¿Ejército europeo o insignificancia estratégica?

¿Debería la UE construir sus propias capacidades militares a pesar de la presencia de la OTAN en Europa?
A view from the deck of Verni, a Bulgarian frigate, during Breeze 19. The Bulgarian-led maritime exercise involving 12 NATO allies and 27 ships, strengthened NATO’s readiness in the Black Sea region.

PHOTO/NATO  -   A view from the deck of Verni, a Bulgarian frigate, during Breeze 19. The Bulgarian-led maritime exercise involving 12 NATO allies and 27 ships, strengthened NATO’s readiness in the Black Sea region

La idea de un ejército europeo surgió en 1950 con la Comunidad Europea de Defensa, que se suponía que crearía un verdadero ejército europeo bajo un mando europeo supranacional con un presupuesto común y habilitando las instituciones para ello. Sin embargo, nunca ha mencionado (ejército europeo) en ningún tratado de la Unión Europea. 

La creación de un ejército europeo podría ser la respuesta a muchos problemas que enfrenta la UE hoy en día. Sin embargo, todavía tiene que cubrir muchas etapas y superar muchos obstáculos para convertirse en realidad. Por un lado, con respecto a los aspectos políticos nos encontramos en un contexto marcado por el auge del nacionalismo, la era Trump, el Brexit y la falta de percepción hacia la necesidad del voluntariado político para completar el proceso de unión política y económica que los padres fundadores imaginaron. 

Por otro lado, con respecto a los factores sociales, el interés reducido de la sociedad europea en los asuntos de defensa y su aversión a un aumento en los gastos obstaculizaría la creación del ejército europeo. Se dice que existe una mayor sensibilidad hacia los problemas de seguridad, pero esto se entiende como una seguridad nacional interna, algo que se superpone con la defensa extranjera y los intereses europeos más allá de sus fronteras.

Problemas actuales

Los riesgos que enfrenta Europa hoy en día son cada vez más claros (terrorismo, inmigración, surgimiento de nacionalismos, etc.) y para esto, se debe tomar una acción concreta. La creación de un ejército podría evitar la crisis del nacionalismo en Europa y el colapso de la Unión Europea, fortaleciendo así a la comunidad y convirtiéndola en una Europa más independiente. Aunque Europa es un jugador relevante en términos económicos, no lo es en el factor estratégico y político. En consecuencia, sería una tarea difícil salir del paraguas de Estados Unidos y dejar a un lado a Trump, ya que fortalecería a Rusia al crear dos posibles enemigos y alentaría la separación entre Europa y EEUU. Por lo tanto, la cuestión de la creación de un ejército europeo debe estar a la vanguardia, ya que entre los diversos factores que socavan su integración está el de poner los recursos nacionales bajo la bandera europea.

La política de Seguridad y Defensa de la UE está organizada en soluciones ad hoc. Desde 1999, varias iniciativas como instituciones comunes, iniciativas comunes de adquisición, creación de fuerzas y operaciones comunes se han acercado a los ejércitos nacionales. La Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD) ha definido un marco institucional que consta de varios grupos de trabajo, organismos de gestión de crisis, el Servicio Europeo de Acción Exterior y agencias especializadas, como la Agencia Europea de Defensa (AED). Además, debe tenerse en cuenta que la Fuerza de Reacción Rápida y los grupos de batalla están compuestos por fuerzas nacionales encargadas de un posible despliegue bajo el mando de la UE.

Se dice que existen instituciones permanentes que apoyan la conducción y planificación de la política, pero el comportamiento real depende de múltiples niveles de toma de decisiones unánimes por parte del Consejo y, además, de la voluntad unilateral de los Estados miembros individuales para participar en operaciones específicas. Como resultado, la UE actúa muy lentamente la mayor parte del tiempo, ya que es necesario acordar la idoneidad de la acción de la UE, desarrollar un plan de operaciones y adoptar un mandato específico que depende de los Estados miembros para su implementación.

De hecho, la fuerza de reacción rápida que se concibió como un catálogo de fuerzas nacionales disponibles para la UE nunca se ha puesto en funcionamiento debido a la política de reflexión de los estados miembros y su poder como estados nacionales. Además, los factores que afectan este tema no son solo políticos sino también económicos, ya que el tamaño de los presupuestos de defensa está íntimamente relacionado con el argumento de la soberanía nacional; problemas que igualmente obstaculizan su desempeño en la OTAN. Si bien es cierto que la Agencia Europea de Defensa se estableció para permitir adquisiciones e inversiones comunes, hasta ahora no ha podido cambiar la situación, careciendo de poder sobre las decisiones de los estados miembros.

Gasto militar

Posibles soluciones

Evaluación de las ventajas y desventajas del ejército europeo

1. Creación de un ejército europeo

La creación de un ejército europeo claramente permitiría un gran ahorro y garantizaría una mejor interoperabilidad de las fuerzas europeas subordinadas a un liderazgo y planificación comunes, lo que generaría importantes beneficios para la economía y conduciría a una reestructuración de la industria de defensa europea, lo que supondría  una mayor competitividad dentro del sector.

Sin embargo, un ejército europeo enfrentaría demasiados problemas y algunos de ellos parecerían insuperables en este momento. En primer lugar, lo más importante, los ejércitos europeos se utilizan principalmente en la gestión de crisis en el extranjero. Existe la posibilidad de crear uno humanitario. Sin embargo, sería una tarea difícil ponerse de acuerdo con todos los países puesto que cada uno de ellos tiene diferentes intereses nacionales, no obstante, sería mucho más fácil tomar decisiones humanitarias que de seguridad común.

