Alberto Toril: “La salida del Real Madrid fue dolorosa, pero siempre me dejaron trabajar con mi estilo”

Atalayar entrevista al entrenador español que está ahora en China
Alberto Toril

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Alberto Toril (Peñarroya-Pueblo Nuevo, Córdoba; 1973) jugó al fútbol desde 1988 en el Juvenil del Real Madrid hasta 2004 cuando se retira tras ascender a Primera con el Numancia. Por el camino aprendió de los mejores. Tuvo la confianza de Benito Floro en el primer equipo blanco incluso después de una grave lesión de rodilla. Jugó la Copa de Europa y estuvo a las órdenes de Rafa Benítez en un filial al que devolvería a la gloria años después. Un jugador valioso al que la falta de continuidad por la lesión le llevó al Celta como parte del pago por el fichaje de Cañizares. De allí pasó al Espanyol de Camacho donde sufrió otra grave lesión de rodilla. Extremadura, Albacete, Racing de Ferrol y Numancia fueron los equipos donde Toril demostró que un canterano de Real Madrid también sabe ganarse la vida fuera de la Ciudad Deportiva. 

Ya como entrenador vivió su gran momento en 2012 en el Castilla con el ascenso de una plantilla histórica y un estilo de juego reconocible. En aquellos años la sombra de Mourinho era alargada y eclipsaba todo lo que rodeaba a ese escudo. Sus polémicas deportivas dieron cuenta de dos estilos diferentes y evidenciaron la falta de cultura madridista del portugués. También supo sobrevivir fuera del escudo blanco, lo pasó mal en el Elche y ahora disfruta formando al futuro del fútbol en Asia. Quiere volver a España, pero no pone condiciones. Fútbol profesional, formativo o, quién sabe, si será el entrenador que devuelva la alegría a su Córdoba C.F.  

¿Qué hace ahora Alberto Toril?

Desde principios de 2018 estoy trabajando en el Guangzhou Evergrande. Uno de los mejores equipos de China y de toda Asia con varias Champions en su palmarés. Trabajo en el fútbol formativo con chicos de 19 a 22 años, cerca del primer equipo. Jóvenes de élite. Es un trabajo gratificante ayudarles a dar ese ultimo paso. A nivel individual han mejorado y como equipo hemos sido campeones de China sub-19. 

¿Intentas adaptar tus métodos a su cultura o el fútbol tiene un lenguaje universal?

Cada país tiene su cultura y cada persona, también. Somos nosotros los que vamos a un país diferente y tenemos que ser los que se adapten a ellos, no ellos a nosotros. Estamos llegando a ellos a través de profesionales como los traductores que nos ayudan a transmitirles el mensaje. 

¿Cómo has pasado estos meses de crisis sanitaria?

Cuando volvimos a China a finales de febrero fue un impacto. En España no había pasado nada y llegamos en el peor momento. Pasamos una cuarentena muy estricta, no podíamos salir de la habitación. Nos dejaban la comida en la puerta. Poco a poco vimos mejoría. Es una cuestión de tiempo. Ellos son muy estrictos. Hay controles en cada esquina. En el edificio donde vivo te piden la documentación sobre todo a los pocos extranjeros que hay. 

Después del Real Madrid y del Elche, ¿no ha habido más oportunidades de entrenar en España?

Sí que las hubo. La salida del Real Madrid fue un poco traumática para mi porque fue dolorosa. No es un club normal. Salí del Elche, pero fue de forma diferente. Pasé muchos años como jugador -desde 1988 a 1994- y también como entrenador -de 2008 a 2013- pasando por todos los puestos del área formativa. Traté de recuperarme mentalmente, pero a eso se sumó un problema familiar por la enfermedad de mi madre. Estuve un tiempo apartado del fútbol. Fueron tiempos en los que llegaron ofertas, pero no estaba preparado ni tenía motivación para entrenar. Dejé pasar un poco el tiempo hasta que apareció la opción del Elche y después de irme a China. 

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¿Qué pasó en Elche? El club era un caos y acabó descendiendo, pero el señalado siempre es el entrenador.

