¿Quiénes son los Hermanos Musulmanes?

Con una historia larga, esta organización considerada como terrorista por Estados Unidos, ha sido perseguida y tolerada, llegando a gobernar Egipto, pero dejando también un gran número de víctimas y siendo la inspiración para muchos grupos terroristas
Las banderas de la Hermandad Musulmana

PHOTO/AFP  -   Las banderas de la Hermandad Musulmana, Jordania y otros partidos políticos se agitan con otros signos de protesta que denuncian la conferencia económica de Oriente Medio dirigida por EEUU en Bahrein

Ser la organización islamista más antigua en todo el mundo árabe y musulmán hace que las actuaciones y virajes hayan sido variados. Pero si además tu base ideológica es un islam radicalizado, significa que has podido ser el germen de varios de los grupos y organizaciones yihadistas que existen o han existido a lo largo del siglo XX y XXI.

La organización llamada Sociedad de los Hermanos Musulmanes (Jami’at al-Ikhwan al-Muslimun), también conocida como Hermandad Musulmana o Hermanos Musulmanes, nació en 1928 en un Egipto que vivía los últimos vestigios del califato otomano Abd al-Madjeed al-Thani. Con una red de simpatizantes y miembros de entre medio y un millón de personas en un país de una población total de 80 millones y con una gran influencia internacional, es una de las organizaciones islamistas con mayor presencia exterior.

Mujeres marchan con banderas de la Hermandad Musulmana
PHOTO/AFP - Mujeres marchan con banderas de la Hermandad Musulmana durante una manifestación de oración posterior al viernes en la capital jordana, Amman, el 21 de junio de 2019
Origen y consolidación

La presencia colonial británica en Egipto y los continuos ataques contra la población local hicieron que un maestro de escuela, Hassan al-Banna, decidiera formar una pequeña asociación islámica, que en un primer momento trataba de potenciar el buen comportamiento entre sus miembros y desarrollar actividades de beneficencia con los más necesitados. Fundada en la ciudad de Ismailyyah, en el noroeste del país, pronto se trasladó a la capital, El Cairo, donde en dos décadas consiguió que cerca de dos millones de personas se integraran en esta organización.

Con un discurso panislamista y basado principalmente en la necesidad de tomar al islam como única forma de liberación del poder británico, Al-Banna incrementó su fama. “El islam es el sistema perfecto de organización social, que acompaña todos los aspectos de la vida”, diría el líder de los Hermanos Musulmanes en uno de sus discursos. El ideario de esta cofradía nace apoyado en la vuelta al islam primigenio, basado en el Corán y la Sunnah, y en la implementación de la Sharía como única forma de gobierno.

Los estudiantes de la Universidad de El Cairo
PHOTO/REUTERS - Los estudiantes de la Universidad de El Cairo, partidarios de la Hermandad Musulmana, ondean una bandera durante una protesta contra el Ejército

Al-Banna se dio cuenta de la dejadez de las autoridades egipcias con la población y vio en la construcción de centros de salud, escuelas y mezquitas la forma de llegar a toda esa población -lo que se conoce como “ayuda social” o “clientelismo”- y además logró penetrar con fuerza en países como Jordania y Siria.

Pero la actividad por medios pacíficos no duraría mucho y pronto llevarían a cabo la creación de un brazo violento, encargado de realizar los atentados contra los británicos, a los que Al-Banna había manifestado su animadversión. 

Estudiantes palestinos que apoyan a Hamas
REUTERS/MUSSA QAWASMA - Estudiantes palestinos que apoyan a Hamas sostienen un cartel que representa a Hassan Al-Banna, el fundador de la Hermandad Musulmana

Bajo el reinado de Faruk, así como durante el gobierno del presidente laicista y panarabista Gamal Abdel Nasser, fueron duramente reprimidos. Tampoco fueron legalizados durante el posterior régimen de Mubarak.

Sayyid Qutb, gran líder

Como gran defensor de la causa palestina, Al-Banna hace suya la revuelta árabe en Palestina de 1936, a través de una campaña de grandes donativos y mítines. El brazo violento de la cofradía egipcia se unirá a esta lucha y participará en la guerra árabe-israelí en 1948, siendo finalmente derrotados. Este conflicto sirvió para una mayor radicalización del grupo, además de la muerte de su líder en 1949 a manos de agentes de seguridad del entonces rey Faruk.

