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Marruecos

África y los actuales desafíos (1)

Existe una necesidad urgente de que los países africanos establezcan políticas fiscales que puedan ayudarlos a mitigar sus situaciones de dependencia de la deuda y sobreendeudamiento
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El fuerte aumento de los precios de los alimentos y combustibles podría aumentar el riesgo de disturbios.

“África es particularmente vulnerable a los impactos de la guerra en Ucrania a través de cuatro canales principales: aumento de los precios de los alimentos, aumento de los precios de los combustibles, disminución de los ingresos del turismo y, potencialmente, mayor dificultad para acceder a los mercados de capital internacional”, señaló Kristalina Georgieva directora gerente del FMI. 

El África subsahariana se enfrenta a una conmoción que se suma a la pandemia. Hay decisiones difíciles que deberán tomarse. Habrá que ayudar a las poblaciones más vulnerables con el apoyo de la comunidad internacional, pero, a medio plazo, esta región tiene un enorme potencial, aunque solo sea en términos demográficos. Esta es una gran oportunidad, pero hay que gestionarla bien para hacerla crecer. Ello requiere la diversificación de la economía, la promoción del sector privado y la necesidad de avanzar en las reformas destinadas a combatir el cambio climático1.

Esta crisis pone en peligro el progreso que se estaba logrando justo cuando el continente estaba recuperándose poco a poco de la pandemia. Muchos países de la región son especialmente vulnerables a los efectos de la guerra, precisamente por el encarecimiento de la energía y los alimentos, la disminución del turismo y las posibles dificultades para acceder a los mercados internacionales de capital. El conflicto ha estallado en un momento en que la mayoría de los países disponen de un margen mínimo para aplicar políticas para contrarrestar los efectos del shock.

Los efectos de la crisis (COVID + actualmente la invasión de Ucrania por las fuerzas rusas) sobre el capital humano y físico han condicionado el crecimiento potencial del continente. Las pérdidas de las empresas y el debilitamiento de la inversión causados por la crisis han efectivamente frenado la acumulación del capital físico. Además de la pobreza, otras consecuencias han debilitado el capital humano como por ejemplo el agravamiento de la inseguridad alimentaria (100 millones en África) el aumento del desempleo de larga duración (aumentando en un 8,5% en 2020) el cierre de escuelas, etc. 

La acumulación de factores adversos tenderá a intensificar las presiones socioeconómicas, la vulnerabilidad de la deuda pública y las secuelas duraderas de la pandemia a las que ya se enfrentaban millones de hogares y empresas. Los exorbitantes precios del trigo son especialmente preocupantes para una región que importa alrededor de un 85% del suministro, del cual un tercio proviene de Rusia o Ucrania. Cabe señalar que el aumento de los precios de los alimentos afectará a todos los países, ya sean importadores o exportadores de petróleo. Esto ha dado lugar a una serie de potenciales riesgos: deterioro de la situación macroeconómica en algunos países y una exacerbación de las vulnerabilidades sociales. También hay que temer el aumento del costo de la vida y el aumento de la tasa de pobreza. Una serie de nuevos impactos, múltiples y covariantes, están frenando la recuperación del crecimiento económico mundial. La recuperación del África subsahariana  tras la pandemia se ha ralentizado en un contexto de alta volatilidad e incertidumbre. Pero no nos quedemos ahí; África, a pesar de estos dos últimos años pandémicos (2019 crecimiento del PIB: 3.13% y 2020 recesión inédita del: -1.3%) y con un horizonte aún muy incierto, tiene por delante retos y asignaturas que superar y en eso radica su presente y futuro como continente. Los golpes coyunturales recibidos por la pandemia, así como ahora la invasión rusa en Ucrania  han hecho, no podemos obviarlo, mucho daño y las perspectivas macroeconómicas de hoy no son las mejores. Pero ello no afecta a todos por igual,  como en tiempos pasados, unos los sufren más que otros. La crisis cuyo chicle aún sigue estirándose desde 2008 (ya son 14 años) es mundial y el comercio y las inversiones están interconectadas, no lo olvidemos, pero hay economías mejor preparadas que otras para resistirla y cuando hablamos de África ocurre lo mismo. Algunas, como son los ejemplos de Nigeria , Argelia, y Angola cuyas exportaciones en unos porcentajes muy altos se centran en el mono producto del petróleo y del gas, se verán beneficiadas por las actuales circunstancias energéticas pues ellas tienen lo que más necesita y su precio aumentará consecuentemente conforme a la demanda. Hay otras economías cuya situación sigue siendo “beneficiosa” como son los supuestos de (a corto y mediano plazo), la República Democrática del Congo y Zambia, que deberían beneficiarse del aumento de los precios de los metales y de la transición a los combustibles no fósiles a largo plazo. La evolución de crecimiento de Camerún, cuya economía está relativamente diversificada, muestra un desempeño sólido a lo largo del tiempo, con proyecciones de crecimiento del 4,4% en 2024. Se espera que la economía de Ghana experimente un crecimiento acelerado en 2022, alcanzando el 5,5% antes de desacelerarse gradualmente al 5% en 2024, aún por debajo del 7% antes de la pandemia.  Sin olvidarnos de economías tradicionalmente más resistentes por desarrolladas como la de Sudáfrica, y otras con una mejor y más ortodoxa orientación económica como Botsuana.  Otras en cambio no disponen de estas ventajas y sufrirán por esa dependencia y en África son muchas. 

