“La Comunidad internacional ha actuado tarde y mal contra el ébola”

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Por Habiba El Barnaoui
Foto: El misionero salesiano Jorge Crisafulli durante la rueda de prensa.
 
Jorge Crisafulli, misionero salesiano argentino,  manifestó en una rueda de prensa, el pasado viernes en Madrid,  su profunda decepción con la comunidad internacional en cuanto a su actuación en la lucha contra el ébola.  A finales de marzo de este mismo año, se registró el primer caso de ébola en Liberia, y ocho meses después, ya se cuentan más 4.800 casos en tres países: Liberia, Sierra Leona y Guinea-Conakry. Esa es la cifra oficial que facilitan los Gobiernos de los países afectados y que recoge la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pero aquellos que viven la trágica realidad de cerca, aseguran que la cifra es hasta cuatro veces mayor, de ahí que Crisafulli afirme que se ha perdido la batalla contra el ébola. La situación no mejora, y cada día  hay 80 nuevos infectados. Las ayudas son insuficientes, han llegado demasiado tarde y mal. La comunidad internacional debería hacer algo más que prometer.  Hacen falta más médicos, más camas, mejores instalaciones sanitarias, más medios para educar y concienciar sobre el ébola… La gente necesita ayuda desesperadamente. El  cierre de los aeropuertos en  Sierra Leona o Liberia no es una medida suficiente, y  la lucha contra esta enfermedad ha de ser tan importante  como la lucha contra el cambio climático o El Estado Islámico. Esto fue lo que dijo el misionero argentino en la rueda de prensa. No dudó en afirmar  que “la comunidad internacional ha actuado tarde y mal”. Ese compromiso y esfuerzo para acabar con la enfermedad del que carece la comunidad internacional, intenta ser suplido por las ONGs o las misiones religiosas. Las Misiones Salesianas llevan más de 20 años en África Occidental, con lo que esta tragedia no es la primera calamidad a la que hacen frente misioneros como Crisafulli. Esos hombres y mujeres solidarios, hace muy poco,  salieron de atroces guerras civiles y desafortunadamente no tardaron en regresar al mundo del miedo y la muerte en masa. “Ha habido familias que han perdido a todos sus miembros, padres e hijos, y muchos niños que han perdido a sus padres y han quedado desamparados”, recordó el misionero salesiano.
 
Necesidad de ayuda
Precisamente para estos casos se han destinado más de 100.000 euros desde las Misiones Salesianas, para recoger, cuidar y escolarizar a los menores de entre dos y 17 años en un refugio en  Sierra Leona. El refugio tiene capacidad para 120 personas, pero en la actualidad solo hay 18 asistiendo a clase y haciendo vida normal, y unos 50 en aislamiento hasta pasar la cuarentena. Cada niño nuevo, al llegar ha de pasar por la zona de aislamiento, porque no se acogen a niños con ébola, sería demasiado peligroso para sus compañeros, los monitores y los misioneros. En la zona de aislamiento les cuidan personas que hayan superado la enfermedad. Crisafulli aseguró que debido al colapso de los centros sanitarios y de acogida les mandan niños con informes médicos que dicen que están sanos, cuando en realidad están infectados. Para terminar, Crisafulli  pidió ayuda y voluntarios. “Los niños que llegan al refugio, son niños que han vivido un trauma tras otro, no comprenden nada, están aturdidos, han perdido a sus padres, su vida ya no es lo que conocían, algunos presentan problemas psicológicos serios. Tenemos maestros, educadores, cocineros… pero no tenemos a ningún psicólogo, y lo necesitamos”, explicó el misionero antes de recordar que la epidemia pasara, no debe durar más de un año, pero lo que quede cuando se vaya será mucho más duro que el mismo ébola. “No estoy infectado, estoy afectado de ébola”, recalcó Jorge Crisafulli. La rueda de prensa tuvo lugar en el marco de la presentación de la campaña ‘SOS: Hijos del ébola’, lanzada por los misioneros salesianos para ayudar a los 3.600 niños que han perdido a su familia por esta enfermedad en Liberia, Sierra Leona, Guinea Conakry Ghana o Nigeria.