Miembros de la prohibida Hermandad Musulmana de Egipto
AFP/KHALED DESOUKI - Miembros de la prohibida Hermandad Musulmana de Egipto son vistos dentro de un muelle de cristal durante su juicio en la capital, El Cairo, el 28 de julio de 2018

Esta muerte hizo que el intelectual y teórico islamista Sayyid Qutb (1906-1966) tomara las riendas de la sociedad y la organización diera definitivamente el giro hacia el extremismo, donde la yihad es el motor de sus actividades contra todos los infieles. Qutb pasó largos periodos encarcelado, donde escribió varias obras que definieron sus planteamientos y que han sido tomadas como las guías a seguir por los miembros y adeptos a Hermanos Musulmanes. Acusado de participar en un intento de asesinato contra el ya presidente Nasser, fue ahorcado en 1966.

Este fue un duro golpe, que desencadenó que en los años 70 se produjera una renovación de la Sociedad, con la incorporación en la organización de muchos jóvenes estudiantes. Además, la derrota en 1967 en la Guerra de los Seis Días del Ejército egipcio a manos de los israelíes hizo que muchos de estos jóvenes vieran el proyecto laicista de Nasser como un fracaso, y comenzaron a apoyar un islam rigorista, como el que defendían los Hermanos Musulmanes.

Militantes enmascarados de Hamas ondean sus banderas nacionales
AP/ADEL HANA - Militantes enmascarados de Hamas ondean sus banderas nacionales durante una protesta contra el plan de Oriente Medio anunciado por el presidente de EEUU
La Hermandad en la esfera internacional

En estos años, el grupo toma caminos divergentes: por un lado, están los que abogan por un movimiento pacífico, cuya actividad se basaría en distintas iniciativas y servicios de carácter social; mientras que la otra rama era más proclive a seguir la estela de Qutb de intensificar la actividad del brazo violento, convirtiéndose en el germen de alguno de los grupos yihadistas de la actualidad. Un ejemplo es el palestino Hamás, que se declara como el “brazo de los Hermanos Musulmanes en Palestina”, aunque en 2017 anunció su independencia del grupo egipcio.

Sin embargo, cabe destacar que no solo Palestina ha estado bajo la influencia de la cofradía. La vocación de ampliar su acción por toda la comunidad musulmana ha hecho que sus tentáculos lleguen hasta Jordania, Siria y otros países del Golfo, encontrando en los primeros años a Qatar como un gran aliado y a Irán como fuente de financiación.

Este apoyo iraní lo opone a los intereses de Arabia Saudí y sus correligionarios, donde Riad vio una posible amenaza en la zona para su liderazgo en el mundo musulmán. De hecho, el reino saudí declaró a la organización grupo terrorista, un movimiento que realizaron después otros países de la región como Emiratos Árabes Unidos (EAU).

Combatientes de la unidad Nureddine al-Zinki
AFP/NAZEER AL-KHATIB - Combatientes de la unidad Nureddine al-Zinki, una facción opositora siria moderada afiliada a la Hermandad Musulmana y compuesta por antiguos combatientes del Ejército Libre Sirio
Entrada en la política egipcia

En un intento por alcanzar la legitimación política, durante la década de los 80, los líderes de la Hermandad entablaron alianzas con diferentes partidos políticos, llegando a convertirse así en la principal fuerza de oposición.

Comenzaba el nuevo milenio y, en las elecciones de 2000, los Hermanos Musulmanes consiguieron 17 escaños en la Asamblea Popular, y cinco años después, el 20% de los asientos del parlamento. Este ascenso de la cofradía preocupó sobre manera al entonces presidente egipcio, Hosni Mubarak, que comenzó una ola represiva de arrestos entre los miembros y simpatizantes. El movimiento acabó siendo ilegalizado. Una actualización de la constitución egipcia dejaba escrito: “Queda prohibida toda actividad y cualquier partido políticos que se basen en principios religiosos”. Además, se adoptaron leyes antiterroristas que otorgaban a las autoridades poder para detener a sospechosos y limitar las reuniones públicas.

