Opinión

Tiempo de presagios 

Discurso de presidente Bukele

Doha bajo la lluvia de diciembre aparecía como un oasis que atraía a diplomáticos de medio mundo en un momento en el que todos miraban hacia el cielo en busca de presagios sobre el futuro de la zona. ¿Está mas cerca el fin del bloqueo?, ¿habrá negociaciones y acuerdos?, ¿se restablecerá la concordia entre los vecinos del rico suelo de Oriente Medio? Muchas preguntas en paralelo a la cumbre de Doha en la que políticos y analistas querían “repensar la gobernanza en un mundo multipolar”, según rezaba el titulo de este foro mundial que alcanza su 19ª edición. 

Entre la nomina de lideres mundiales sobresalía la cabellera rubia de Ivanka Trump, hija favorita del presidente de Estados Unidos, que con su sola presencia amortiguaba la posibilidad de que el conflicto entre Doha y Riad llegase a mayores. Es mas, el rumor continuado en los pasillos del foro se refería al posible acuerdo en ciernes. La diplomacia del fútbol permitía leer mejor los presagios que los de la meteorología. El permiso para que autobuses y aviones con fans saudíes pudieran acudir a una final futbolística regional en Qatar dio vuelo a todo tipo de especulaciones.

La impresión general es que los saudíes han quedado tocados y obligados a la negociación tras el caso Kashogghi, la incapacidad bélica en Yemen y los ataques a sus refinerías con drones. Da la impresión que el apoyo norteamericano, aunque sea claro, no va tan lejos como para alinearse a favor de una acción bélica contra su vecino. Washington tiene también intereses económicos y sobre todo de logística militar en Qatar, y su respuesta ha sido precisamente enviar a Ivanka a Doha para hacer un discurso nada comprometido y sí muy personal, que permita vislumbrar que Washington está fundamentalmente por una solución dialogada.

Con todo, los diplomáticos árabes consultados no lanzaban las campanas al vuelo. Aunque ven que se está cocinando una solución, no la creen inminente. De nuevo la llamada “diplomacia del balón” permitiría pensar que el plan inicial de repartir el pastel de los partidos del Mundial en varias localizaciones (se pensó en Kuwait, en Omán y hasta en Riad) vuelva a activarse y algunos encuentros del polémico Qatar 2022 se jueguen incluso en la capital saudí. Un gesto de cesión por parte de Doha que también se quitaría de encima la presión informativa sobre el posible amaño en la concesión por la FIFA.

Lo más cierto es que con los saudíes sacando su petróleo a bolsa y Qatar viéndose arañado por el embargo territorial y de bienes, ninguno están como para mantenerse en el conflicto. Y, con una economía mundial en puertas de una posible recesión, los magnates del petróleo y el gas deben andarse con cuidado de no calentar mas la situación. Qatar cree haber mejorado su seguridad, sobre todo en temas de conservación y abastecimiento, que antes apenas se tenían en cuenta dados sus recursos económicos ilimitados. La presión saudí le ha servido el pequeño y rico Estado para plantearse mejor cuestiones importantes como el abastecimiento de alimentos. Alguno llegan a pensar que esta crisis le ha venido muy bien a los qataríes para darse cuenta de su dimensión.

Qatar se ha apoyado en el gigante iraní, con el que comparte bolsa de gas en el subsuelo, y el activo aliado turco. Ambos le han sacado las castañas del fuego. También ha pesado sin duda el alineamiento religioso que algunos ya consideran tan crucial, pero que nunca es una cuestión marginal en la zona como comentaba en foros paralelos el ex ministro español y alto representante de Naciones Unidas para la Alianza de Civilizaciones Miguel Ángel Moratinos, cuyo nivel de actividad e información sobre la zona sigue siendo de primera línea. Las dos grandes alianzas de la región no pueden permitirse el conflicto, que debe ser apagado y en ese proceso se está. Ese el diagnostico mas común entre los diplomáticos reunidos en Doha.

