Opinión

Un hombre solo

El rey de España, Felipe VI

Antonio Regalado dirige el blog Bahía de Ítaca

En su mensaje de Navidad, el Rey ha reivindicado un pacto por la convivencia dentro de la Constitución. Ha apelado al espíritu de la Transición que nos ha proporcionado los mejores años de nuestra vida. Cuarenta y uno. Una eternidad. Y en una eternidad siempre se puede se puede empezar de nuevo. El lenguaje corporal de Felipe VI delataba su preocupación por el deterioro institucional tras dieciocho meses de un gobierno débil y en funciones.

Los jóvenes y el futuro

Empezó su discurso recordando a los que “viven situaciones difíciles por razones personales, económicas o sociales; o estáis lejos de vuestro hogar y seres queridos” para seguir reflexionando como cada año “sobre la democracia; sobre la cohesión social y territorial, la economía y el paro o la educación; también sobre la corrupción, el terrorismo o la violencia contra las mujeres”.

El Jefe del Estado conoce bien los problemas actuales de los  españoles y nuestra historia; por eso aludió al pasado, alabando a los hombres y mujeres que construyeron  con voluntad democrática la Transición mediante “la reconciliación y la concordia; el diálogo y el entendimiento; la integración y la solidaridad.

Y luego miró a lo lejos, al futuro, con los jóvenes como protagonistas, en un mundo tecnológicamente cambiante perro lleno de oportunidades. “Tenéis talento, creéis en la paz, estáis abiertos al mundo porque sois y os sentís europeos, sois solidarios, estáis comprometidos con las causas sociales, con la lucha contra el cambio climático y la defensa del medio ambiente. Queréis vivir y convivir, pero tenéis problemas serios. Os tenemos que ayudar a construir un proyecto de vida personal y profesional, con un trabajo y un salario dignos, a tener un lugar adecuado en donde vivir y, si así lo queréis a formar una familia”. Objetivo real: construir un país mejor.

Los reyes de España
 
Respeto a las reglas de juego

El discurso del Rey obvió deliberadamente el problema político más grave de nuestro siglo: el separatismo catalán (y vasco) después del golpe de Estado del 1-0/2017. El Tribunal Supremo ha condenado a varios protagonistas por sedición y malversación –no por rebelión como pedía la Fiscalía-,  pero lo grave,  no  es que el gobierno salido del 10-N esté negociando con los delincuentes de ERC y del Gobierno de la Generalitad –Torra está condenado también por desobediencia-, esté negociando, decíamos, una investidura para un gobierno Frankestein compuesto de socialistas radicales, comunistas bolivarianos, separatistas catanazis, amigos de los terroristas de ETA y peneuvistas corruptos que intentan anexionarse Navarra y otras mareas antisistema.

No y no; lo más grave es que el que alienta esa proeza  no es ni más ni menos que don Pedro Sánchez i Pérez Castejón, candidato del PSOE y líder máximo del procés separatista catalán que ha aceptado todas las condiciones del Pacto de Pedralbes y ahora se ha convertido en el “blanqueador” del golpista Oriol Junqueras –“lo volvería hacer”, repite el líder de ERC  desde su cárcel dorada de Lladoners. Solo le falta a Sánchez  llevarle la amnistía –el indulto es insuficiente- a prisión. Si hay que reptar, se repta. ¡Mi vida por un Falcon!

El doctor Sánchez, se ha entregado en cuerpo y alma –cuerpo bello en alma negra, naturalmente-, a los enemigos de España.

El Rey, en su discurso no ha mencionado Cataluña ni una sola vez ni se ha postulado como algunos esperaban como interlocutor político de Quim Torra. Ha seguido su camino en soledad, apelando a nuestra Constitución,  que no es una realidad inerte, sino una realidad viva que ampara, protege y tutela nuestros derechos y libertades.

“Una convivencia que se basa en la consideración y en el respeto a las personas, a las ideas y a los derechos de los demás; que requiere que cuidemos y reforcemos los profundos vínculos que nos unen y que siempre nos deben unir a todos los españoles; que es incompatible con el rencor y el resentimiento, porque estas actitudes forman parte de nuestra peor historia y no debemos permitir que renazcan”. E insistía el monarca: “una convivencia en la que la superación de los grandes problemas y de las injusticias nunca puede nacer de la división, ni mucho menos del enfrentamiento, sino del acuerdo y de la unión ante los desafíos y las dificultades”. En suma, respetar las reglas del juego democrático.

Su Majestad dejó claro que la decisión de “quien es el Jefe del Gobierno de la Nación corresponde al Parlamento y que el marco para toda negociación es la Carta Magna”.

Quim Torra
 
Reacciones y silencios

Las reacciones al discurso del Rey se corresponden exactamente con el arco ideológico multidisciplinar en que ha devenido el bipartidismo. El PP, como primer partido de la oposición acaba de descubrir que el cambio de régimen de Pedro Sánchez, incluye como objetivo esencial el derrocamiento de la Monarquía Parlamentaria. Tras calificar de esencial e histórico el mensaje regio, Teodoro Garcia Egea, secretario general, acusó al presidente disfuncional de “buscar aliados para derribar al Rey”. Parece que se han caído del guindo y los populares descubren al fin que el Frente Popular intenta dinamitar la Constitución y la Monarquía Parlamentaria. Simultáneamente.

