¿Qué le espera a Egipto tras las reformas económicas impulsadas por su préstamo del FMI?

Egipto recibe el último tramo de su paquete de préstamo del FMI
Una de las tres centrales de ciclo combinado recientemente construidas en las afueras de la capital, El Cairo, el 24 de julio de 2018

 -   Una de las tres centrales de ciclo combinado recientemente construidas en las afueras de la capital, El Cairo, el 24 de julio de 2018

El 6 de agosto, Egipto recibió el sexto y último tramo del programa del préstamo a tres años de 12 mil millones de dólares del Fondo Monetario Internacional. Ahora, el país se prepara para construir sobre sus frutos. 

El acuerdo de financiación fue aprobado por el Junta Ejecutiva del FMI en noviembre de 2016, que, según el Fondo, busca los objetivos de restablecer la estabilidad macroeconómica y promover el crecimiento inclusivo. Las políticas respaldadas por el programa apuntan a corregir los desequilibrios externos y restaurar la competitividad, ubicar el déficit presupuestario y la deuda pública en una senda decreciente, impulsar el crecimiento y crear empleos mientras se protegen los grupos vulnerables.

El Fondo Monetario Internacional ha apoyado con este préstamo sustanciales reformas de distintas índoles y ha puesto en el punto de mira políticas inconsistentes que provocaban desequilibrios fiscales, inflación alta y deuda pública. Otro asunto que pretendía cubrir era la disminución de las reservas de divisas, como resultado del tipo de cambio fijo entre la libra egipcia y el dólar.

Uno de los objetivos principales de este paquete ha sido impulsar la economía para que sea más dinámica, sostenible, inclusiva, pero, por encima de todo, que esté dirigida por el sector privado. Con estos fines en mente, Egipto ha optado por poner fin a los subsidios de carburantes, reflotar la divisa y aumentar los tipos de interés para limitar la inflación asociada. 

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde
REUTERS/YURI GRIPAS - La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde

Algunos indicadores macroeconómicos han registrado mejoras desde que se inició el programa en 2016. El país cumplió con los objetivos fiscales del Fondo Monetario Internacional, establecidos en un aumento de un 2% del PIB durante el Año Fiscal 2018-2019, mientras que las reservas de divisas extranjeras alcanzaron un nivel histórico de 44.4 mil millones de dólares a finales de junio. Así mismo, el paro descendió al 8.1% en el primer cuatrimestre del año, el más bajo en las últimas dos décadas. 

Por otro lado, también se ha podido registrar un descenso considerable de la inflación, desde un máximo alcanzado de un 35% en 1986 a un mínimo por cuarto año consecutivo de 8,7% en julio de 2019. De todos los mercados emergentes, los bonos egipcios están probando ser los de mayor retribución este año, con un 25.9%.

Distribución desigual

A pesar de los resultados positivos, cabe destacar que los frutos del préstamo no han favorecido de forma equitativa al conjunto de la población. En un comunicado del Banco Mundial de abril de este año, la institución apuntaba como el programa “ha ido afectando negativa y progresivamente a la clase media, que tiene que enfrentarse ahora a unos mayores costes de vida como resultado de las reformas”.

La media de los ingresos familiares en 2018 se encontraba en 58,900 libras egipcias (3550 dólares), un 20% menos respecto a los niveles de 2015, por los ajustes por la inflación. Mientras tanto, las cifras del gobierno, publicadas a fines de junio, muestran que el 32.5% de la población vive por debajo del umbral de pobreza, en comparación con el 27.8% de 2015.

Sin embargo, tanto el FMI como Hala El Saeed, el ministro de Planificación, Monitorización y Reforma Administrativa, explican que los índices de pobreza habrían sido mayores si los factores sociales del paquete crediticio no hubiesen sido implementados. 

Esto incluye el programa de transferencias de fondos Takaful and Karama (Solidaridad y Dignidad), el cual ha beneficiado a 10 millones de personas, al distribuirse de 200.000 familias a 2,3 millones de ellas.

