América Latina: un largo y tortuoso camino hacia la recuperación

El Banco de España cree que el área no suspenderá la crisis al menos hasta 2022
Aeropuerto Internacional Jorge Chávez en Lima el 15 de julio de 2020, cuando los aeropuertos de todo el Perú reabrieron sus puertas para los vuelos nacionales como parte de la flexibilización de las medidas contra la nueva pandemia de coronavirus

AFP/ERNESTO BENAVIDES  -   Aeropuerto Internacional Jorge Chávez en Lima el 15 de julio de 2020, cuando los aeropuertos de todo el Perú reabrieron sus puertas para los vuelos nacionales como parte de la flexibilización de las medidas contra la nueva pandemia de coronavirus

La grave situación económica generada en Latinoamérica por la pandemia de COVID-19 no tendrá una solución rápida ni sencilla. La región, la más golpeada por el virus, no superará la crisis en 2021, pese a que habrá rebote en la mayoría de las economías en el año que viene tras un durísimo 2020 de elevadas caídas del Producto Interior Bruto global y de la actividad económica en todos los países del área.

Mientras muchos entes globales y expertos temen ya una nueva década perdida, con retrocesos importantes en parámetros económicos y sociales fundamentales, las empresas españolas, para las que América Latina es clave, mantienen su apuesta por el área, no sin cierta zozobra, y continúan las iniciativas de apoyo a las inversiones en el área.

El Banco de España destacó a principios de septiembre que prevé para el conjunto de las economías de América Latina una contracción del PIB “de una magnitud sin precedentes” debido a la pandemia y que muchos de los países no recuperarán los niveles de actividad previos al impacto del virus hasta 2022.

En un documento sobre la evolución de la COVID-19, la entidad indicó que, pese a que cabe esperar que los principales mercados anoten tasas de crecimiento positivas en los próximos trimestres, la recuperación será frágil y muy gradual. “Debido a las limitaciones estructurales y a los escasos márgenes existentes para adoptar políticas de estímulo adicionales, las principales economías de la región no se recuperarán antes de 2022”, señaló la entidad. En junio, la región se convirtió en el epicentro mundial de la pandemia, al registrar casi la mitad de los fallecimientos diarios por esta causa en el mundo, algo que no han logrado evitar o reducir las medidas de confinamiento y distanciamiento adoptadas.

América Latina sufre una serie de debilidades estructurales, como altos niveles de pobreza, menor calidad institucional respecto a otras áreas emergentes, elevada tasa de informalidad laboral, una relativa debilidad del sistema sanitario y una alta proporción de la población residente en áreas urbanas, apuntaba el Banco de España, para el que la caída del PIB en el segundo trimestre superó el 14% intertrimestral, porcentaje superior al de casi todas las regiones del mundo, pero con notables diferencias entre países: en Perú el PIB se contrajo más del 27%, mientras que en Brasil lo hizo el 9,7%.

Además, la necesidad de recuperar la economía y evitar mayor destrucción del tejido empresarial choca con un angustioso panorama sanitario que dificulta cuando no impide las acciones encaminadas a recobrar paulatinamente el pulso de la actividad, notablemente en sectores clave como turismo y comercio: entre los diez países más afectados por el coronavirus en el mundo figuran Brasil, Perú, Colombia, México y Argentina, las principales economías regionales junto a Chile y los principales destinos de la inversión española en América Latina. Según un reciente informe/encuesta de Marsh & McLennan sobre el impacto de la pandemia, en el que participaron 534 empresas de 11 países y 25 sectores, 9 de cada 10 firmas prevé una notable caída de ingresos este año.

Un sanitario comprueba la temperatura a los residentes de las comunidades vecinas que se dirigen al mercado semanal de alimentos en Coata, a 40 km de Puno y cerca de la frontera con Bolivia el 8 de julio de 2020
AFP/CARLOS MAMANI  - Un sanitario comprueba la temperatura a los residentes de las comunidades vecinas que se dirigen al mercado semanal de alimentos en Coata, a 40 km de Puno y cerca de la frontera con Bolivia el 8 de julio de 2020 
Iniciativa ICO-BBVA

En líneas generales, y a pesar de lo dramático de una situación que también golpea en España, las compañías españolas mantienen interés y proyectos en América Latina, región que es apuesta a largo plazo para la mayoría. Y también siguen generándose iniciativas de apoyo, como el reciente acuerdo de financiación entre el ICO y BBVA Colombia por 50 millones para financiar la actividad y proyectos con participación de firmas españolas en América Latina y, especialmente, en Colombia, donde están presentes más de 570 empresas españolas. Desde 2018, el ICO ha suscrito 17 acuerdos de financiación con 11 entidades que han canalizado 1.818 millones a través de la Línea ICO Canal internacional para financiar internacionalización y exportación de compañías españolas.

Desde la Segib, la secretaria general Iberoamericana, Rebeca Grynspan, no se cansa de alertar de que “Latam arriesga un retroceso de dos décadas de avances” sociales y económicos ni de reclamar ayuda internacional para atender los retos económicos y sociales que tiene por delante la región tras la pandemia. “Cada vez es más evidente que la recuperación tras el parón económico al que ha obligado la pandemia no será en forma de 'V' y que se requerirán planes a largo plazo y cambios profundos”, ha señalado.

En un momento en el que el FMI estima que la región verá caer su PIB el 9,4% en 2020, con un repunte insuficiente en 2021 y no en todos los países, Grynspan recuerda que la región tardó dos décadas en recuperar indicadores sociales tras la crisis de los 80, el golpe que pasó a denominarse “década perdida” de América Latina, y que ahora las previsiones económicas son mucho peores.

El FMI ya ha comprometido 107.000 millones y los bancos de desarrollo han tratado de actuar rápidamente (CAF acaba de colocar 636 millones en bonos para la reactivación de Latinoamérica), pero en opinión de Grynspan y muchos otros expertos, los montantes que hay disponibles son insuficientes para la magnitud que va a requerir la recuperación económica regional. En este sentido, la secretaria general iberoamericana juzga que el FMI tiene que ser la principal fuente de financiación y recursos para la recuperación de América Latina.