Santiago Abascal aplaudió  la sensatez y la templanza del discurso y destacó la frase “confiemos en España y mantengámonos unidos”. Inés Arrimadas lo calificó de atinado y pertinente y recurrió a la filosofía de Ciudadanos: “Los españoles tenemos grandes retos por delante y la mejor forma de encararlos es uniéndose en torno a los valores constitucionales”.

Todos los socios de Sánchez (ERC, ex – CiU, PNV, Bildu, Compromís,  BNGa y Unidas Podemos han atacado al Rey tratando el discurso de “mitin de VOX, irrelevante y antiplurinacional”. Cristina Narbona, presidenta del PSOE –la de los 17.000 millones en desaladoras que no producen ni un litro de agua potable y que desguazó el PHN-, a trancas y barrancas, se limitó a decir que el Rey “ha identificado con nitidez los retos de España en su mensaje de esperanza y confianza”- O sea, nada. Quiero decir nadar y guardar la ropa hasta que salga el sol por Antequera.

¿Y el gobierno en funciones? Silencio sepulcral. Ni siquiera Sánchez  ha sido capaz de apoyar al Jefe del Estado de los ataques de sus “accionistas”  en plena negociación con ERC.

Antonio Robles, un hombre de la izquierda decente y máximo exponente de la resistencia al nacionalismo en Cataluña, se preguntaba hace unas horas si en el PSOE no quedan todavía 11 diputados justos (y sin piedad contra Sánchez), para detener esta deriva hacia el federalismo asimétrico de Miquel Iceta  -siempre dispuesto a negociar la investidura y los presupuestos en la cárcel con Junqueras-, para detener este gobierno sostenido por la corrupción y el golpismo.

La verdad, admirado colega y sin embargo amigo, no. Los grupos parlamentarios son un rebaño de cancinas modorras que siguen al jefe que nutre su pesebre. ¿Quién se enfrentó a Rajoy cuando durante años no hizo nada con su mayoría absoluta para detener los dos golpes de estado por los que pasará a la historia de la infamia? Nadie con escaño en el Palacio de la carrera de San Jerónimo y en la Plaza de la Marina Española.

El silencio de Moncloa es coherente con sus ruedas de prensa sin preguntas, con sus ausencias y displicencias para responder a los problemas de cada día, con su aprovechamiento de los medios públicos y privados en horas punta y con sus mentiras persistentes en su tesis doctoral y en sus campañas electorales. Estamos ante un presidente que ha descubierto el botox para “enyesar” su rostro de cemento armado. Su mirada de personaje maquiavélico le delata como un mal gobernante y peor persona. Dada su trayectoria de venganzas internas y externas cabe preguntarse si este político está capacitado para gobernar. Mi respuesta es no.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias
 
Lo que queda del año

La culpa y la responsabilidad de lo que suceda en el 2020, es única y exclusivamente de Pedro Sánchez que quiere seguir gobernando con los enemigos de España a cualquier precio. Un precio que pagaremos nosotros para que él siga disfrutando del Falcon 950D, gratis total. Por mucho lifting que se haga en sus mejillas no podrá ocultar que es un impostor.

Lo que queda del año es la heroica actuación del Gobierno y del TS para inhumar los restos del general Francisco Franco, el creador de las pagas extraordinarias de julio y de Navidad. Habría que condecorar a todos ellos con medallas pensionadas por su excelso valor.

Lo que queda del año es una sentencia benévola del 1-0 contra unos delincuentes golpistas que quieren salir a la calle para volver a delinquir. Es la imagen de una España indefensa ante un miserable fugitivo como Puigdemont, que se ríe de todos nosotros cobrando (190.000 euros, anuales incluyendo el sueldo de su señora en la Diputación de Barcelona) y ahora, además, eurodiputado. Lo que queda de este año es el sobreseimiento de los robos durante 40 años de Jordi Pujol i Solei, el mayor ladrón público de Europa, incluida la familia Ceaucescu.

¿No hay ningún funcionario público responsable de dejar pasar impunemente el tiempo para que estos tipos no vayan a la cárcel y devuelvan el dinero robado a los contribuyentes? No, no lo hay. Otros sí decimos de la sentencia de los Eres andaluces y de la jueza Bolaños, muro de contención del saqueo socialista.

Jordi Pujol y familia

Lo que queda del año es el terremoto político de Ciudadanos, que gracias a la ambición desmesurada de Albert Rivera, casi ha terminado con el liberalismo español.

El año nos deja un editorial histórico de EL PAIS sobre este asunto en el que no nombra ni una sola vez al partido beneficiado, el PSOE, ni utiliza en momento alguno el adjetivo socialista. Unos artistas de la manipulación. Una vergüenza para el periodismo. Y encima dan lecciones de ética y moralidad como Pujol todos los días por la mañana.