Un joven palestino utiliza su teléfono para hacerse una foto frente a un cartel que representa al difunto ex presidente egipcio Mohamed Morsi
AFP/ SAID KHATIB - Un joven palestino utiliza su teléfono para hacerse una foto frente a un cartel que representa al difunto ex presidente egipcio Mohamed Morsi

Llegó el 2011 y la desestabilización de los regímenes en el norte de África como los de Túnez o Libia, en el marco de las conocidas como ‘Primaveras Árabes’, que, además, sirvieron como trampolín a los Hermanos Musulmanes. El 11 de febrero de ese año, y tras intensas y violentas manifestaciones y levantamientos contra el Gobierno de Mubarak, como el conocido como ‘Viernes de la Ira’, el líder egipcio presentó su renuncia y se convocaron elecciones, donde todos los partidos que anteriormente se habían prohibido, se legalizaron, incluyendo a los Hermanos Musulmanes.

Del éxito al destierro: últimos años
Vista general de una sesión del Parlamento egipcio
PHOTO/LOBNA TAREK - Vista general de una sesión del Parlamento egipcio

Siguiendo la estela de Ennahdha en Túnez, partido islamista que consiguió el 40% de los asientos en el Parlamento; o la de los islamistas de ‘Justicia y Desarrollo’ en Marruecos con 107 escaños de los 395; los Hermanos Musulmanes lograron el 45% de los votos en las elecciones parlamentarias de 2011.

Unos meses más tarde, en las presidenciales y bajo el nombre del Partido de la Libertad y la Justicia (PLJ), Mohamed Morsi se convirtió en el primer presidente egipcio de los Hermanos Musulmanes. Además, la formación ultraconservadora, el ‘Partido Salafista’, quedó en segundo lugar, con lo que los islamistas lograron controlar el 70% de la cámara baja, además de conseguir un resultado similar en la alta. Entonces, no parecía que nada pudiera parar la deriva fundamentalista de uno de los países más desarrollados de la zona.

El presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi
PHOTO/REUTERS - El presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi

El espectacular apoyo en las urnas se tradujo en una gran legitimación por parte de la opinión pública de las bases ideológicas que desde principios del siglo pasado la sociedad de Hermanos Musulmanes defendía. Pero el fantasma del autoritarismo y las ansias de poder no tardaron en aparecer en Morsi y poco después de convertirse en presiente, promulgó un decreto constitucional que atribuía al mandatario poderes cuasi absolutos. La oposición logró que se revocase, pero el gesto y las intenciones quedaron impresos en la ciudadanía egipcia. 

El endeudamiento y la precaria situación económica y social que por entonces sufría el país del Nilo que provocó la recogida de 20 millones de firmas en su contra, junto con la deriva autoritaria que había tomado Morsi y una creciente tensión con las Fuerzas Armadas, fueron los ingredientes necesarios para que el 3 de julio de 2013, liderado por el que fuera ministro de Defensa, Abdel Fattah al-Sisi, triunfara un golpe de Estado, que provocó la destitución del Gobierno y la suspensión de la Constitución. Morsi fue encarcelado y en 2019 murió. Tras una de las sesiones del juicio contra él -por varios delitos: espionaje, intimidación y tortura de opositores o incitación al asesinato de manifestantes-, según la Fiscalía General de Egipto, el exmandatario se desplomó ante la corte donde murió tras un ataque al corazón.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan
PHOTO/AFP - El presidente turco Recep Tayyip Erdogan se dirige a los dolientes durante una simbólica ceremonia funeraria del ex presidente egipcio en la mezquita Fatih de Estambul

Poco tardó el nuevo gobierno interino, apoyado por el Ejército, en declarar a los Hermanos Musulmanes como grupo terrorista, tras uno de los ataques más sangrientos de los que se recuerda en la región contra una comisaría de policía en Mansura, dejando 16 fallecidos y más de un centenar de heridos.

Las intenciones democráticas de Hermanos Musulmanes solo fueron eso, intenciones, pues decenas de atentados contra las fuerzas de seguridad, sobre todo en la península del Sinaí, han sido cometidos por la cofradía, sembrando un profundo sentimiento de odio entre una parte importante de la población egipcia. Por el momento, la Hermandad sigue operando en la clandestinidad.