Estas cuestiones candentes fueron expresadas muy a las claras en el discurso inaugural del cónclave, encargado al nonagenario y respetado presidente de Malasia, Doctor Tun Marathi bin Mohamed, que se pronunció a las claras contra los boicots comerciales, y a favor de las soluciones diplomáticas y legales; mencionó directamente a Irán para denunciar las sanciones contra ese país y sin duda apoyó la diplomacia multilateral como formula para salir de las presiones de los grandes. Qatar jugó bien sus bazas encargando el inicio de los debates a Malasia y el cierre a otro país pequeño como El Salvador. 'Primus inter pares' en dimensión geográfica con Qatar, que en cambio destroza cualquier estadística sobre renta per capital mundial…

Con el ex secretario general de la ONU Ban Ki Moon muy activo en el Foro, lo que no era presagio de lo inmediato era la prospección de futuro para otro acontecimiento en ciernes: el 75º aniversario de la fundación de las Naciones Unidas que se celebra el próximo año. Los anunciados fastos chocan contra el pensamiento general de que la función de la ONU está mas cuestionada que nunca, por su ineficacia o por las trabas al multilateralismo de los países poderosos que deben incorporar otra línea de pensamiento para esta nueva década del siglo XXI. 

De ahí que la temática elegida para el Fórum fuese de muy loable interés. Para repensar y preparar el sistema de gobierno, para que se mantenga en sintonía con los rápidos y grandes cambios que están aconteciendo en el mundo, deben entenderse los diferentes aspectos del mundo multipolar actual. Entre las dimensiones más importantes a abordar, se señalaban

  1. Las dimensiones de la gobernanza global y regional. La crisis del multilateralismo, los embates contra el orden legal internacional y el crecimiento de la capacidad de las organizaciones regionales.
  2. Movimiento de población y su dimensión social: Refugiados y migraciones, capital humano y desigualdad global.
  3. La cuestiones de genero y la juventud. Análisis de los progresos de la mujer, multilateralismo inclusivo, la cuestión de la paz y la seguridad entre los jóvenes.
  4. Dimensiones políticas y de seguridad. El uso de fuerza a nivel global, nuevas interpretaciones sobre soberanía e identidad, cambios en la naturaleza del conflicto, tecnologías emergentes y cibersociedad.
  5. Dimensiones económica y tecnológica. Conflictos económicos transfronterizos, movimientos financiaros ilícitos, ciberseguridad, blockchain y uso de tecnologías en una economía global hiperconectada.
  6. Dimensiones medioambientales. Intensificación de la crisis del clima y la amenaza sobre la disponibilidad de agua.

Los análisis y respuestas en las mesas de debate en el foro fueron tan numerosos que invitan a una enumeración de los objetivos a alcanzar, resumidos en un decálogo que obviamente tienen numerosas vetas de exploración en cada uno de sus puntos. Pero el resumen más oficial de los objetivos para una mejor gobernanza en este mundo multipolar sería este:

  1. Resolver los conflictos pacíficamente a través del dialogo.
  2. Asegurar una toma de decisiones abierta e inclusiva.
  3. Desarrollo y defensa de la legalidad internacional.
  4. Respeto a la soberanía de los Estados
  5. Fortalecimiento de las Instituciones Internacionales
  6. Avances en Derechos Humanos y la dimensión ética y cívica a nivel global
  7. Salvaguarda de derechos y responsabilidades intergeneracionales, relativas a cuestiones como el impacto de futuro en las decisiones sobre cuestiones de salud o medio ambiente
  8. Defensa de la diversidad y tolerancia con la disidencia
  9. Invertir en capital humano
  10. Conservar y regenerar los recursos naturales.

La celebración del Fórum en paralelo con la Conferencia del Clima de Madrid acentuó también las referencia la defensa del medio ambiente, cuestión determinante en una zona con pocos recursos hídricos y muchos de los elementos mas contaminantes como los hidrocarburos. Una contradicción mas que se resolvía con ilusiones esperanzadas bajo el cielo lluvioso que por unos días convertía a Doha en un verdadero oasis en medio del desierto. ¿Tiene que llover más para que esto se solucione? ¿Estamos ante un presagio o un mero espejismo de desierto?. El tiempo de la diplomacia nos lo dirá.