Por todo ello, podemos resumir diciendo que África concentra regiones marcadas por una fuerte dependencia de las exportaciones de productos extractivos, así como otras mucho más diversificadas. África central y austral están dominadas por el peso económico de ser países petroleros o mineros, mientras que Africa oriental y Africa del norte son regiones más diversificadas. Las regiones del golfo de Guinea (sin incluir Nigeria) y del Sahel tienen como principal producto extractivo de exportación el oro, valor refugio cuya cotización tiende a aumentar en periodos de crisis. Finalmente, los países del océano Índico se caracterizan por su dependencia del turismo.

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Pero se dan otros aspectos muy de fondo que hay que analizar. En este primer documento se analizan cuatro aspectos que trataremos en las siguientes líneas…. Infraestructuras, deuda, comercio, gobernanza e instituciones.

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En primer lugar, África no es una realidad homogénea, no es un bloque monolítico. Si pretendemos analizar la economía africana hay que puntualizar que este continente, como otros continentes, no es un todo, pero esto que es una simple evidencia con África, todavía hoy y a pesar de haberlo señalado en multitud de ocasiones, se tiende a confundirlo. Empezar por aquí es especialmente importante, pues África es un conglomerado de países y realidades muy distintos y partiendo de esta afirmación es como hay que analizar esta región del mundo.

Volviendo al título de este documento, ¿con que desafíos se enfrenta África en las actuales circunstancias? Hay retos y desafíos que son ya “recurrentes” y que aún siguen lastrando las economías africanas y cuya salida del túnel aún se hará esperar. Pasemos a enumerar algunos de ellos en el actual entorno de los acontecimientos….

1.    Infraestructuras

“No ha sido nuestra riqueza la que ha construido nuestras carreteras, sino nuestras carreteras las que han construido nuestra riqueza”, John F. Kennedy

El déficit de infraestructuras en África conduce a un aumento de los costos de producción y servicios, una disminución de la competitividad empresarial, un impacto negativo en el flujo de Inversiones Extranjeras Directas hacia el continente. Todo ello influye en la tasa de crecimiento económico y desarrollo social del mismo.

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Carencia, por tanto, no solo construcción de nuevas infraestructuras, sino además reforma y mantenimiento de las existentes y aquí las necesidades de financiación y desembolso anuales son enormes. Colectivamente, África tendría que invertir entre 130.000 y 170.000 millones de dólares anuales para cubrir sus demandas de infraestructuras. Las infraestructuras del continente adolecen de falta de financiación. El BAfD (Banco Africano de Desarrollo) cifra las necesidades en 170.000 millones de dólares anuales hasta 2025, con un déficit estimado de 
108.000 millones de dólares al año. 

