Opinión

Peligrosa vuelta a la delación en Alemania

Bundestag

Todo régimen totalitario se apoya, además de en un recorte drástico de libertades, en una nutrida red de ciudadanos encargados de delatar a cualquier otro ciudadano que se salga de las directrices del sistema. Los nazis implementaron esta palanca de poder, a través de la cual incluso los hijos eran conminados a denunciar a sus padres ante la Gestapo. El régimen comunista de la República Democrática Alemana (RDA) adoptó y perfeccionó la práctica, y su temible Seguridad del Estado (Stasi) llegó a tener más de 300.000 ciudadanos delatores de los demás, y fiscalizadores de la vida de los otros. 

Por supuesto, la práctica sigue desarrollándose con mayor o menor vigor, y habitualmente sin escatimar medios, en regímenes como los de Cuba, Venezuela, Nicaragua, Corea del Norte, China, Siria, Turquía, Vietnam, Guinea Ecuatorial, Irán, Rusia y un largo y variopinto etcétera. 

La práctica se consideraba desterrada en donde primero se sistematizó como instrumento de control político y social, es decir en Alemania. Pues bien, ahora parece que reemergen los nostálgicos de aquella costumbre que asfixió las libertades, hizo desaparecer las sonrisas de la gente y provocó una actitud de general desconfianza en el común de la ciudadanía. 

Casi cuesta trabajo creerlo, pero los promotores de tan peligrosa vuelta al chivatazo son nada menos que ¡Los Verdes!, el partido ecologista al que se presumía podía convertirse en una seria alternativa de gobierno tras las elecciones generales del 26 de septiembre y la voluntaria salida de la canciller Angela Merkel de la escena política alemana y europea. 

A priori, el pretexto tiene un fin que justificaría ante la opinión pública el empleo de todo tipo de medios: la lucha contra el fraude fiscal. Así, la candidata de Los Verdes a la Cancillería, Annalena Baerbock, ha introducido la denuncia anónima en su programa electoral. En declaraciones a la cadena de televisión ProSieben, Baerbock declaró que “hemos de crear lugares en los que [los ciudadanos] puedan informar de la existencia de un fraude fiscal… o de cualquier otro tipo de delito”. 

No se trataba de un arrebato puntual. Desde hacía ya varios días diversos líderes ecologistas regionales estaban instando a la creación de portales anónimos de denuncia. Un día antes de la solemne consagración de este principio por parte de Baerbock, otro destacado líder verde, el ministro de Finanzas del estado de Baden-Württemberg, Danyal Bayaz, se había mostrado tajante: “Es imprescindible –manifestó en una declaración a todos los medios- que las oficinas de recaudación de impuestos puedan conocer, mediante cualquier sistema que le facilite ese conocimiento, todo tipo de irregularidades. Los ciudadanos podrían usar ese portal para denunciar la violación de las leyes penales y fiscales de forma segura y anónima”. El propósito reconocido del ministro es “romper las inhibiciones de los ciudadanos para que, desde sus propias casas ayuden a garantizar la justicia fiscal”. 

La oposición previene de los derrapes

La puesta en marcha de este sistema de delación en Baden-Württenberg, aplaudida por la líder verde, Annalena Baerbock, ha provocado una reacción en cascada de buena parte del espectro político del Bundestag, aunque no está tan claro que en la mayoría de los partidos exista aversión y repugnancia a utilizar masivamente el sistema del chivatazo ciudadano, preludio quizá de derrapes más allá del fraude fiscal. Baerbock apela incluso a la UE para justificar su apoyo, al esgrimir la enorme preocupación de Bruselas por contrarrestar con medidas coherentes y eficaces el fraude fiscal y el blanqueo de capitales. 

Evocando la figura de los guardianes de bloque impuesta por el nazismo, el presidente regional del Partido Liberal (FDP), Michael Theurer, señaló que “imponer de nuevo este tipo de mentalidad cambia nuestra sociedad… pero a peor”. La acusación más grave ha sido la del presidente del grupo parlamentario conservador CDU/CSU en el Bundestag, Thorsten Frei, que ha aprovechado para advertir a los electores del peligro de que Alemania sea gobernada por una coalición roja-verde-roja, liderada por el SPD socialdemócrata, y coaligada con Los Verdes y La Izquierda: “Con el comunismo y la experiencia de la Stasi de los muchos antiguos agentes que todavía viven, no hay duda alguna de que los extremistas del Partido La Izquierda inundarían de denuncias las agencias tributarias”. 

Aunque en las filas del SPD no se ha desautorizado la iniciativa de Los Verdes, los analistas germanos de prensa, radio y televisión recuerdan que el actual candidato del SPD a la Cancillería federal, Olaf Scholz, había respaldado el pasado mes de febrero el pago de dos millones de euros a una “fuente anónima”, que habría facilitado las identidades, cuentas bancarias y activos financieros en Dubái de millones de personas, gran parte de ellos alemanes, pero también de otras nacionalidades, presumiblemente franceses, italianos, austríacos y españoles.  

Los defensores del portal anónimo de denuncias recuerdan al analista financiero suizo Hervé Falciani, autor de la sustracción de millones de datos de sospechosos de evasión fiscal cuando trabajaba para la entidad financiera británica HSBC Private. Falciani, fugado de Suiza a finales de 2008, intentó primero vender su tesoro de datos al mejor postor en Líbano, pero la lista terminó en manos de las autoridades francesas, que a su vez negociaron su entrega a los muchos países, entre ellos España, de los que procedían los presuntos defraudadores. 

La puesta en marcha del portal anónimo en Alemania suscitará a buen seguro la codicia de no pocos ciudadanos que, so pretexto de ayudar a la justicia fiscal, alberguen la esperanza de ser recompensados económicamente por su delación.