‘Marruecos forma parte de mis dos nuevos libros’

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Paco Soto

Pie de foto: El escritor español nacido en la ciudad marroquí de Larache Sergio Barce.

Sergio Barce es un escritor afincado en Málaga que nació en Larache, una ciudad del norte de Marruecos donde la presencia de la cultura española sigue viva. Residió en Larache hasta los 13 años; después se trasladó a Málaga. Barce, que ejerce de abogado y se considera un escritor larachense-malagueño, se dedica a la literatura desde hace años. Es su gran pasión. Autor de numerosas obras, como el libro de relatos ‘Ultimas noticias de Larache’, y de novelas como ‘En el Jardín de las Hespérides’, ‘Sombras en sepia’ (Premio de Novela Tres Culturas de Murcia en 2006) y ‘Una sirena se ahogó en Larache’ (Finalista del Premio de la Crítica 2012), el escritor larachense-malagueño defiende en esta entrevista con Atalayar la cultura para solucionar muchos problemas. También apuesta por un pacto de Estado en España, en materia cultural y lingüística, con respecto a Marruecos.

Pregunta: Hace casi tres años, en junio de 2014, le hice una entrevista y le pregunté por el futuro de la lengua española en Marruecos. Usted me contestó: “En Marruecos el futuro es muy incierto para nuestra lengua”. ¿Sigue pensando lo mismo?

Respuesta: “Sigo pensando lo mismo”.

P: Según estadísticas oficiales españolas y marroquíes, el español es una lengua que tiene cada vez más seguidores en Marruecos. ¿Es posible mostrar cierto optimismo sobre esta cuestión?

R: “Creo que es una cuestión de inercia más que de una política cultural efectiva. Si el español tiene cada vez más seguidores según las estadísticas es porque la televisión influye enormemente y es fácil ver los canales españoles. Pero ese avance no es porque España esté realizando nada especial que ya no se estuviese haciendo antes. Creo que se produce gracias a la población civil y son sus inquietudes e intereses los que hacen crecer a la lengua española”.

Pie de foto: Sergio Barce firmando libros.

P: ¿Qué deberían hacer las autoridades españolas, gobierne quien gobierne en Madrid, para que nuestra lengua y cultura gocen de un gran prestigio en Marruecos, pero también en otros países del Magreb como Argelia y Túnez?

R: “Lo primero es fijar una política de Estado en la materia, lo que resulta casi de ciencia ficción en España ya que nuestros políticos, sean de la tendencia que sean, sólo buscan el interés partidista. Pero, si se lograra ese pacto, habría primero que nombrar a gestores culturales y no a políticos en los Institutos Cervantes (ojo, que hay algunos que sí son gestores culturales, pero, si se repasan muchos de los últimos nombramientos, la mayoría son más políticos); dotar de medios para que puedan realizar actividades que realmente potencien el desarrollo e implantación de nuestra lengua en los países del Magreb, especialmente en Marruecos; y dar un impulso mayor a los centros escolares españoles ya asentados en la zona, que, en general, hacen una labor encomiable. A todo ello, habría que añadir subvenciones y becas, acuerdos bilaterales de cooperación e intercambio, potenciar la presencia de creadores, artistas, escritores e intelectuales españoles en convenciones, charlas, conferencias, exposiciones, festivales, etc… Hay mucho por hacer”.

P: ¿El modelo educativo y cultural francés, que, según dicen los críticos en Francia, está agotado, puede ser útil para España, o tenemos que buscar nuestro propio camino; por ejemplo, a través de organismos como el Instituto Cervantes y otras instituciones?

R: “Casi le he contestado en el punto anterior, pero añadiría que lo que habría que imitar del modelo francés es su dotación presupuestaria. Francia dedica una importante cantidad de dinero en fomentar su idioma en el Magreb. Sus Alianzas e Institutos tienen fondos suficientes para organizar actividades culturales de buena calidad, sus intelectuales más importantes acuden a dar charlas y conferencias, y el francés se va asentando como lo que ya es desde hace años, la segunda lengua oficial de estos países. Necesitamos buenos gestores culturales que estén respaldados por una financiación adecuada. Los franceses saben que invertir en cultura es potenciar su economía. Hasta que esto no lo comprendan nuestros políticos, y a día de hoy no lo han hecho, quedaremos rezagados”.

Pie de foto: Sergio Barce posa ante la tumba del escritor francés Jean Genet, en el cementerio cristiano de Larache.

P: ¿La lengua española, como ocurre con el francés, es patrimonio cultural de un país como Marruecos?

R: “Debería de serlo, pero me cuesta pensar que a día de hoy las autoridades marroquíes consideren al español como parte de su patrimonio. Creo que sólo piensan así los hispanistas marroquíes, y una minoría de la población del norte del país, pero me temo que es más simbólico que real. En Larache, en concreto, hay algunas asociaciones culturales locales, como ‘Alkazaba’ o ‘Larache en el Mundo’, que sí trabajan en ese sentido, y, por ejemplo, la primera de ellas logró que se mantuvieran en la Medina las placas con los nombres de las calles en árabe y español. Es un pequeño detalle, pero tal vez tenga que ver con su pregunta. Para que el español fuera patrimonio cultural de Marruecos, junto a toda la huella arquitectónica dejada en la época del Protectorado, muy rica pero que va desapareciendo, habría que trabajar muy duro y codo con codo con las autoridades culturales del país. Me temo que eso no se está haciendo”.