África todavía tiene necesidades de infraestructura masivas y, sin embargo, invierte solo el 4% de su producto interno bruto (PIB) en infraestructuras, en comparación con China, que invierte el 14%. La integración regional no podrá ser efectiva sin una infraestructura adecuada. En nuestro universo altamente tecnológico, la solidez de los lazos económicos en términos de desarrollo comercial, financiero, social y productivo depende de infraestructuras bien diseñadas y conectadas. El comercio intra-africano se resiente y se resentirá sin las adecuadas infraestructuras y no hay que olvidarlo “no hay comercio sin infraestructuras”. Es imperativa la implementación inmediata de estrategias dirigidas a remediar el déficit de infraestructura en el continente

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Por países, Sudáfrica ocupa el primer lugar en términos de integración de infraestructuras en el continente. Los siguientes países mejor situados son Egipto, Seychelles, y Marruecos. Sudáfrica tiene buenas conexiones aéreas, dispone de las mejores conexiones aéreas del continente, ya que sus nacionales y los del resto de África pueden viajar de un país africano a otro de manera bastante eficiente. Marruecos y Túnez en menor medida también tienen buenas conexiones aéreas. 

Sudán del Sur, Eritrea, Somalia, Chad y Níger son los países menos integrados del continente en términos de infraestructuras: todos tienen puntajes cercanos a cero. Somalia, Sudán del Sur, Níger y Chad también tienen las infraestructuras menos desarrolladas, según lo medido por el Índice de desarrollo de Infraestructura del BAfD. La debilidad de Eritrea radica en la insuficiencia de sus conexiones aéreas continentales.

2. La deuda otra vez

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Muchos países en desarrollo consideran que la deuda externa es una importante fuente de ingresos para incrementar el crecimiento económico y el desarrollo. Sin embargo, la mayoría de los países del África subsahariana no han logrado utilizar de manera efectiva estos fondos externos para mejorar sus economías, con algunas incluso empeorando y experimentando restricciones de liquidez.

A partir de 2021, la deuda pública externa total en África alcanzó los 726.550 millones de dólares estadounidenses. https://www.youtube.com/watch?v=mNQ7cA3uU9M Fuente: World bank/IMF/ Global Power

Es poco probable que entren en default este año, pero enfrentarán problemas para 2024. 
https://www.economist.com/middle-east-and-africa/2022/04/30/debt-repayment-costs-are-rising-fast-for-many-african-countries

Nigeria y Ghana (West Africa) registraron los niveles más altos de deuda en la región, con aproximadamente 79.540 millones de dólares estadounidenses y 21.910 millones de dólares estadounidenses, respectivamente.

Nuevamente, África se encuentra con un endeudamiento público y exterior elevado. La crisis económica y sanitaria y ahora con el conflicto bélico ruso-ucraniano obliga al continente a hacer frente a un endeudamiento público elevado. Antes de la crisis, África ya registraba un fuerte endeudamiento público con porcentajes del 50,4% del PIB a finales del 2019 (FMI 2021”Perspectivas económicas regionales”). Dicho endeudamiento creció notablemente en el último decenio con una media del 33,5% del PIB entre los años 2010-2017, que, según las estadísticas del Banco Mundial, ese mismo endeudamiento público externo (el stock de deuda externa) de África subsahariana en 2019 había prácticamente triplicado a su nivel más bajo de 2006 (gracias en su momento a la iniciativa para países pobres altamente endeudados conocida como HIPC.) Al inicio de la pandemia, en 2019, los países del G20 acordaron una iniciativa para suspender los pagos de la deuda. Cuarenta países han podido así guardar 10.000 millones de euros en sus arcas en dos años, que han servido para hacer frente a las consecuencias de la crisis sanitaria. Pero esta iniciativa finalizó el 31 de diciembre y ahora deben reanudarse los pagos de la deuda. Ahora se invita a los países sobreendeudados a solicitar una reorganización de los pagos. Tres países lo han hecho: Chad, Etiopía y Zambia. Pero ninguna de estas negociaciones llegó a buen puerto. Este proceso esta encontrando dificultades de consideración, porque la naturaleza de las deudas ha cambiado en comparación con 1996, fecha en que se decidió el último gran programa de alivio. Los países en desarrollo están ahora cada vez más endeudados con acreedores privados: fondos de inversión, bancos e incluso gigantes de las materias primas (como Glencore, que posee más de una cuarta parte de la deuda de Chad). Además, también están cada vez más endeudados con nuevos países acreedores como Arabia Saudí y especialmente China.

