África: el tablero de juego donde Rusia gana posiciones

El aumento de la presencia rusa en África preocupa a Washington, sobre todo en el polvorín libio
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, con el presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, en la Cumbre Rusia-África en Sochi, Rusia, el 23 de octubre de 2019

PHOTO/SPUNTIK/MIKHAIL METZEL/KREMLIN  -   El presidente de Rusia, Vladimir Putin, con el presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, en la Cumbre Rusia-África en Sochi, Rusia, el 23 de octubre de 2019

Construcción de bases militares, despliegue de mercenarios y acuerdos de cooperación militar y comercial. Estas son las tres líneas que está siguiendo Rusia en su expansión por África.

Según un informe del Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania, citado por el periódico Bild, desde 2015, Rusia ha celebrado acuerdos de cooperación militar con 21 países africanos, cuando antes solo los tenía con cuatro. Vladimir Putin no quiere quedarse atrás en el continente africano, y, al igual que está haciendo China, busca aliados que le permitan expandir su influencia.

En los últimos meses, casi 200 mercenarios rusos se han desplegado en Mozambique para combatir una rama creciente de Daesh. Además, otro informe alemán indicó que Rusia obtuvo permisos para establecer bases militares en seis países africanos, incluidos Egipto y Sudán, en un movimiento que revela el deseo de Moscú de proteger su papel en Libia a través de un cinturón de bases donde atacarlo sería extremadamente peligroso. A esto se les suman los cientos de combatientes rusos que han llegado a Libia como parte de la campaña del Kremlin para intervenir en nombre del líder del Ejército Nacional de Libia, Jalifa Haftar. El conflicto libio servirá de prueba para la efectividad o no de las estrategias llevadas a cabo por los Estados clave en el conflicto, y para comprobar si los resultados apoyarán o limitarán la expansión rusa en África.

Preocupación en Washington

Este apoyo preocupa a Estados Unidos, que ha visto en estos movimientos la intención de construir una fuerza militar parecida al AFRICOM (comando militar estadounidense en África) capaz de equilibrar la balanza hacia Haftar y de repetir las tácticas llevadas a cabo en Siria.

Este julio, AFRICOM dijo que había “pruebas cada vez mayores, a través de imágenes satélites de aviones de carga militares rusos, incluido el IL-6, que transportaban suministros a los combatientes del Grupo Militar Wagner- un contratista militar privado ruso- (…) El tipo y tamaño del equipo revelan una intención de mantener las capacidades ofensivas de combate”, aunque el Kremlin ha negado estas acusaciones.

Por su parte, Turquía esperaba que la presencia de Rusia en Libia fuera meramente táctica y de esta forma obtuviera mayores concesiones que en Siria, pero parece que el interés de Putin por el polvorín libio ha complicado aún más las alianzas.

Rusia, arraigada en África durante la rivalidad este-oeste en el escenario de la Guerra Fría, se retiró en gran medida del continente tras el colapso de la Unión Soviética en 1991. Pero, en los últimos años, Moscú ha reavivado las relaciones con clientes de la era soviética.

El principal aliado africano de Rusia es Egipto. En octubre de 2019, el presidente Vladimir Putin organizó una cumbre en Sochi entre Moscú y los países africanos. Fue Abdel Fattah al-Sisi quien encabezó este encuentro, junto al líder ruso, en el que se acabaron firmando más de 500 acuerdos, memorandos y contratos por valor de 11.300 millones de euros entre Rusia y más de 40 Gobiernos africanos.

Según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rusia ha triplicado sus intercambios comerciales con el continente en apenas una década, pero principalmente en los últimos tres años. Sus principales socios son Egipto, Marruecos, Argelia y Túnez.

África, prioridad de Putin

Moscú sostiene relaciones con África sobre dos pilares: la cooperación en materia de seguridad y la explotación de recursos y desarrollo nuclear.

En materia de seguridad, Moscú obtuvo garantías para establecer bases militares en Egipto, República Centroafricana, Eritrea, Madagascar, Mozambique y Sudán. Además, según Bild, Rusia entrena en secreto y a veces formalmente a las fuerzas de estos países. En este contexto, cuenta con 180 soldados en República Centroafricana. Es en este país donde, según The New York Times, se instaló a un ruso como asesor de seguridad nacional del presidente y, a cambio, el Gobierno africano está vendiendo derechos mineros de oro y diamantes a Moscú a un valor muy por debajo del habitual.

La presencia rusa en África es clara, y tiene como principal objetivo lograr ganancias políticas, económicas y militares, en un momento en que el continente africano se ha convertido en un patio de recreo para diferentes países como China, Turquía, Irán y Estados Unidos.

En varias ocasiones, el presidente ruso ha manifestado que África es una de sus prioridades en cuanto a política exterior y ha hablado de ofrecer apoyo diplomático y político, ayuda en defensa y seguridad, así como asistencia económica y humanitaria.

Ante esta situación, a finales de 2018, el que por entonces era asesor de Seguridad Nacional de Estados unidos, John Bolton, anunció una nueva estrategia de Washington para África, en parte dirigida a contrarrestar la influencia tanto china como rusa.