Opinión

Pekín refuerza su presencia en Marruecos gracias a la COVID

Vacuna china

¿Vamos a ser vacunados? ¿Dónde? ¿Cuándo?  ¿Cómo?  

Durante los últimos meses, los marroquíes, y especialmente los de Casablanca, que aún están en la zona roja y parcialmente confinados, se han hecho estas mismas preguntas con la esperanza de volver a una vida normal, la vida antes de la COVID-19.  

No de inmediato, dicen los especialistas. Porque, aunque las vacunas estén en fase experimental, queda mucho por hacer.  

En Marruecos, en una ciudad como Casablanca, los mercados cierran a las 3 p.m., los restaurantes a las 9 p.m. y el toque de queda es efectivo una hora después. También está prohibido salir de la ciudad sin una autorización de movilidad.  

Mientras que el Ministerio del Interior está trabajando para prohibir el acceso al entretenimiento y la vida social para frenar la propagación del virus, el Ministerio de Salud está trabajando para encontrar una solución más viable a largo plazo. El pasado mes de agosto se firmó un acuerdo entre Marruecos y los laboratorios chinos Sinopharm CNBG sobre los ensayos clínicos de la vacuna en preparación. Esta cooperación también estipula que Marruecos obtendrá inicialmente diez millones de dosis. Esto significa que cinco millones de marroquíes podrían ser vacunados, la vacuna se compone de dos dosis. Por supuesto, se dará prioridad a las poblaciones más vulnerables, según se ha anunciado. Pero las condiciones de conservación de esta vacuna plantean un problema. ¡De hecho, debe mantenerse en un lugar fresco a -70°! ¿Dispondrá Marruecos del equipo necesario y de las cantidades suficientes para mantener la medicina a las temperaturas requeridas? En cualquier caso, es probable que el transporte de la medicina a zonas remotas plantee un problema logístico que debe tomarse muy en serio.  

Pero el Ministerio de Salud parece optimista, y se anuncia el lanzamiento de una campaña mediática para explicar los pormenores de esta vacunación.  

La buena noticia es que el proceso está en marcha  

El 18 de agosto, el consejero de Estado y ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, mantuvo una conversación telefónica con el ministro de Relaciones Exteriores de Marruecos, Brida, quien dijo que “China ha prestado un fuerte apoyo a Marruecos en el momento más crítico del brote de coronavirus y el Rey Mohamed VI y el Gobierno de Marruecos están profundamente agradecidos por ello”. No es ningún secreto que desde 1975 Pekín ha lanzado operaciones médicas en Marruecos, que ha seguido reforzando. El centro de acupuntura de Mohamadia, los centros médicos de Settat, Agadir, Taza, Chefchaouen... son la prueba. Hasta la fecha, se han establecido ocho estructuras médicas importantes en el Reino y miles de médicos chinos tratan gratuitamente en el Reino.  

Desde la pandemia, Pekín quiere marcar aún más su anclaje en el país y aprovecha sobre todo la política aislacionista americana lanzada por el presidente Donald Trump. La retirada de Estados Unidos de la OMS en medio de la pandemia mundial ha sido una gran ayuda para China, que reafirma su poder y hegemonía. Pekín ha ofrecido 2.000 millones de donaciones a la OMS para combatir el virus en todo el mundo y ha consolidado sus vínculos y su penetración en muchos países africanos y sudamericanos.   

Así pues, Marruecos, a través del laboratorio Sothema y el grupo BOA del BMCE (para la parte de financiación), se ha unido al gigante chino Sinopharm CNBG y ya han comenzado los ensayos clínicos. La muestra necesaria de 600 voluntarios ya ha superado con éxito la primera fase, la segunda dosis de la vacuna se inoculará en los próximos días y las muestras de sangre se enviarán a China para su análisis. Si son concluyentes, la campaña de vacunación podría iniciarse a finales de diciembre o principios de enero, según anunció el ministro de Salud en una entrevista con Medias 24.  

Marruecos no es el único país que ha optado por estos ensayos clínicos chinos, otros países como Perú, Argentina o Emiratos Árabes Unidos también han puesto en marcha estas operaciones.  

Pero en estos tiempos inciertos, ningún país puede permitirse un acuerdo exclusivo con un solo laboratorio. Y aunque se habla de la presencia de Sinopharm en Marruecos para la transferencia de tecnología, el Reino está en contacto con otros laboratorios para la vacuna, como: AstraZeneca, CanSino Bio, Pfizer y Johnson & Johnson. Además, la vacuna propuesta por esta última, si se aprueba, es una de las más sencillas de utilizar y no requiere dosis de refuerzo ni almacenamiento a temperaturas muy bajas, lo que facilita su comercialización y accesibilidad.  

Si se valida el calendario esperado por el ministro de Salud, la vacuna china recibiría una autorización internacional de emergencia.  

Para que conste, la vacuna contra el Ébola se completó en 2016, pero tomó otros tres años para ser aprobada y comercializada. Pero en una emergencia, hay que salvar o sacrificar vidas... la historia nos lo dirá.