Desde las cancelaciones de la iniciativa de los países pobres muy endeudados, los países del África subsahariana han contraído nueva deuda y la composición de su deuda se ha vuelto más compleja. La crisis de la COVID-19 ha exacerbado estas vulnerabilidades y ha llevado al Club de París y al G20 a implementar iniciativas multilaterales. Más allá de la iniciativa de suspensión del servicio de la deuda, el Club de París y el G20 acordaron un marco común para el tratamiento de la deuda de los países vulnerables. La composición de los acreedores ha evolucionado, con un papel creciente de los acreedores privados (+14 puntos porcentuales entre 2009 y 2019), lo que refleja un aumento en el número de Estados que emiten en los mercados internacionales de capital. 

“Un tercio de la deuda africana está en manos de actores públicos, un tercio es de actores privados y un tercio de bancos públicos de desarrollo”, analiza Maé Kurkjian, responsable de defensa de la ONG One. Los actores privados han tomado una parte cada vez más grande. Sin embargo, son los que menos interés tienen en ceder parte de su deuda. A menudo esperan con cinismo que se cancele parte de la deuda pública, para que el margen presupuestario así liberado les permita ser reembolsados. 

Además, China es ahora el mayor acreedor bilateral del África subsahariana (SSA), con el 62% de las reclamaciones bilaterales en 2019. Según el China Africa Research Initiative, China representaba alrededor del 22% del saldo de la deuda soberana (2018) y el 29% del servicio de la deuda (2020) para unos 22 países africanos con ingresos bajos. < Brautigam 2020: Risky business new data on Chinese loans and Africa debt problem> 

Actualmente, China es prestamista bilateral líder en 32 países africanos y el principal prestamista del continente en su conjunto. La lista incluye a Angola (21.500 millones de dólares en 2017), Etiopía (13.700 millones), Kenia (9.800 millones), República del Congo (7.420 millones), Zambia (6.380 millones) y Camerún (5.570 millones).

(Es interesante echarle un vistazo a la base de datos del CLA Chinese Loans to Africa Database (bu.edu). La base de datos de préstamos chinos a África (CLA) es un proyecto de datos interactivo que rastrea los compromisos de préstamos de los bancos políticos y comerciales chinos, entidades gubernamentales, empresas y otros financieros, a los gobiernos africanos y las empresas estatales).

Este rápido re-endeudamiento es fuente de importantes vulnerabilidades debido a la complejidad de los nuevos instrumentos de deuda. Así, el recurso a los mercados financieros ha creado importantes riesgos de refinanciación y de tipo de cambio. Además, la falta de transparencia de los préstamos respaldados por garantías puede aumentar el riesgo de sobreendeudamiento y complicar cualquier tratamiento de la deuda. La crisis de la COVID-19 ha exacerbado las vulnerabilidades preexistentes. A principios de 2020, la incertidumbre y el mayor riesgo percibido por los inversores extranjeros privaron a algunos países del África subsahariana de su acceso a los mercados de capitales extranjeros, antes de normalizarse en la segunda mitad de 2020. En esta ocasión, las instituciones multilaterales desempeñaron bien su papel anticíclico a la liberación urgente de fondos muy grandes (230.000 millones de dólares entre abril de 2020 y mediados de 2021).

Además, la iniciativa de suspensión del servicio de la deuda (ISSD), establecida por el G20 y el Club de París, ha permitido a los países del África subsahariana de bajos ingresos liberar una liquidez sustancial para hacer frente a la crisis. Para ir más allá de una medida temporal como la ISSD, los miembros del G20 y el Club de París han acordado por primera vez un marco multilateral común para el futuro tratamiento de la deuda de estos países.

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En mi opinión, existe una necesidad urgente de que los países africanos establezcan políticas fiscales que puedan ayudarlos a mitigar sus situaciones de dependencia de la deuda y sobreendeudamiento. Ello requerirá mejorar la eficiencia de la administración tributaria, racionalizar los gastos tributarios, combatir de manera efectiva la evasión fiscal y los flujos financieros ilícitos, y combatir la corrupción y el fraude.

