Afganistán incapaz de garantizar la seguridad ante la retirada de las tropas internacionales

Unos 650 soldados estadounidenses permanecerán en el país asiático para proteger la embajada americana en Kabul
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Afganistán repite su historia. Ante la inminente retirada de las tropas internacionales del país anunciada por el presidente estadounidense, Joe Biden, y secundada por los países que conforman la OTAN, el país asiático ha experimentado un aumento en la violencia. Los talibanes desde que comenzara la salida de las tropas el pasado mayo han hecho significativos avances en el terreno.

Casi 60 distritos de los 370 que componen Afganistán han caído en manos de los talibanes en apenas mes y medio. Esta misma semana, los combatientes armados se apoderaron de Shir Khan Bandar, la principal puerta de la frontera norte con Tayikistán. Ante esta situación y la incapacidad del Ejército afgano de hacer frente al rápido avance talibán el propio ministro de Defesa, Bismillah Khan Mohammadi, ha instado a la población a levantarse en armas contra el grupo armado.

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PHOTO/AP  - Fotografia de archivo, combatientes talibanes, en el distrito de Shindand de la provincia de Herat, Afganistán

Los muyahidines afganos (guerrero santo) también se están preparando ante la inminente salida de las tropas internacionales para hacer frente al vacío de poder y seguridad en el país asiático, en una réplica a la guerra que llevaron a cabo contra los soviéticos. Un panorama muy desolador al que se enfrenta Afganistán. Estados Unidos es consciente del desconcierto que ha creado su decisión y es que el diario Wall Street Journal ha hecho público un informe de los servicios de inteligencia estadounidenses en los que se determina que el Gobierno de Afganistán podría caer en apenas seis meses una vez que se retiren las últimas tropas internacionales del país.

El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, ha viajado a Estados Unidos para reunirse con su homólogo, Joe Biden, para discutir la retirada de las tropas del país norteamericano, así como el apoyo logístico y económica que aportara el país norteamericano una vez hayan salido los últimos soldados del país asiático previsto para el 11 de septiembre. A este encuentro también acudió el presidente del Alto Consejo para la Reconciliación en Afganistán, Abdullah Abdullah. En declaraciones previa a la reunión entre los líderes el presidente estadounidense, Joe Biden, reafirmó que la asociación entre Afganistán y Estados Unidos “no está terminando” y que “se va a mantener”.

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PHOTO - El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani

Desde la Casa Blanca subrayan que Estados Unidos “apoyará al pueblo afgano, incluidas las mujeres, las niñas y las minorías afganas, a través de la ayuda civil, de desarrollo y humanitaria, así como en la prestación continua de asistencia en materia de seguridad para apoyar a las Fuerzas Nacionales de Defensa y Seguridad afganas”, así como el apoyo del país norteamericano a Afganistán en las negociaciones de paz intraafganas que se están llevando a cabo en Doha, Qatar, y que actualmente se encuentran en un punto muerto.

Por su parte, el presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, calificó esta decisión de “histórica” y señaló que “estamos entrando en un nuevo capítulo de nuestra relación en el que la asociación con Estados Unidos no será militar, sino integral, en lo que respecta a nuestro interés mutuo”. A pesar del rápido avance talibán y el aumento de la violencia en el país asiático, Estados Unidos sigue decidido a retirar sus tropas del país. El secretario de Estado Antony Blinken, señaló que el aumento de la violencia era "un peligro real" y que si los talibanes intentan tomar el país por la fuerza, "veremos una renovación de una guerra o posiblemente algo peor". 

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AP/AL DRAGO - El secretario de Estado Antony Blinken durante una conferencia de prensa en el Departamento de Estado en Washington

Asimismo, Blinken insistió que la Administración Biden llegó a la conclusión de que no retirar las tropas estadounidenses, como la administración Trump había prometido a los talibanes en febrero de 2020, habría sido una mala opción. Desde el Ejecutivo de Biden opinan que los talibanes habrían reanudado los ataques contra las fuerzas estadounidenses, provocando una escalada de la guerra. En esta misma línea la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, declaraba apenas dos días antes de la vista del presidente afgano a Washington que "si no hubiésemos comenzado a retirarnos, la violencia contra nuestras tropas también habría aumentado porque eso es lo que los talibanes estaban claramente transmitiendo".

Más de 2.400 soldados estadounidenses han muerto y 20.000 han resultado heridos en la guerra desde 2001, según el Departamento de Defensa. Asimismo, se calcula que han muerto más de 66.000 soldados afganos y más de 2,7 millones se han visto obligados a huir de sus hogares, la mayoría a Irán. Según recoge la agencia AP, se espera que unos 650 soldados estadounidenses permanezcan en Afganistán para proporcionar seguridad a los diplomáticos después de que la principal fuerza militar estadounidense complete su retirada.

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AFP/SHAH MARAI - Soldados estadounidenses saludan durante una ceremonia en la base aérea de Bagram, a 50 km al norte de Kabul, el 11 de septiembre de 2006

Mientras las negociaciones de paz en Doha continúan estancadas los talibanes siguen avanzando en el terreno en gran parte debido a la retirada de las tropas internacionales. Si la tendencia continua lo más probable es que Afganistán se vea inmerso en otra guerra, iniciando una vez más un bucle de violencia, destrucción y sufrimiento del que el país asiático no ha sido capaz de salir desde la invasión soviética en 1979.