Argelia cederá a Túnez una parte de sus dosis de la vacuna contra la COVID-19

El ministro de Relaciones Exteriores tunecino, Othman Jerandi, informó que se espera la llegada del cargamento para fin de mes
Atalayar_Kais Saied, presidente de Túnez

AP/FETHI BELAID  -   El presidente de Túnez, Kais Saied

"Argelia aún no ha adquirido las vacunas, pero tan pronto como las reciba, las compartirá con Túnez", aseguró Jerandi, ministro de Relaciones Exteriores tunecino, después de una reunión con el presidente del país norteafricano Kais Saied el miércoles por la noche. "Es un fuerte compromiso de Argelia por la hermandad entre nuestros dos países", afirmó.

Según contó Jerandi, el propio presidente argelino Abdelmadjid Tebboune habría estado siguiendo de cerca la iniciativa, aunque las autoridades argelinas no lo confirmaron.

Túnez, que ha cambiado dos veces de ministro de Sanidad desde el inicio de la pandemia, anunció una campaña de vacunación para el segundo trimestre de 2021 para lo que está haciendo un serio esfuerzo diplomática para adquirir la vacuna a tiempo. La estadounidense-alemana de Pfizer/BioNtech ya ha recibido el visto bueno de las autoridades tunecinas. El Gobierno ordenó comprar dos millones de dosis que se espera lleguen a tiempo para el inicio de la campaña de vacunación, dijo Hechmi Louzir, director del Instituto Pasteur en Túnez a la AFP. 

El país norteafricano también está manteniendo conversaciones con Rusia para la adquisición de la Sputnik V, informó el ministro de Sanidad, Faouzi Mehdi. 

El presidente Kais Saied ha insistido en varias ocasiones de la necesidad de “adquirir la vacuna con urgencia” y elegir la mejor desde el punto de vista sanitario, “sin entrar en consideraciones políticas”. 

Argelia por su parte, ya ha realizado un pedido de dos lotes de vacunas, uno a Rusia y el otro a China, ambos aliados del país desde hace décadas. El ministro de Sanidad argelino aseguró que el primer lote de la Sputnik V llegará al país a finales de enero. La campaña de vacunación en el Argelia comenzará de inmediato, pero todavía no se ha establecido una fecha oficial. 

Argelia ha registrado más de 100.000 infectados desde el inicio de la pandemia y han fallecido 2.800 personas. Túnez, donde la población es cuatro veces menor, se enfrenta a un aumento de casos, alcanzando los 168.000 infectados y más de 5.400 muertes desde que la COVID-19 llegó al país. 

En la primera ola Túnez tan solo registró 65 muertes y el pico de nuevos infectados lo alcanzó el 24 de marzo con 59 infecciones. Los buenos datos presentados por el país le valieron la entrada en la lista de países seguros elaborada por la Unión Europea. El virus llegó a estar prácticamente erradicado en territorio tunecino gracias al estricto confinamiento aplicado por las autoridades, que incluyó el toque de queda por la noche.

Sin embargo, el punto de inflexión fue a finales de junio cuando las autoridades abrieron las fronteras después de cuatro meses. Tan solo un mes después, a principios de agosto, los casos positivos se multiplicaron principalmente por la llegada de turistas extranjeros.  

Desde entonces el virus se ha descontrolado y los alarmantes datos actuales han llevado al Gobierno tunecino a decretar un confinamiento general de cuatro días desde ayer hasta el 18 de enero. 

Túnez, que esta semana conmemora el décimo aniversario de las manifestaciones que pusieron fin al régimen de Ben Alí, está teniendo ahora serias dificultades para combatir el virus. La corrupción endémica, la crispación política y la crisis financiera que atraviesa el país no ayuda en esta tarea

En Argelia la segunda ola llegó en julio, un mes antes de que llegara al país vecino, cuando empezó a registrar una media de 450 casos diarios, cifra similar a los peores datos registrados en la primera ola. El Ejecutivo argelino permitió la reapertura de mezquitas, playas y parques, relajando así las medidas de contención.