¿Qué política exterior podemos esperar de Hillary Clinton?

 -  

Ramiro Berraz

Mucho se sabe de las decisiones en materia internacional que el posible candidato presidencial por el partido Republicano, Donald Trump, podría llegar a tomar si finalmente ganara la presidencia en noviembre de este año. Pero poco se sabe acerca de la política exterior de la candidata demócrata que mejor se perfila, Hillary Clinton. Mientras el republicano indica que “China quiere que el pueblo norteamericano pase hambre”, que “México está matando los empleos de los estadounidenses” y que deportaría  a los 11 millones de inmigrantes ilegales que viven en Estado Unidos, pareciera ser que Hillary Clinton, también tiene algo que decirle a la Sociedad Internacional.

Después de haber perdido las internas demócratas con el actual presidente Barack Obama, en el 2008, Hillary Clinton parece mucho más cercana a la presidencia en estas nuevas primarias. Es conveniente recordar, que cuando el primer presidente de color ganó las elecciones tomo la inteligente decisión de pedirle a la ex primera dama que sea su Secretaria de Estado. Las decisiones que Hillary tomó durante su cargo nos pueden dar un indicio de lo que puede llegar a ser su presidencia en materia de política exterior. Para la posible candidata demócrata las acciones militares que se toman en los países deben ser acompañadas por una reconstrucción económica y social. En este sentido, durante la primavera árabe apoyó a que los regímenes dictatoriales ya derrocados prestaran atención a los nuevos pedidos de la gente, de liberalización democrática.

Clinton empujó al presidente Obama a tomar medidas fuertes en Afganistán, Libia y Siria. En Libia se logró intervenir a través de una resolución de la ONU, sin embargo, en Siria logró que los países del Consejo de Seguridad se adhirieran para intervenir. Intentó fortalecer el proceso de paz entre Israel y Palestina pero fracasó debido a los asentamientos judíos. Con esto podemos ver que, la ex Secretaria de Estado, intentó darle una importancia relevante al derecho internacional pero con el centro siempre puesto en los intereses de Estados Unidos.

Por otro lado, fue una de las personas dentro del gobierno de Obama, que impulsó el “reset” de las relaciones con Rusia; sin embargo, este no funcionó y la ex Secretaria llego a equiparar a este país con la Alemania Nazi. En relación con la región de Asia, empezó a introducirse como contrapeso de China con el interés de mantener el orden en el Pacífico.  

Aparte de las decisiones que haya tomado como Secretaria de Estado, también se puede identificar como sería su política exterior según sus declaraciones. En su página web especifica que una de las acciones a las que se compromete es derrotar al Estado Islámico y las ideologías que se derivan de ello a través de un fortalecimiento de las relaciones con los países aliados de Medio Oriente, incluyendo el fortalecimiento del ejército y el gobierno de Irak. Por otro lado, en la misma fuente, dice que se compromete con la seguridad de Israel haciendo cumplir el Acuerdo Nuclear con Irán e indica la forma en que actuarían debido a un mal comportamiento del país persa. Sin embargo, el único nombre que aparece en esta sección es la del presidente de Rusia, Vladimir Putin, al que se refiere cuando indica que fortalecerá la relación con Europa y su independencia energética de Rusia. Como último punto, señala que como presidente trabajaría con sus aliados para promover reglas que consigan que China se haga responsable de su participación en la Sociedad Internacional. Es importante remarcar que, durante su actual campaña, censuró el Acuerdo Estratégico Tans-Pacífico (TPP) que una vez había apoyado, lo que haría que Estados Unidos continúe con una presencia parecida en la región de Asia a la que tenía durante su mandato como Secretaria de Estado: como contrapeso de China y no como socios. 

América Latina, el patio trasero de Estados Unidos, sigue sin importancia para los futuros presidentes de Estados Unidos. El auge de China en la región y la importancia de Estados Unidos como socio comercial, hacen que esta siga olvidada en las políticas de seguridad nacional de los Estados Unidos. La única relación con un país latino que se nombra durante la campaña es con la de Cuba, la cual es aprobada por Clinton debido a la “revolución de valores” que vive el país – sin nombrar a los presos políticos-. Sin embargo, ningún político puede ganar la Casa Blanca sin el voto de los latinos. En una entrevista con Univision, Hillary especificó que no deportaría a los niños y a los migrantes que no están con papeles en los EE.UU., pero que si lo haría con aquellas personas que sean una amenaza a la seguridad: terroristas, criminales, etc. En definitiva, también estaría de acuerdo con los programas que estableció el presidente Obama que garantizan permisos de trabajo y Seguridad Social para los inmigrantes.

En definitiva, como especifica The Gaurdian, la manera de hacer política para Hillary Clinton es lograr que las victorias superen a las derrotas, tratando de desglosar el problema que enfrenta. Podremos esperar una política exterior centrada en Asia como país que llevaría “el orden” a la región, y con una profundización de la relación con sus aliados: Israel y la Unión Europea. Sin embargo, con Rusia puede llegar a tomar una actitud más agresiva debido a que su política de “reset” de las relaciones aplicada durante el tiempo en el que fue Secretaria no tuvo éxito. Por otro lado, también piensa que Putin quiere “restituir la vanguardia de la Madre Rusia”. En cuanto a América Latina se continuaría con una relación de los países de esa región como socios comerciales. Oriente Medio seguirá siendo una prioridad, habrá que esperar para poder entender como lograra cumplir su objetivo de “llevar los valores de la libertad democrática” hacia aquellos países.