Comercio intrarregional, aumento de precios, Zona de Libre Comercio Africana (ZLECAf)

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La crisis económica mundial desencadenada por el estallido de la pandemia de COVID en 2020 y la invasión rusa de Ucrania en febrero de este año ha intensificado el riesgo de una disminución de la integración comercial entre los países. Un proceso conocido como la desglobalización del comercio. La invasión rusa de Ucrania ha exacerbado la escasez mundial de suministro después de la pandemia. También está alimentando aún más las expectativas de una mayor dependencia reducida de las cadenas de suministro globales por parte de las empresas.

Esta tendencia corre el riesgo de agregar una tensión adicional a las economías en África, además del actual aumento de la inflación de los precios de los alimentos y los combustibles impuesta por la guerra en Ucrania. Un mundo desglobalizado plantea graves riesgos para África. Esto ha sido confirmado por las conclusiones de un informe reciente del Banco Mundial.8

Muestra dicho informe que revertir la globalización a través de la reubicación de las cadenas de valor tiene el potencial de empujar a 52 millones de personas adicionales a la pobreza extrema.

La guerra entre Rusia y Ucrania tendrá serias implicaciones para el suministro de trigo y la estabilidad alimentaria en África. A pesar de los esfuerzos de los gobiernos para limitar la transferencia del aumento de los precios de los productos básicos a los consumidores, será casi imposible para muchos países africanos escapar del aumento de los precios mundiales de los alimentos, dado que los alimentos representan entre el 30 y el 50% de la canasta del IPC en la mayoría de los casos. La escasez de trigo y el aumento de los costos del trigo podrían facilitar un cambio hacia otros tipos de granos. Se espera que la demanda de trigo siga siendo inelástica en los países del norte de África (donde el trigo es un alimento básico), pero los consumidores en los países más sensibles a los precios del África subsahariana (ASS) podrían cambiar hacia otro tipo de granos. 

Establecer un modelo de desarrollo comercial en África y más en estos momentos no es tarea fácil. Un modelo basado en la integración de las cadenas de valor podría ser una opción viable y quizás más sencilla que políticas como las adoptadas como ejemplo por América Latina (sustitución de las importaciones) o Asia (política anexionada a las exportaciones).

La ZLECAf: Zona de Libre Comercio Africana (1º enero 2021)

¿Como podrá esta nueva comunidad económica continental (las actuales son regionales) facilitar el comercio intra-africano permitiendo una mejor integración de las cadenas de valor regionales y mundiales?

Es importante distinguir lo que es el comercio intra-africano del de África con el resto del mundo. Las exportaciones intra-africanas, son más diversificadas y tienen un contenido tecnológico más relevante que las exportaciones al resto del mundo. Estas últimas, recogen principalmente y en porcentajes de 65% recursos naturales9.  El 40% de la IED (Inversión Extranjera Directa) hace referencia, a industrias ligadas a dichos recursos naturales principalmente en el sector minero dotado de un escaso valor añadido, y con una importante dotación de capital lo que impiden el desarrollo de las cadenas globales de valor en el sector manufacturero. A diferencia del comercio intra-africano que descansa principalmente en bienes manufacturados y en agrícolas en un 50 y en un 20%.

Antes de la ZLECAf, África ha conocido una liberación comercial que no se ha visto acompañada de una integración comercial; así el comercio intra-africano nos es más que un 15% del comercio total de África muy lejos del de otros continentes, véase 60% en Asia, 68% en Europa, y 58% en América, según estadísticas de la https://unctad.org/es/node/27419 UNCTAD. 

El continente africano se caracteriza hoy por diversas comunidades regionales CER: (SADC, CEEAC, COMESA, UMA, CEDEAO, CAE etc.), pero la realidad es que todavía a pesar de todas esas iniciativas de liberalización comercial, la mayoría de los países están escasamente integrados. La mencionada ZLECAf arranca su camino entre otras dificultades con un déficit de infraestructuras de transporte que penaliza enormemente las capacidades de comerciar en el continente. La mayoría de los acuerdos comerciales de las CER además se basan esencialmente, en tarifas aduaneras sin reducir otros obstáculos al comercio y sin ligar la política comercial de los países a su política industrial. 

