África y Francia: la criticada entrevista a Macron que ha causado tanto revuelo en Argelia

Se ha acusado al presidente francés de paternalista
Atalayar_ Macron con los paises del G5 Sahel

REUTERS/LUDOVIC MARIN  -   Fotografía de archivo el Presidente francés Emmanuel Macron participa en una sesión de trabajo con los líderes de los países del G5 Sahel de África occidental durante la cumbre del G5 Sahel en Nuakchott (Mauritania) el 30 de junio de 2020

El pasado 20 de noviembre se publicó en el periódico Jeune Afrique una entrevista exclusiva al presidente Emmanuel Macron que ha recibido una respuesta dura por parte de algunos países africanos, sobre todo de Argelia. En dicha entrevista el presidente francés habla de las relaciones franco-africanas, profundizando en varios temas de actualidad, como son la negociación con yihadistas en Mali, la  crisis en Argelia o las elecciones en Costa de Marfil.

El comienzo de la entrevista se dedica a las relaciones francoafricanas, en la que el presidente Macron destacó varios aspectos de la refundación de las relaciones, entre los que se encuentran la restitución de patrimonio africano, el fin del franco CFA o la buena relación económica y con la comunidad de expatriados. A parte de estas medidas concretas en las que el presidente Macron basa ese teórico cambio y regeneración en la relación entre Francia y África, lo que más llamó la atención en su discurso fue el hecho de que dijese que “los destinos de África y Francia estaban unidos”, y que “la relación entre el país y el continente debe ser la de una historia de amor”. A pesar de que reconoce que el pasado colonial ha marcado hasta este momento las relaciones, considera que “no se debe ser prisionero del pasado”. Esa historia colonial, en su opinión ha estado marcada por el mestizaje, los matrimonios mixtos y la mezcla en general, a diferencia de otras potencias coloniales, que nunca se mezclaron. Durante la entrevista, Macron acusa a Rusia y Turquía de jugar con el resentimiento poscolonial de los africanos para aumentar el sentimiento antifrancés que ha crecido en estos últimos meses. Uno de los motivos de ese aumento, fue la entrevista en la que Macron hizo un comentario sobre las caricaturas de Mahoma por las que el profesor Samuel Paty fue asesinado. Cuando se le preguntó acerca de esta cuestión, Macron se apenaba de la mala interpretación que habían hecho de sus palabras, y por ello, no se disculpa por apoyar la libertad de expresión. Lo que quería defender es el derecho de poder caricaturar y poder blasfemar en suelo francés, no defender estas caricaturas en sí mismas. Aseguró que “el no ataca el islam sino el terrorismo islamista”.

Atalayar_ Soldados del ejército francés
AFP/ MICHELE CATTANI - Soldados del ejército francés buscan la presencia de IED (Dispositivos Explosivos Improvisados) durante la Operación Burkhane en el norte de Burkina Faso el 12 de noviembre de 2019

En una segunda parte de la entrevista, se habló de la operación Barkhane, de la negociación con terroristas y del reciente golpe de Estado en Mali. El presidente francés continuó con su línea habitual, afirmando que si está Barkhane en el Sahel es porque el G5 Sahel se lo ha pedido expresamente y priorizando la estrategia militar para acabar con los terroristas. Macron acentuó el hecho de que el Gobierno que se constituyó tras el golpe de Estado del pasado agosto, es una transición militar y no democrática, pero que esa transición sigue comprometida con la lucha eficaz contra el terrorismo. No mencionó, sin embargo, la falta de sintonía con el Gobierno de transición maliense que se plantea una posible negociación con los líderes del grupo yihadista JNIM, Amadou Koufa e Iyad Ag Ghali. Macron simplemente resaltó que no se debe utilizar otra estrategia que la militar para acabar con los yihadistas como en su opinión demuestran las exitosas operaciones militares contraterroristas de este pasado mes. 

En tercer lugar, a Macron se le preguntó sobre la cuestión argelina. Sus respuestas han sido profundamente criticadas por los líderes de la oposición. Comenzaba anunciando que hará "todo lo que sea posible" por ayudar al presidente argelino, hospitalizado en Alemania por coronavirus, para que “la transición sea exitosa en Argelia”. Macron también ha pedido paciencia a la población argelina, explicando que “las instituciones no se cambian en pocos meses”. Teniendo en cuenta la delicadeza de la transición, con el presidente hospitalizado grave, y las contestaciones populares que consideran que la transición no se ha producido a pesar de que Bouteflika no sigue en el poder, estas declaraciones de Macron han sido vistas como paternalistas y la oposición argelina ha acusado al presidente francés de injerencia en los asuntos argelinos. El partido de oposición laico RCD, condena las declaraciones, explicando que “Macron se cree autorizado a distribuir certificados de legitimidad a los dirigentes de los pueblos indígenas que somos”. Uno de los líderes del movimiento Hirak, M. Tebbou, en el periódico argelino El Watan, acusa a Francia de “racista”, y de “no aceptar que en Argelia puedan surgir fuerzas democráticas y una juventud emancipada”. 

Atalayar_ presidente argelino
REUTERS/TIKSA NEGERI - El presidente argelino Abdelmadjid Tebboune 

Otra de las declaraciones del presidente Macron que ha herido sensibilidades en la comunidad argelina, ha sido su comentario relacionado con la guerra de Argelia. Según el presidente francés “no se trata de disculparse sino de realizar un trabajo histórico y reconciliar las memorias”. Macron resalta el trabajo de los historiadores como Benjamin Stora para esclarecer los hechos. Sin embargo, estas declaraciones se alejan bastante de las que hacía como candidato a la presidencia en febrero de 2017 durante su visita a Argel. En ellas catalogaba la colonización como “un crimen contra la humanidad”, añadiendo que “Francia debe enfrentarse a su pasado, pidiendo disculpas a aquellos contra quienes se han cometido los actos”. Este cambio de parecer provoca confusión en la comunidad argelina que consideraba que el presidente Macron tenía claro que sí se trataba de pedir disculpas. La entrevista continúa comentando otros temas de actualidad africana como las elecciones en Costa de Marfil y en Guinea, que también han producido reacciones en ambas comunidades sobre las calificaciones que el presidente Macron hace de ambos procesos democráticos. En todo caso, lo que demuestra la polémica producida por esta entrevista es que sobre la cuestión argelina y sobre la colonización africana en general todavía queda un largo camino por recorrer. A pesar de que repite en dos ocasiones que Francia no quiere dar lecciones, la opinión del presidente sobre los distintos asuntos provoca es catalogada de injerencia, o simplemente de innecesaria. Estas mismas opiniones de otro presidente europeo o de Macron sobre otra región del mundo no habrían tenido el mismo impacto.