El entrenador paga siempre las consecuencias. El club estaba en una situación muy difícil. Había estado en Primera con una estructura buena, pero con un contenido no tan bueno. No teníamos presupuesto para fichar, tuvimos muchos problemas de lesiones de jugadores importantes y eso te merma el potencial porque no tienes capacidad económica. Éramos un equipo poco compacto. Teníamos buenos jugadores con diferentes características, era difícil armar un buen equipo solido. Si queríamos presionar arriba no teníamos defensas rápidos, si queríamos replegarnos no teníamos puntas veloces, gente muy veterana con 36 o 37 años con Albácar, Pelegrín, Armando, Nino, Lorca… un equipo muy mayor con muchas lesiones de ligamento cruzado en el pasado, lesiones graves que te condicionan el día a día porque si jugábamos el domingo tenían que estar tres o cuatro días de descanso sin poder entrenar con el grupo. Un equipo difícil que estuvo casi todo el año en mitad de tabla, no llegamos a estar en zona de descenso, pero en las últimas ocho jornadas sumamos tres derrotas seguidas y es cuando deciden sustituirme.

Hace ocho años que te manteaban en el Alfredo di Stefano. Goleada al Cádiz y el Castilla subía a Segunda. ¿Fue el colofón perfecto a un método de juego?

Esa situación demuestra que los entrenadores necesitamos tiempo para ir creciendo sobre un estilo, sobre el tipo de jugador que necesitas. Vas engranando piezas y al final, si se tiene esa calma en la forma de trabajar y confianza en el cuerpo técnico, las cosas salen adelante. Aquello empezó tres años atrás. Cuando cogimos el equipo cambiamos un poco la forma de jugar, los jugadores ganaron confianza y conseguimos llegar al playoff el primer año. Nos ganó el Alcoyano, pero sembramos cosas importantes. Luego se fueron algunos jugadores y fuimos metiendo a otros. La segunda temporada fue magnífica no solo por el ascenso sino por cómo conseguimos ascender, ser campeones de grupo… fuimos muy superiores al Cádiz y luego Mirandés para conseguir el título de Segunda B. Eran grandes jugadores, pero teníamos una idea de juego clara que es lo que nos llevó a conseguir el ascenso. 

¿Por qué los filiales no permanecen mucho tiempo en Segunda División?

El primer año es relativamente sencillo porque vienes de una inercia ganadora y mantienes el bloque de Segunda B a Segunda. Pero en la siguiente temporada los jugadores talentosos y de mucho futuro terminan sus ciclos y empiezan su carrera en otros clubes con opciones de jugar en Primera. Al final los filiales se desmantelan y cuesta mucho trabajo fichar jugadores o sacarlos de los filiales para la Segunda División. Si empiezas con un obstáculo grande es difícil mantenerse que es lo que les pasa a los filiales. No son capaces de estar cuatro o cinco años en Segunda porque no se mantienen los bloques. Se rompen con facilidad y es difícil recomponerlo. 

¿Cómo es posible que un jugador como Jesé se aleje tanto del fútbol por una lesión?

Eso pasa y te lo digo por experiencia propia (Toril se rompió el cruzado de la pierna derecha en octubre de 1992 en disputando un España-México sub-21 en Plasencia. En 1996, ya en el Espanyol, cayó lesionado del menisco y del cruzado de la pierna izquierda). A mi me pasó algo parecido ya asentado en el primer equipo y cuando empezaba a participar mucho. Tienes una lesión grave en la que pasas ocho o diez meses con problemas y desaparecido, no practicas fútbol… Además, Jesé tuvo complicaciones por una infección… es decir, tuvo una lesión grave y un poquito más. Necesitas tiempo para volver a coger confianza y el Real Madrid no te espera. Va fichando jugadores en tu posición y vas perdiendo esas virtudes que tenías. La gente empieza a hablar de otros temas de su vida como la música, si se cuida poco… eso genera una idea en la gente que no es del todo real. Todavía es joven. Hablo con él alguna vez. Tiene posibilidades de volver al primer nivel y disfrutar del fútbol. Sus virtudes no se van ni se pierden. Todo es estar en el lugar idóneo con el entrenador idóneo y seguramente vuelva a dar sus buenos partidos. 

