Alemania planta a cara a la extrema derecha con dos nuevas medidas

El Gobierno castigará las terapias para curar la homosexualidad, al tiempo que la televisión pública ha vetado a uno de los líderes más extremistas de Alternativa por Alemania
Desfile del orgullo gay del Christopher Street Day (CSD) frente a la Iglesia Conmemorativa de Berlín (Gedaechtniskirche) en Berlín

AFP/ CLEMENS BILAN  -   Desfile del orgullo gay del Christopher Street Day (CSD) frente a la Iglesia Conmemorativa de Berlín (Gedaechtniskirche) en Berlín

El Gobierno alemán ha aprobado el proyecto de ley por el que quedarán prohibidas las terapias contra la homosexualidad, bajo la consideración de que esta condición no es una enfermedad y, por tanto, no precisa curación. La nueva normativa ha sido elaborada por el ministro de Sanidad, el conservador Jens Spahn, e incluye penas que van de la sanción económica a un año de prisión para quienes la vulneren.

La prohibición de aplicar cualquier terapia de las llamadas de conversión será total en menores de edad. Para los mayores de 18 años será asimismo punible, si no hay plenas garantías de que este no accedió a ello bajo presión, amenaza o engaño.

Las llamadas terapias de conversión implican infligir “daños psíquicos y físicos” a quienes las reciben, ha afirmado Spahn. “Estas terapias no curan, sino que hacen enfermar”, ha añadido el ministro, miembro de la Presidencia de la Unión Democristiana (CDU) alemana.

Spahn, homosexual y representante del ala más derechista del partido de la canciller Angela Merkel, ha endurecido los contenidos de su proyecto de ley en el tramo final hasta su presentación en el Consejo de Ministros. Inicialmente, la prohibición total de esas terapias se contemplaba para menores de 16 años; el redactado final lo amplía a los 18 años.

Se estima que el proyecto de ley entrará en el trámite parlamentario el próximo año. Se da por hecho que obtendrá un amplio respaldo, tanto en las filas de la gran coalición entre conservadores y socialdemócratas como de parte de la oposición, especialmente entre liberales, verdes e izquierda. Diversas organizaciones en defensa de los derechos de los homosexuales del país han instado a una formulación aún más estricta y a elevar la edad de la prohibición total hasta los 25 años.

Desfile anual del Orgullo Gay, también llamado Christopher Street Day Parade (CSD), en Berlín, Alemania
REUTERS/FABRIZIO BENSCH - Desfile anual del Orgullo Gay, también llamado Christopher Street Day Parade (CSD), en Berlín, Alemania
Veto público

Esta semana, se ha conocido además que la Segunda Cadena de la Televisión Pública Alemana (ZDF) no invitará más a sus programas a Björn Höcke, líder regional de la ultraderechista Alternativa por Alemania (AfD) que obtuvo en Turingia (este de Alemania) el 22 por ciento de los votos.

“Quien votó por la AfD en Turingia votó conscientemente por la ultraderecha. Nosotros no tenemos que educar a la gente desde los medios pero si mostrar donde están las fronteras de las posiciones democráticas”, ha manifestado el redactor jefe de ZDF, Peter Frey, en declaraciones que publica hoy el semanario "Die Zeit".

En septiembre pasado, Höcke interrumpió una entrevista con la ZDF debido a una pregunta que consideró inadecuada y la cadena se negó a reiniciar la conversación con el político. Höcke es el líder más representativo del sector más extremista de AfD, que se conoce como “El ala”. Un tribunal ha declarado legítimo calificar a Höcke de “fascista”.

Björn Höcke, candidato principal del partido Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones estatales de Turingia
PHOTO/JENS BUTTTNER - Björn Höcke, candidato principal del partido Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones estatales de Turingia

Frey, por otra parte, ha rechazado la acusación que formula permanentemente la AfD según la cual la televisión pública alemana representa un periodismo de izquierdas en el que no tienen cabida posiciones conservadoras. “La ZDF tiene que reflejar un amplio espectro de opiniones. La excepción son posiciones racistas y antisemitas”, dijo Frey.

El periodista se ha felicitado de que ya se habían acabado los tiempos en que en Alemania en cada medio se sabía qué periodista estaba en qué corriente política y eso servía para impulsar o detener carreras profesionales.

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