Dicho esto, y según previsiones del Banco Mundial (2020), esta plataforma comercial continental podría aumentar los ingresos regionales en un 7% y sacar de la pobreza a unos 30 millones de personas de aquí al año 2035 con un aumento de las exportaciones intra-continentales del 81% mientras que la progresión hacia los países no africanos sería del 19%.

En el seno de los distintos bloques regionales, la mayoría de los países ofrecen el mismo tipo de productos, falta por tanto países que puedan absorber las materias primas que vengan de países vecinos y así permitir la creación de cadenas de producción regionales. Los índices de complementariedad11 sobre productos intercambiados de la ZLECAf están lejos de los de la ASEAN o UE. Ello será un obstáculo importante que dicha plataforma debe evaluar y corregir, pues hay mucha similitud en los distintos paneles de exportación de los países africanos. La ZLECAf tiene que servir para la transformación estructural en favor de una mayor productividad de un mejor crecimiento y de la creación de empleo decente entre otros.

Gobernanza e instituciones

Las buenas instituciones son vitales para el desarrollo y el crecimiento económico

El concepto de gobernabilidad es amplio, pero normalmente hace referencia a los aspectos de rendición de cuentas, estabilidad política y ausencia de violencia, eficacia gubernamental, calidad del marco regulatorio, Estado derecho y control de la corrupción.

La gobernabilidad en África ha estado y está influenciada por un marco institucional frágil en muchos de sus países, y por unos regímenes de control gubernamentales que han
pilotado muchas de sus economías con una enorme influencia en el desarrollo y crecimiento económico de muchos de sus países a lo largo del tiempo.

Para que una economía experimente un crecimiento sostenido es necesario que sus ciudadanos disfruten de los incentivos adecuados para ser más eficientes y productivos. Desde 1960 en África subsahariana, el entramado institucional en la mayoría de los países del continente se ha caracterizado por estar lleno de distorsiones que no han generado rentas suficientes en una proporción alta de la población. Los regímenes de control (que son una manifestación de una estructura de poder y no una receta equivocada de política económica) un modelo económico de carácter intervencionista y abusivo, y que estuvo presente muchos años en África expulsó del aparato productivo a los no favorecidos (o estabas con el régimen que ejercía ese régimen y cohabitabas con el mismo o simplemente estabas excluido y tus expectativas económicas y de producción carecían de futuro).

Los países que ejercieron estas prácticas tuvieron un crecimiento escaso y casi negativo durante años. En cambio, aquellos que abandonaron este tipo de política, a finales del siglo
pasado, y mejoraron sus instituciones políticas y económicas, es decir mejoras en la calidad de la administración, en la seguridad jurídica, en una mayor eficacia en la implantación de las normas que regulan la actividad económica y el control de la corrupción registraron una aceleración en su crecimiento más allá del aumento del PIB por los recursos naturales que
hayan producido13.

La estrategia para seguir incluye el fortalecimiento de la gestión financiera, la promoción de transparencia y rendición de cuentas en la prestación de servicios públicos, aumentando
la eficacia de los gobiernos, la creación entornos favorables a los negocios, lucha contra la corrupción y el fortalecimiento de marcos institucionales necesarios para gestionar
eficiencia de la economía a nivel nacional y subnacional

Índice CPIA Banco mundial

Un destacado….

De los 39 países del África subsahariana elegibles para la asistencia de la Asociación Internacional de Desarrollo (IDA)12, Ruanda sigue siendo el que tiene las mejores cualidades de políticas públicas e instituciones nacionales. Esto es según la edición 2021 del informe de Evaluación Institucional y de Políticas Nacionales (CPIA) para África, publicado por el Banco Mundial.

Ruanda ya había sido considerada durante varios años como uno de los mejores estudiantes del continente africano en términos de políticas de desarrollo. Según el Banco Mundial, “se ha mantenido notable, sustentando su importante avance en cobertura de servicios, gestión y financiamiento de la salud”. La institución también destaca que en medio de la pandemia de COVID-19, el país de Paul Kagame ha continuado e incluso adaptado sus políticas públicas. Una tendencia que se ha notado en el sector de la educación, en particular.
 