Lo que queda del año, son las resoluciones del último Congreso de ERC  -los amigos de Hitler en 1938 cuando invadió los Sudetes- que han proclamado abiertamente la anexión de la Comunidad Valenciana, Baleares, parte de Aragón y el Rosellón francés, como provincias de los nuevos Países catalanes. Y nadie las recurre como anticonstitucionales y golpistas.

Quedan, además, la infamia del PSN blanqueando a Bildu en Navarra, el nuevo estatuto separatistas y racista del País Vasco, amparado por UP, Bildu y PSE; las imprecaciones del doctor fraude contra Iglesias –“¿cómo vamos a gobernar con un socio que nos va a pedir el referéndum de Cataluña?; yo no podría dormir en La Moncloa ni el 95 % de los españoles tampoco”, gimoteaba en  los medios afines. Pelillos a la mar; desde el 12 de noviembre duerme a pierna suelta con el silente Pablo, que se ha caído del caballo bolivariano hasta que suba al coche oficial con su mochila de corrupción podemita, repartida en sobresueldos cual Bárcenas del PP. ¿Y el maltrato al servicio? Un poco más y consagra el derecho de pernada a sus sirvientes.

Lo que queda de este año 2019 son, además, el terrorismo de los CDR y del Tsunami democrático, alentados por el representante del estado en Cataluña, que incendió y paralizó Barcelona, ahuyentó la inversión e inició un periodo de violencia necesario para consolidar el paso siguiente hacia la meta del independentismo. La violencia genera miedo y terror, los elementos principales de la revolución totalitaria. ¿Era esa la revolución de las sonrisas?

Lo que queda del año es el paro que castiga a los jóvenes especialmente; la violencia contra las mujeres, -55 hasta hoy-, la permisividad con los traficantes de armas y drogas en nuestro país (especial dejación en el sur del sur); el silencio sobre los juegos de azar en los móviles, el mobbing escolar, la anorexia y el suicidio. Mejor mirar para otro lado.

Lo que queda del año son  las imágenes de desamparo por las inundaciones que anegaron el Levante y el sureste español, la crisis del Mar Menor, las riadas de Arganda del Rey, los incendios que arrasaron Canarias, la inmigración ilegal, el escaso peso que tenemos en  Europa, la imprevisión ante el Brexit, nuestra complacencia con Venezuela y los regímenes totalitarios en América Latina y la encerrona a los Reyes en su visita a Cuba.

Inundaciones
 
Además, estas dos primeras décadas del siglo XXI –entramos ya en la tercera-  nos han traído el populismo demagógico para arreglar el mundo en dos minutos; la medicina hecha a medida, las “fake news” y la post verdad; la nueva era del “Me too”, el cambio climático, la cultura enlatada en podcast y en tv a la carta, los refugiados del hambre y de las guerras; una nueva astrofísica que fotografía agujero negros a millones de años luz, los robots y la gran decepción de las redes sociales.

Y por último, tras 545 de mandato socialistas disparando decretos-ley sin piedad, España atraviesa el momento más difícil de nuestra democracia con un candidato a Jefe de Gobierno que, como decía al principio, lidera el procès independentista en Cataluña y  se ha subido a la ola de la plurinacional. Si Sanchez consigue la mayoría de la Cámara Baja en segunda votación y el compromiso con ERC incluye los Presupuestos Generales del Estado 2020, los socios frentepopulistas le habrán regalado munición  suficiente hasta 2023 para desmantelar la Carta Magna mediante leyes habilitantes, que serían refrendadas por la mayoría antiespañola.

Si en 18 meses de PSiPC –don Pedro el del lifting- ha dejado las instituciones bajo mínimos con esa exigua minoría de 123 escaños, qué no será capaz de hacer con la legitimación de los votos de sus socios radicales.

Pedro es un escapista progresista que nos helará el corazón. Es un hombre sin principios. No es de fiar. Su palabra vale menos que nada. Es el emperador de la incertidumbre, el mayor enemigo del progreso.

Incendio
 
Un hombre bueno

Este quinto discurso regio, ha confirmado a un Jefe de Estado valiente, comprometido con todos los ciudadanos y defensor de la Constitución, la norma que más radicalmente en positivo ha cambiado nuestras vidas. “La obra más valiosa de nuestra democracia y el mejor legado que podemos confiar a las generaciones más jóvenes; y, por ello, debemos evitar que se deteriore o se erosione; debemos defenderla, cuidarla, protegerla; y hacerlo con responsabilidad y convicción”.

Una reflexión en voz alta de un Jefe de Estado que nos invita a seguir siempre adelante; un Monarca que, aunque diera esa impresión de lejanía en la noche del 24 a las 21horas, no está solo. Sabe que tiene un pueblo fiel que ama la libertad y la unidad de la Patria. Un hombre bueno, nunca está solo. ¡Viva el Rey!