Opinión

Quién es Paula White, la telepredicadora de Trump

La pastora Paula White pronuncia la bendición al final del día de apertura de la Convención Nacional Republicana en Cleveland

Trump nombra a una pastora evangélica defensora de la teoría de la prosperidad, Paula White, como consejera y portavoz de la Iniciativa Fe y Oportunidades. La noticia ha servido una vez más para el análisis de trazo grueso contrario a la figura a la que se glosa, sobre todo por su cercanía a la presidencia más conflictiva del país más poderoso del mundo. Al mencionarla como telepredicadora, el sinónimo suena igual a extremista, a fundamentalista, se crea automáticamente esa imagen peyorativa en el receptor del mensaje, y eso que telepredicadores hay muchos y de muy diferente signo... El calificativo de “iluminada” suele venir unas líneas más abajo construyendo una imagen que, tenga o no la religiosa en cuestión, ya ha calado en la opinión pública.

Aunque conviene aclarar que eso ocurre en la europea, no tanto en la de su propio país donde los pastores que utilizan la televisión se cuentan a cientos de miles, y donde la defensa de una confesión vivida a flor de piel por su rebaño no es un signo de iluminación sino algo muy común en una sociedad con fuertes creencias, en un país en el que cada representante político que habla en público termina su alocución con un “Dios bendiga a América”, algo que sería digno de mofa en muchos países. 

Los que pocos han hecho es indagar en la vida y el trabajo de esta mujer comprometida con la defensa de la libertad religiosa y la lucha contra la pobreza. Entusiasta en el apoyo a Trump durante la campaña electoral y durante los tres años que dura ya su mandato, Paula White ha manifestado docenas de veces su apuesta por Jerusalén como capital del Estado de Israel, lo que no contribuye precisamente a su popularidad en las esferas mediáticas progresistas europeas. Pocos conocen a este lado del Atlántico a la verdadera Paula White, la mujer rubia con abrigo rojo que leyó una prosa inspiradora de las Escrituras en la ceremonia de inauguración del mandato del presidente Donald Trump sobre la escalinata del Capitolio.

Paula Michelle White-Cain, nacida en Tupelo (Mississippi) hace 53 años, es una pastora evangelista que ha predicado durante muchos años la multiculturalidad religiosa en Estados Unidos. Tuvo una infancia muy difícil, en la que su padre se suicidó y dejó en la pobreza a la madre y sus dos hijos, lo que llevó a Paula a una marginalidad en la que sufrió violaciones en varias ocasiones. Convertida al cristianismo en su adolescencia, su religiosidad y su defensa del liberalismo han impregnado cada actuación pública que ha llevado a cabo en casi tres décadas. Without Walls fue su primer centro creado en Tampa (Florida), un modelo de mega iglesia dedicada a varios cultos. En diciembre de 2011 fundó New Destiny Christian Center, un centro religioso con sede en Apopka, muy cerca de Orlando. Allí realizó trabajos filantrópicos y altruistas que le han proporcionado el agradecimiento del que fuera alcalde de la ciudad, Joe Kilsheimer, a la sazón representante del partido demócrata. La institución ejerce de tutora de estudiantes sin familia, hace de banco de alimentos para los más necesitados, facilita asesoramiento legal a núcleos familiares castigados por la violencia, y ayuda a mujeres que son víctimas de explotación sexual, en sus múltiples formatos. Su programa televisivo, Paula White Today, que presenta desde diciembre de 2001, se ha emitido en numerosos canales, incluido Black Entertainment. Muchos americanos consideran un milagro que una predicadora blanca haya podido emitir sus oraciones en directo a través de un canal dirigido exclusivamente a afroamericanos. Pero entre ellos tiene igual predicamento. 

También tiene sombras su figura. Los máximos representantes de otras confesiones como la baptista descalifican a White por considerarla una peligrosa integrista cristiana. Sus detractores en América la tachan de precursora de una herejía; sus detractores en Europa, más descreídos, prefieren echar mano de cosas más terrenales para echar por tierra cualquier atisbo de prestigio en su actividad religiosa: su mansión, sus tres matrimonios, el éxito de sus programas en horario de máxima audiencia, su dedicación a la actividad editorial y como conferenciante con remuneraciones millonarias. La crítica se ceba con sus creencias y la confluencia de su figura con la del 45º presidente de Estados Unidos. Y por supuesto por su defensa de la confluencia entre finanzas y espiritualidad en torno a la figura de Dios.