NOTAS Y REFERENCIAS


1 Perspectivas económicas regionales: África subsahariana, abril de 2022 (imf.org)

2 https://www.afdb.org/sites/default/files/building_back_better_in_post_covid-19_africa-kcu-_31-08-20-final-1sept.pdf

3 Africa Pulse world bank April 2022

4 la reacción de Kenia ante el Consejo de Seguridad de la ONU es esclarecedora al respecto: el representante de Kenia recordó con tranquilidad que el continente africano había sido colonizado por las grandes potencias europeas y que las poblaciones habían sido separadas por las fronteras trazadas, pero que no había guerras incesantes. porque los estados africanos habían aprendido a vivir con esta división. Esta es una buena lección dirigida a Rusia.

5 las perspectivas de crecimiento ya iniciadas en 2021 (+3,6%) pueden verse afectadas por este último acontecimiento.

6 "El aumento de los precios del petróleo ha elevado las perspectivas de crecimiento de los exportadores de petróleo de la región, como Nigeria". Su previsión de crecimiento del PIB de Nigeria para 2022 es del 3,4%, lo que supone un aumento de 0,7 puntos porcentuales respecto a la ronda de octubre, y para 2023 es del 3,1%, lo que supone un aumento de 0,5 puntos porcentuales (World economic Outlook 2022).

7 Africa Pulse abril 2022 Banco Mundial

8 los países exportadores de petróleo son aquellos en los que las exportaciones netas de petróleo representan al menos un 30% de sus exportaciones totales; los otros países ricos en recursos naturales (RN) son aquellos en los que los RN no renovables representan al menos un 25% de las exportaciones totales; los países tributarios del turismo son aquellos en los que el turismo representa más de un 5% del PIB y 30% de sus exportaciones. El resto de los países son considerados como más diversificados.

9. https://www.worldbank.org/en/region/afr/publication/industrialization-in-subsaharan-africa-seizing-opportunities-in-global-value-chains

10.https://wits.worldbank.org/default.aspx?lang=es

11. Este indicador compara el perfil de exportación de un país al de un país de una comunidad económica regional (CER)

 12. Recordemos que la clasificación solo tiene en cuenta los países del África subsahariana elegibles para recibir asistencia del IDA . Excluye, por ejemplo, Sudáfrica, Esuatini, Seychelles, Mauricio, Angola, Botswana, Gabón, Guinea Ecuatorial y Namibia. “World Bank. 2021. CPIA Afrique, Novembre 2021 : Évaluation des Politiques et des Institutions en Afrique. World Bank, Washington, DC. © World Bank. https://openknowledge.worldbank.org/handle/10986/36885 License: CC BY 3.0 IGO.” La Asociación Internacional de Fomento IDA es la institución del Banco Mundial que ayuda a los países más pobres del mundo. Fundada en 1960, IDA tiene como objetivo reducir la pobreza mediante la concesión de préstamos (conocidos como "créditos") y donaciones para programas que estimulan el crecimiento económico, reducen la desigualdad y mejoran las condiciones de vida.

13. (Carlos Sebastian: Subdesarrollo y
esperanza en África/ tablas fuentes: Collier y O’Conell 2008 y Globla development finance
indicadores del banco mundial

Bibliografía, foros, y alguna lectura recomendada

•    https://www.youtube.com/watch?v=UDlmc_WWCtI
•    Agence française de développent L’économie africaine 2021 et 2022
•    Jean-François Rével “El conocimiento inútil” ed. Página indómita
•    Béchir Ben Yahmed “J´assume” editions du ROCHER
•    Banco Africano de desarrollo world african Outlook 2022
•    Banco Mundial estadísticas 2022
•    Jeune Afrique lectura newsletters
•    Carlos Sebastian: Subdesarrollo y esperanza en África
•    Debt repayment costs are rising fast for many African countries. The economist. Middle East & Africa
Apr 30th, 2022, edition. “They are unlikely to default this year, but face trouble by 2024”
•    Banque Mondiale 2020 The African Continental Free Trade Area. Economic and distribution effect, Washibgton,DC
•    Ferry M.,Jonveaux B. et Terrieux M. (2021) « La soutenabilité de dettes en Afrique : état des lieux et enjeux futurs ».