Las reformas también han registrado un impacto en los hábitos de consumo de los particulares. "Inicialmente, los consumidores se volvieron más conscientes del gasto y se alejaron de las compras discrecionales", dijo a OBG, Mohamed Shelabya, CEO de PepsiCo Egipto. "Sin embargo, ahora estamos comenzando a ver una reversión de esta tendencia, y esperamos que el gasto del consumidor repunte gradualmente".

Tendencia continuada hacia las reformas

A pesar de todo, aún queda mucho por hacer en términos fiscales y de políticas públicas. “Las medidas contempladas respecto al sector financiero, así como la economía en general, han generado consecuencias muy positivas en la mejora del panorama macroeconómico, por lo que ahora la prioridad será continuar con las reformas a nivel sectorial, como base para el crecimiento futuro”, afirmó Tarek Fayed, presidente de Banque du Caire, a OBG.

En un comunicado publicado a finales del mes de julio, el Fondo Monetario Internacional destacaba dos prioridades: “Primero, consolidar las ganancias obtenidas con tanto esfuerzo en la estabilización de la economía. Y segundo, acelerar las reformas para liberar el potencial de la economía, haciendo del sector privado el motor del crecimiento ".

Mohamed Maait, el ministro de Finanzas, dijo a los medios internacionales en julio que Egipto buscaba alcanzar un acuerdo no financiero de dos años con el FMI para octubre, para reemplazar el préstamo anterior. Cualquier programa posterior continuaría desde donde se interrumpió el acuerdo inicial, dijo Maait. Buscaría mejorar el crecimiento y las reformas estructurales, y enfatizar el desarrollo humano. Sin embargo, a finales de agosto, el FMI no había confirmado que se estuvieran llevando a cabo negociaciones para un nuevo acuerdo.

Un cliente cambia dólares estadounidenses por libras egipcias en una oficina de cambio de divisas en el centro de El Cairo, Egipto, el 7 de marzo de 2017
REUTERS/MOHAMED ABD EL GHANY - Un cliente cambia dólares estadounidenses por libras egipcias en una oficina de cambio de divisas en el centro de El Cairo, Egipto, el 7 de marzo de 2017
Implicaciones para la Industria

Mirando hacia el futuro, los analistas vaticinan un fortalecimiento de la libra egipcia frente al dólar estadounidense, incrementando su valor en un 3,5%, alcanzando, por tanto, el dólar por cada 16 libras egipcias para principios de 2020. Esto no solo se traduciría en un enriquecimiento en los rendimientos de los inversores, sino también un impulso del poder adquisitivo en los sectores de energía e industria, ambos muy dependientes de las importaciones.

Así mismo, los observadores apuntan a los descubrimientos de gas y petróleo en el este del mediterráneo en esta primera parte del año como elemento clave de reducción de la carga de la importación en aquellos sectores industriales como el químico y el del plástico. 

Un mayor énfasis en las industrias que no dependen tanto de los materiales importados debería acelerar el crecimiento entre varios segmentos de fabricación, entre ellos prendas confeccionadas y fabricación de alimentos y bebidas.

De hecho, el Gobierno planea aumentar la participación del sector manufacturero en el PIB del 17,1% en 2016 al 20% en 2020. “El sector bancario es muy estable y hay mucha liquidez entre los bancos egipcios, que están listos para apoyar el crecimiento de las empresas, particularmente aquellos en la industria y que buscan exportar”, dijo Fayed, a OBG.

El acuerdo de 12 mil millones de dólares se enmarca dentro de las competencias del SAF (Servicio Ampliado del Fondo, EFF por sus siglas en inglés) para Egipto. El SAF fue creado para ayudar a los países que se enfrentan, en primer lugar, a graves problemas de balanza de pagos debido a deficiencias estructurales, o a una economía caracterizada por un lento crecimiento y una situación de la balanza de pagos muy debilitada. Los SAF proporcionan asistencia para respaldar programas integrales que incluyen políticas con el alcance y las características necesarias para corregir deficiencias estructurales durante un período prolongado.

El préstamo está programado para comenzar a devolverse en mayo de 2021, durante un periodo de 5 años y 6 meses hasta noviembre de 2026.

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