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Opinión

Ucrania como colchón

Vladimir Putin

La tensión entre el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, y el de Rusia, Vladimir Putin, ha llegado a unos niveles más que preocupantes por las consecuencias que podría acarrear un enfrentamiento militar indirecto con Ucrania como sufrido escenario. Las amenazas de Biden han sido contundentes al advertir a Putin con graves sanciones económicas si las tropas rusas traspasan la frontera con Ucrania donde el Kremlin ha desplegado unos 170.000 efectivos. Aunque Biden quisiera desde el principio limitar el alcance del enfrentamiento a sanciones económicas y diplomáticas, no ha tenido más remedio que anunciar el despliegue de tropas norteamericanas como ayuda para la defensa de la frontera de Ucrania con Rusia. 

Washington utiliza todos los elementos de disuasión para que Putin cumpla con lo que está diciendo de no tener intenciones ofensivas contra Ucrania, pero, deja muy claro que el ingreso de Ucrania en la OTAN es inaceptable para Moscú porque significaría la instalación de bases militares y sistemas de armas que amenazarían a la seguridad de la Federación rusa. Hay cierta división en algunos expertos que consideran inaceptables las maniobras con tropas rusas en la frontera con Ucrania y exigen a Putin que acabe con ese despliegue para rebajar la tensión. 

Otros analizan también como inaceptable la actitud agresiva de Putin, pero también recuerdan que Ucrania, tras la caída del Muro de Berlín y de la Unión Soviética, era considerado por todos como el colchón imprescindible para garantizar la seguridad de Rusia frente a una OTAN que había reclutado a todos los países del Pacto de Varsovia. Sin embargo, en 2014, la revuelta conocida por la plaza de Maidán en Kiev rompió el equilibrio cuando el presidente Viktor Yanukovich rechazó un acuerdo de asociación de Ucrania con la UE y, tras sangrientos episodios de violencia, se negoció una solución entre el Gobierno y la oposición con la presencia y firma de los ministros de Asuntos Exteriores de Francia, Alemania y Reino Unido, pero Maidán lo rechazó y el presidente fue expulsado del poder y se refugió en Rusia. La respuesta de Putin fue anexionarse la península de Crimea y fomentar la guerra del Dombás en regiones ucranianas consideradas prorrusas.  Desde entonces se han alcanzado acuerdos de paz como el de Minsk, pero el conflicto de perfil bajo se ha mantenido. 

Ucrania es la justificación de un enfrentamiento que se produce por la decidida intención de Putin de recuperar su papel de superpotencia mundial. Siria y Oriente Próximo, Libia y el norte de África, son algunos de los escenarios donde Putin ha ocupado posiciones, pero su posición interna es débil por la mala gestión contra la COVID, la crisis económica, la represión de opositores como Navalny y porque crece la contestación interna en varias estructuras del poder ruso.