podría haber aludido, aunque no lo hizo, al hecho cierto de que Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo, ha casi duplicado su fortuna durante la pandemia. 

La sesión era particularmente importante no solo para Estados Unidos sino para Europa, donde Comisión y Parlamento Europeos buscan afanosamente fórmulas para obligar a que los gigantes tecnológicos contribuyan, en forma de una tributación proporcionada, a las cargas que soportan los países en los que obtienen sus inmensos beneficios. 

Los pliegos de cargos

En el caso de Bezos, la Comisión investiga si Amazon ha utilizado los datos de otros vendedores para lanzar al mercado productos concurrentes, lo que la habría convertido en un gran monopolio, combinando su papel de plataforma de distribución al mismo tiempo que fabricante de productos en competencia con los mismos clientes cuyas mercancías distribuye. 

En cuanto a Alphabet, matriz de Google, el comité parece haber reunido evidencias que demostrarían la utilización de su motor de búsqueda así como su contexto móvil Android para favorecer sus servicios, tales como el comparador Google Shopping o el navegador Google Chrome. 

Al presidente de Apple, Tim Cook, le puede caer la guillotina de las leyes ‘antitrust’, a propósito de App Store e iOS, almacén de aplicaciones y sistema de explotación con que se equipan los iPhone, respectivamente. Además de investigarle por favorecer descaradamente sus servicios, tales que Apple Music o Safari, también se le acusa de imponer su sistema de pago, con comisiones muy elevadas, a plataformas como Spotify o Netflix. 

Y, en fin, respecto de Facebook, su coinventor y máximo responsable, Mark Zuckerberg, es el único de los cuatro que ya poseía experiencia en este tipo de comparecencias. Fue en 2018, cuando se desencadenó el escándalo de Cambridge Analytica, gracias a cuyo acceso a los perfiles de Facebook Donald Trump pudo ganar a Hillary Clinton en aquellos distritos clave, que le sirvieron para alzarse con el triunfo final pese a tener tres millones de votos menos que su rival demócrata. Contra las acusaciones ahora a Facebook de haberse erigido en un monopolio tras la adquisición de sus filiales Whatsapp e Instagram,  Zuckerberg se defendió alegando que, caso de no actuar así, sería aplastado por los gigantes digitales de una China autoritaria, citando expresamente el caso de TikTok. 

La Comisión deliberará ahora antes de establecer sus conclusiones, que previsiblemente obligaran a trocear a los cuatro componentes de los GAFA para evitar su colosal monopolio. Todos, además, gozan de la hostilidad del presidente Donald Trump, que antes de las audiciones había animado en Twitter a tomar medidas enérgicas contra los cuatro. Una vez más, utilizó su habitual lenguaje amenazante: “Si el Congreso no hace justicia, lo haré yo mismo con órdenes ejecutivas”. A menos de cien días ya de las elecciones presidenciales, Trump considera que estos supuestos grandes monopolios tecnológicos, aliados con sus rivales del Partido Demócrata, se han conjurado para echarle de la Casa Blanca.