P: ¿Qué debería hacer España para incrementar su papel de puente cultural y humano entre la Unión Europea y el Magreb?

R: “Todo lo que he venido explicando. Es primordial suscribir los acuerdos de cooperación y colaboración culturales, tender puentes entre ambos países, financiar programas de televisión en las cadenas marroquíes que se difundan en español, consolidar espacios y encuentros culturales hispano-marroquíes de teatro, música, literatura, danza, pintura… Involucrar a todos nuestros centros Cervantes, abriendo más sus puertas, y a los colegios españoles. Es un trabajo en equipo que necesita de apoyo humano y financiero”.

P: De todos modos, creo que es justo reconocer que se han dado algunos pasos positivos en los últimos años, gracias a los poderes públicos, pero también a iniciativas privadas a través de intelectuales, artistas, periodistas, empresarios, etc. ¿Quizá nos falte una política de Estado mejor definida en materia cultural respecto a Marruecos y el Magreb que sea asumida por la derecha y la izquierda, como ocurre en Francia?

R: “Efectivamente. Necesitamos ese pacto de Estado que, a día de hoy, me parece muy difícil. Pero le repito: es difícil porque los políticos actuales no tienen una visión de Estado sino partidista. Lo de los pasos positivos insisto que parten más de la población civil de ambas orillas que de los poderes públicos. Soy muy escéptico con estos últimos”.

P: Sin embargo, en los últimos años, España y Marruecos han dado pasos importantes en materia diplomática y económica y han superado razonablemente bien algunas desavenencias políticas. En cambio, las relaciones diplomáticas entre París y Rabat se han deteriorado.

R: “Eso es el vaivén que se repite de manera cíclica. Ahora Macron es el nuevo presidente en Francia, y posiblemente cambie de nuevo la relación con Rabat. En España ha venido ocurriendo algo parecido, y, para nuestra fortuna, ahora estamos en un momento dulce en las relaciones bilaterales que, ojalá, se consolide para siempre. En este sentido, sintiéndome republicano, sin embargo, he de reconocer que la labor de la casa real española es importantísima en la situación creada, No olvidemos que los reyes de ambos países, que pertenecen casi a la misma generación, mantienen una estrecha amistad. Al César, lo que es del César”.

Pie de foto: El escritor de origen malagueño en Larache.

9: P: ¿Lo que a veces la política deshace la cultura puede reconstruirlo?

R: “Siempre ha sido así, ¿no le parece? Sin embargo, a veces, las malas políticas dificultan mucho lo que la cultura puede hacer. No obstante, siempre he confiado más en la ciudadanía que en los políticos, y con Marruecos en particular es la relación afectiva y personal entre los dos pueblos la que realmente construye puentes culturales”.

P: Seamos positivos con nuestro país. Estadísticamente, según Eurostat, España tiene más inmigrantes que Francia. Hemos vivido una crisis económica muy dura. Sin embargo, en España no ha cuajado el discurso xenófobo antiinmigrante y no tenemos una extrema derecha racista potente como en otros países europeos. Nuestro modelo de integración no parece ser un desastre. Algo bien habremos hecho…

R: “Es cierto. Hasta ahora ha sido así, y espero que nunca cuajen las ideas fascistas y xenófobas. Tal vez la explicación resida en que ya padecimos una dictadura hasta no hace demasiado tiempo y hay una mayoría de la población que no querría volver a vivir esa experiencia. Es como una vacuna. Pero no sé si durará mucho más tiempo. Esperemos que sigamos así, en el buen camino”.

P: ¿Qué opina de una cuestión tan dramática como la crisis de los refugiados y migrantes en Europa, el papel de Bruselas al respecto y la actitud de los países de la UE más pobre y con menor número de extranjeros como las antiguas naciones del socialismo real de Europa Central y Oriental?

R: “Vergonzosa. Comprendo la dificultad que entraña. Pero no puedo olvidar esa imagen de los inmigrantes retenidos en las vallas de los países limítrofes de la UE bajo la nieve, pasando más calamidades de las que ya padecían al escapar de sus países. Nos hemos portado lamentablemente. No hay justificación alguna para dejarlos abandonados sin ayuda, para no permitirles buscar su futuro. En otras épocas fuimos los europeos los que emigramos a otros países, y nos acogieron. Todo es cíclico”.

P: ¿Está trabajando en nuevos proyectos literarios?

R: “Por supuesto. Siempre. Tengo dos nuevas novelas acabadas, y que ya tengo enviadas a alguna editorial. Espero que encuentren su camino para ver la luz. Le adelanto que Marruecos forma parte, en más o en menos, de los dos nuevos libros. No puedo evitarlo”.