Opinión

Soderbergh lo sabía todo sobre una nueva pandemia

Contagion

Estados Unidos tiene más de 90.000 casos de coronavirus a fecha de hoy, y en torno a un millar de fallecidos como consecuencia de la pandemia. En varios estados se ha decretado ya el confinamiento de la población y sus consecuencias económicas aún no han sido cuantificadas. Desde que los norteamericanos se percataron de la gravedad de lo que estaba ocurriendo hace algunas semanas, cuando su presidente aún bromeaba con el alcance real del asunto, las plataformas de pago por visión han experimentado un fenómeno muy destacable que habla de la preocupación de la ciudadanía por buscar información más allá de los titulares de las televisiones y los periódicos.

Una película que está a punto de cumplir una década se ha convertido de pronto en la más descargada y vista en streaming, algo que no es habitual en el mercado audiovisual en el que sólo las novedades llegan a los primeros puestos de la lista de demandas. Contagio, dirigida por Steven Soderbergh en 2011, es hoy la más demandada en el catálogo de la Warner Bros. y la segunda película más vista en el último mes, pasando de la posición 270 en ese escalafón a la segunda posición, y estando situada en el top ten en plataformas como Amazon Prime Video, iTunes o el gigante por cable Comcast. 

Las semejanzas entre lo que Contagio expone y la situación de la actual emergencia sanitaria son enormes. La salvedad que las diferencia es la letalidad del virus que se refleja en la historia de ficción. La difusión del denominado MEV-1 comienza en un país asiático, tiene procedencia animal y por un cúmulo de circunstancias derivadas de la globalidad acaba afectando a todos los países. Se instala un hospital de campaña con camas separadas varios metros, en tiempo récord y en la cancha de un pabellón deportivo. El relato muestra cómo se busca al paciente cero reconstruyendo los movimientos de los primeros infectados y por qué es tan importante para las autoridades sanitarias descubrirlo, en aras a detectar el origen animal del patógeno. Los políticos difunden el consejo de los científicos sobre mantener la distancia social en las calles, el trabajo desde casa siempre que sea posible, la necesidad de lavarse las manos y usar mascarilla y guantes siempre que se sale a la calle. La labor de los expertos en virología del mundo entero, conectados por ese universo tecnológico que es invisible al resto de mortales, resulta fundamental como lo está siendo ahora, su sacrificio y entrega personal, corriendo riesgos que serán decisivos en la lucha contra la enfermedad. Y también los arribistas que desconocen la ética y buscan el enriquecimiento y la popularidad lanzando soflamas que dañan más aún la salud de la población. Grandes estrellas del cine como Matt Damon, Kate Winslet, Laurence Fishburne, Marion Cotillard, Jude Law, Gwyneth Paltrow o Bryan Cranston son convertidas en gente corriente a la que le cambia la vida por pequeños detalles como agarrar el pomo de una puerta, coger una copa entre los dedos o estar al lado de alguien que ha tosido. 

Scott Z. Burns es el guionista y principal artífice de la historia, que le fue inspirada por el temor de su padre a que la gripe aviar que se recrudeció entre los años 2004 y 2006 llegara a convertirse en una amenaza de supervivencia para la población mundial. Ha trabajado con Soderbergh en varias películas como El soplón (2009), Efectos secundarios (2013) y The Laundromat, dinero sucio (2019), ésta última sobre los papeles de Panamá, y en todas ellas hay una denuncia del sistema y de los abusos de las élites políticas y empresariales. Burns ha dirigido también The Report (2019), sobre las torturas en los interrogatorios de la CIA tras el 11-S. Es un hombre del cine, nacido en Minnesota, donde se desarrolla la historia y la investigación del MEV-1, el virus letal que atrapa a los infectados y acaba con sus vidas en un porcentaje altísimo y en un tiempo muy corto de tiempo. 

Soderbergh y Burns han mantenido en los últimos días conversaciones en las que han compartido su preocupación por el aumento de las ventas de un producto-milagro, la baya del sauco, cuyas propiedades curativas respecto al coronavirus no están demostradas, pero que recuerdan mucho al uso de la forsythia que el personaje de Jude Law, un bloggero sin escrúpulos, recomienda en la película. Ningún ministerio de sanidad ha recomendado el uso de esa sustancia que supuestamente fortalece el sistema inmunológico. Todo son paralelismos entre la historia de ficción que construyeron los dos cineastas y la actual realidad. Y cómo una vez producido el desenlace, que nos ahorramos para todos los lectores que busquen este atractivo título para su obligada reclusión, el virus es almacenado a altísima temperatura junto al SARS y al H5N1 en unos laboratorios que guardarán la patente por si fuera necesario en el futuro su uso con fines científicos. 

Soderbergh protagonizó la campaña de lanzamiento del film vaticinando que una pandemia tendría lugar a nivel mundial en un plazo no determinado, pero próximo. El crítico de Uproxx Mike Ryan entrevistó al director de Atlanta cuando se estrenó, y sus palabras son premonitorias. Ahora ha recuperado párrafos de la entrevista en su cuenta de Twitter:

Contagio film

Contagio film

Soderbergh descubrió mientras documentaba su historia que “hubo dos grandes cosas que eran inquietantes. Una es que con todos los que hablé me dijeron que ‘nos llegará una (pandemia) grande’. La segunda evidencia que constató fue que “algunas de las historias de personas que salieron y se lanzaron sobre las situaciones, y el saber cómo la política les impidió hacer su trabajo, es realmente deprimente”. 

El director de Sexo, mentiras y cintas de video no ha concedido entrevistas en este momento porque dice respetar la cuarentena de forma muy escrupulosa. Sí lo ha hecho Burns, que ha reconocido en declaraciones realizadas días atrás con la recuperación del interés masivo sobre Contagio, que los científicos con los que habló para preparar la película consideraban que la duda no era si habría una pandemia, sino cuándo se produciría. Separando el grano de la paja en las declaraciones que, tanto el guionista ahora como el director hace nueve años, realizaron sobre la película y el contexto real, y dejando a beneficio de inventario el tradicional ataque que hacen e hicieron contra los presidentes republicanos, muy habitual entre la gente de Hollywood, no deja de generar inquietud saber que la comunidad científica viene prediciendo este escenario desde hace tantos años a través del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, que fue la fuente principal de investigación que se realizó para documentar Contagio. Y cómo las diferentes administraciones han desoído esas advertencias no dándose cuenta de la realidad hasta que un microbio ha atenazado al planeta entero.