Además, las decisiones que se tomarían serían a través de un presidente elegido por el Parlamento Europeo, que tendría un poder muy considerable y perjudicaría la toma de decisiones, lo que podría generar corrupción e incluso existiría el riesgo de un posible golpe de estado. Por esta razón, no está claro quién podría legitimar las operaciones de un ejército de la UE. Además, algunos estados miembros tienen intereses y compromisos mucho más allá de Europa y del vecindario europeo inmediato que son irrelevantes para la mayoría del resto de miembros. Por ello, las posibles ganancias en eficiencia desaparecerían, mientras que el problema de legitimidad y toma de decisiones surgiría de todos modos.

2. Seguir la cooperación estructurada permanente 

La cooperación estructurada permanente (PESCO) se introdujo en la legislación básica de la UE mediante el Tratado de Lisboa como una variante de defensa de la cooperación reforzada. Cuando no hay acuerdo entre todos, un grupo de estados miembros puede dar un paso hacia una mayor integración de sus políticas de defensa y dejar a otros atrás. Sin embargo, hasta ahora, el problema ha radicado en la falta de voluntad de los Estados miembros, así como la cooperación en la práctica. Por lo tanto, algunos estados miembros claves, especialmente el Reino Unido, probablemente no participarían en ninguna forma de PESCO debido al dudoso escenario en el que está involucrado después del Brexit. Sin embargo, la cooperación estructurada permanente podría aumentar la eficiencia y el ahorro de dinero, pero al mismo tiempo generaría algunas expectativas que la UE nunca podría cumplir, lo que supondría riesgos para legitimar la idea de un ejército europeo.

En segundo y más importante lugar es la preferencia nacional que garantiza que grandes sumas de dinero del presupuesto de defensa proporcionen trabajo doméstico. No obstante, la reestructuración del mercado de defensa inevitablemente seguiría a cualquier liberalización legalmente vinculante de las adquisiciones de defensa, lo que causaría problemas sociales a los países que albergan industrias menos eficientes. Como resultado, hay que añadir que la exención del tratado está ahí para quedarse y también lo es el esfuerzo de los Estados miembros para proteger sus industrias nacionales a través de contratos directos junto con la ineficiencia general que este sistema puede causar.

3. Cooperación voluntaria 

Una tercera opción sería la cooperación voluntaria entre algunos Estados miembros de manera más regular o ad hoc. De hecho, tenemos algunos ejemplos que ya son reales o han sido planificados, como el caso de la cooperación entre los países del norte de Europa, entre Bélgica y los Países Bajos, entre los países Visegrad o el acuerdo de Lancaster House .

Esta cooperación tiene algunas ventajas visibles. En primer lugar, no invade la soberanía de los Estados miembros. Todos los participantes deben tomar la decisión de entrar en la forma específica de cooperación y no comprometerlos a ninguna otra acción. Cuando el compromiso incluye una adquisición o desarrollo común, cada Estado miembro decide cuánto quiere comprar y cómo. Tal cooperación trae algunos beneficios en eficiencia y también permite ahorrar dinero. Además, es totalmente compatible con el texto actual de los tratados de la UE. Sin embargo, este tipo de cooperación es muy exigente desde el punto de vista administrativo, ya que se basa en acuerdos internacionales específicos en todo momento.

Recomendaciones

Aunque la creación de un ejército europeo evitaría la crisis de los nacionalismos en Europa y el colapso de la UE, promovería el fortalecimiento sindical y europeo y sería una forma de garantizar la no guerra en Europa. Sin embargo, hasta ahora, Europa ha entendido la diplomacia y ha mantenido la paz sin la necesidad de un ejército propio.

Es por eso que, en base a los datos, creo que la ambición de construir un ejército debería abandonarse. Teniendo en cuenta que no sería factible, también desviaría la atención política de escenarios más realistas de cooperación de defensa entre los estados miembros de la unión. De hecho, la creación del ejército no traería resultados rápidamente, dejando además mucho espacio para el fracaso. Las ganancias en eficiencia serían limitadas y, como resultado, sería necesario aumentar los presupuestos de defensa para mantener la capacidad de los Estados miembros para actuar. La financiación a través del PIB no sería viable ya que habría más soldados de países más ricos. Además, el aumento del presupuesto militar sería en detrimento de otras áreas como el sistema sanitario o la educación.

Por todas estas razones:

  • La creación de este ejército sería dejar de lado a Trump y satisfacer y fortalecer a Rusia. Se crearía una brecha entre los aliados de la OTAN y al mismo tiempo fomentaría una distancia entre Europa.
  • Sería económicamente imposible, ya que muchos de los estados europeos se niegan a gastar el 2% de su presupuesto en defensa.
  • La solución más factible sería la tercera, ya que la cooperación bilateral se centró principalmente en la contratación pública común. En particular, los países con un historial de algunas formas de cooperación deben capitalizar la confianza existente y buscar un espacio más amplio para la cooperación.
  • Los Estados miembros deberían hacer un mayor uso de la Agencia Europea de Defensa para coordinar e iniciar dicha cooperación multilateral y organizar desalojos conjuntos. 
  • Los Estados miembros deberían revertir la disminución de los presupuestos, ya que se convierten en un símbolo de la falta de voluntad europea para asumir la responsabilidad de su propia seguridad. Algunos estados miembros ya han dado este paso al demostrar que es factible y políticamente viable.