Opinión

Resistencia contra los talibanes en el norte

Resistencia contra los talibanes en el norte

La victoria arrolladora de los talibanes en la recuperación del poder en Afganistán no está tan consolidada en todo el territorio nacional como se viene diciendo desde que irrumpieron en Kabul. En el norte del País, a unos ciento cincuenta kilómetros de la capital, grupos guerrilleros están planteando una resistencia que de momento ha conseguido hacerse con el control de tres distritos: Pul-e-Hesar, Dah-e -Salah y Bano.

Los tres están entre montañas al norte del valle de Panjshir, donde las guerrillas del antiguo señor de la guerra Ahmed Shah Massould, apodado “el León de Panjshir y asesinado hace veinte años por Al Qaeda, lideradas ahora por su hijo homónimo, resisten la invasión de los nuevos gobernantes. Según la prensa norteamericana, partiendo de informaciones del propio terreno, los rebeldes en los tres distritos rebeldes han descolgado las banderas blancas que enarbolan los talibanes y repusieron las del Afganistán derrotado.

La milicia resistente está integrada por militares del anterior régimen, oficiales y soldados,  a los que se han unido de manera espontánea numerosos vecinos que luchan con armas blancas y piedras. La improvisada milicia – relata The New York Times -- logró expulsar a los talibanes que pretendían hacerse con el control. En los enfrentamientos murieron treinta talibanes y otros doce fueron detenidos, siempre según fuentes de los guerrilleros.

La noticia de los incidentes ha sido confirmada de forma indirecta en Kabul cuando un portavoz talibán desmintió que la cifra de muertos divulgada fuese real y la redujo a la mitad. Los expertos tienen dudas sobre el futuro que espera esta resistencia. Aunque cuenta con soldados formados y armados, la impresión más generalizada es que probablemente no pueda mantener su resistencia mucho tiempo.

Todo dependerá, opinan de la ayuda que reciban de Panjshir, de posible apoyo extranjero y de la cohesión que puedan mantener entre las diferentes tribus implicadas. La zona es muy accidentada y sus comunicaciones, sólo por carreteras infernales a través de las montañas, dificultará llegar a los talibanes en su intento por liquidar la resistencia y lo mismo que les ocurrirá a los propios guerrilleros abrirse del aislamiento hacia el exterior y hasta el resto del país.