Sobreviviste en el Real Madrid pese a la continua convulsión mediática que había en el club con Mourinho. ¿Cómo recuerdas aquellos momentos?

Era mucho más lo que se vivía fuera o de lo que se empezó a hablar y a escribir. Recuerdo que hubo una semana que estuve expuesto en todos los sitios. Una situación anómala para mi. Un entrenador de base que estaba en un filial de Segunda B. Es anormal estar expuesto en todos los medios, que todo el mundo te haga preguntas… terminaba un partido del Castilla y si había 20 preguntas, 19 eran sobre ese tema y una sobre el partido… traté de mirar el lado positivo. Me enseñó lo que era la presión de la élite. Estar en boca de todos, que te conozcan en esos momentos. Mourinho en esa situación consideró que debía hacer eso y ya esta. El club me decía que estuviese en mi sitio y eso es lo que hice. Seguir con mis ideas, tener claro lo que quería y que estaba para ayudar al club y a los jugadores. 

Alberto Toril
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¿Te protegió el club para poder formar libremente a los jugadores y seguir con un estilo de juego que daba resultados?

Sí. Mi idea dio resultado. Yo llevaba muchos años en ese club y sabía perfectamente lo que piensa y lo que necesita el Real Madrid. Lo que necesita el jugador joven para desarrollarse y llegar arriba. Estaba para ayudar y seguir la línea que marcaba el club. 

Después de tu salida del Real Madrid, ¿se abren más puertas de las que se cierran?

Hay de todo. El Real Madrid te expone mucho a la opinión pública, al resto de clubes… estas en una situación buena y al mismo tiempo mala porque depende de cómo salgas del club puedes tener más o menos posibilidades. El Real Madrid tiene muchos tentáculos, llega a muchos lugares y en función de cómo haya sido tu salida puede ayudar más o menos.

¿Pones condiciones para tu regreso a España? ¿Qué tiene que ofrecer el club que te llame?

Algo que me guste. No tengo la necesidad de entrenar en Segunda. Si surge algo, perfecto. Si surge en Segunda B, perfecto. Si surge en fútbol formativo que me gusta realmente porque creo que ahí estamos teniendo éxito ganando en España y en China… lo que surja en el momento. Estoy abierto a posibilidades cuando llegue el momento. No tengo en la cabeza solo entrenar a fútbol profesional. 

¿Crees que el entrenador que ha sido jugador tiene más respeto de los jugadores de ahora?

No hay nada escrito. Cada vez es más difícil. El que ha jugado al fútbol profesional tiene algo ganado. Ha vivido situaciones que luego se te pueden plantear. También hay entrenadores que no han sido profesionales y tienen una gran capacidad y liderazgo. De entrada, te ayuda. Zidane llega al primer equipo y tiene el respeto de la prensa, del club, de todos los jugadores y con su trabajo demuestra que es un gran entrenador. Pero parte con ventaja. No es lo mismo que llegue Zidane al banquillo que otro al que no conocen tanto. Aunque tengan la misma capacidad y los mismos conocimientos. 

¿El camino al banquillo del Córdoba está en obras o prefieres ser el obrero que trabaje por tu club?

No es fácil. Cuando eres de una ciudad concreta cuesta más trabajo. Ya me costó jugar allí y al final no pude. Como entrenador no sabemos qué pasará en el futuro. Me gustaría entrenar allí algún día. Es mi ciudad, pero no se cuando será el momento. De momento no ha llegado nada. Ahora estoy en China cumpliendo lo que me queda de contrato y cuando termine y vuelva a España será el momento de pensar en todo. 

¿Sigues con tu campus de verano?

Este verano se ha cancelado, pero esperamos volver la próxima temporada. Llevamos siete años y eso es buena señal. Siempre digo que si haces bien las cosas y con gusto se prolongan en el tiempo. Si las haces mal, se cae. Hay que mirar por los niños. Es en Córdoba en el Hotel Los Abetos con unas instalaciones idóneas para este tipo de cosas.