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Opinión

Turquía retira su veto a Suecia y a Finlandia para la OTAN

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La Cumbre de la OTAN será histórica por varias razones: la primera, porque el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha decidido levantar el veto para el ingreso de Suecia y Finlandia en la Alianza Trasatlántica; la segunda, porque los 30 países miembros están mostrando una unidad decisiva y sorprendente; y la tercera, porque abre una nueva era militar en el mundo, un nuevo rearme con más gasto militar para comprar mejor armamento y equipo dotado con las nuevas tecnologías y la Inteligencia Artificial; y  la cuarta, porque si en la Cumbre de Lisboa en 2010, la OTAN aseguró que Rusia era su principal amenaza, en la de Madrid, con su Concepto Estratégico, se incorpora China a su lista de desafíos sensibles y se refrenda el papel de Rusia como  enemigo.

Los miembros de la Alianza encabezados por el noruego Jens Stoltenberg coincidirán en la necesidad de reforzar el flanco oriental de la OTAN en Europa ampliando la presencia de tropas y de equipo militar; y ubicarán esas mismas necesidades en el sur, para beneplácito de España, que experimenta un amago creciente no solo en la migración utilizada por las mafias desde África, sino también en la expansión del yihadismo en la región.

La hoja de ruta traza un camino de más gasto militar (el 2% del PIB) cristalizando así lo signado en la Cumbre de Gales desde 2014, pero que, por una u otra razón, sobre todo porque Europa no salía del todo de la larga crisis económica, no habían podido cumplir la mayoría de los países miembros.

El Concepto Estratégico de Madrid reforzará todas las vulnerabilidades de la OTAN. La invasión rusa a Ucrania ha marcado una Alianza exante y expost. El miedo de los europeos a otra gran guerra mundial ha obligado a que la Organización Trasatlántica muestre músculo, unidad, arrojo y respaldo a Ucrania un país invado atrozmente; violentado en su soberanía. 

Porque detrás de esta invasión lo que hay es una guerra de valores, de concepciones del pasado frente al futuro; de dos modelos de sociedad: una que defiende a la democracia y otra, a la tiranía. 

Estados Unidos retorna a su papel supremacista en un mundo que dejó de ser unipolar desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, con un país como China que, justo tres meses después, de los eventos terroristas en la Unión Americana ingresó en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y no ha dejado de expandirse de forma considerable a nivel global en los ámbitos comerciales, financieros, de inversiones y con su Nueva Ruta de la Seda.

Este cónclave histórico de la Alianza en Madrid proporciona a Estados Unidos alas para recuperar el terreno perdido ante China, en el renglón de la influencia estratégica: en África, en Asia y en América Latina.

Porque el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha vuelto a Europa convertido en su comandante en jefe, para exigir mayor presencia militar norteamericana; y para hablar de cooperación conjunta para recuperar esas áreas de influencia perdidas tras años en los que solo se ha ocupado de la expansión y los desafíos geopolíticos y geoeconómicos con China.

En esta Cumbre, Estados Unidos está de vuelta en Europa como zona de influencia. Con España, con el presidente Pedro Sánchez, en esa reunión sostenida en la Moncloa, el inquilino de la Casa Blanca ha sido muy claro en sentar las bases de una cooperación a cambio de tener más buques militares para fortalecer su escudo antimisiles en su base militar en Rota, al sur de España. Si actualmente hay cuatro buques quiere dos más.

Como muy probablemente anunciará que habrá una mayor presencia de soldados estadounidenses, no solo en el flanco sur, también para proveer de mayor seguridad a Polonia, Rumanía, Bulgaria, Letonia, Estonia y Lituania. 

A colación 

Para Ucrania habrá más apoyo económico y más armamento. Hace unos días levantó mucho revuelo la idea de que el mandatario ucranio, Volodímir Zelenski, viniese a Madrid  para participar en persona en la reunión de la OTAN. Al final, lo hará por streaming… salvo que ocurra una sorpresa como la anunciada ayer: Erdogan deja de bloquear el ingreso de Suecia y de Finlandia a la Alianza, tras acusar a ambos países de dar cobijo a terroristas kurdos. 

Lo que parecía demoraría meses en lograr dirimirse entre Suecia, Finlandia y Turquía, ha tomado varias sesiones de diplomacia en la que ha participado Stoltenberg.

El memorándum signado entre el líder turco, Magdalena Andersson, primera ministra de Suecia, y Sauli Niinisto, presidente de Finlandia, permite que dichos países obtengan el estatus de “invitados a ingresar en la OTAN”.

El presidente turco ha pedido a Suecia y a Finlandia más mano dura con las organizaciones terroristas, una petición a la que estarían de acuerdo en ceder a través de cambios legislativos. Pero Erdogan también tiene en mente presionar para que Estados Unidos levante el castigo a los aviones turcos F-16 –que no pueden ser vendidos– como represalia porque Ankara compró  a Rusia el sistema de defensa aéreo S-400.

Al final todo es cuestión de llegarle al precio. Ahora bien, el proceso de adhesión de Suecia y Finlandia, tendrá un recorrido que por muy corto que sea podría llevarse al menos hasta final de año. La OTAN está jubilosa, el aire de concordia entre sus líderes lo ha provocado la invasión de Putin. Nadie habla de paz, todos hablan de más armas, en una aldea global llena de tensiones, con roces por aquí y por allá. Esperemos que los Aliados tengan la razón, el tiempo nos dará las respuestas.