Argelia mueve ficha en el tablero libio

El presidente de Argelia promete "pleno apoyo" a Libia y descarta cualquier "ambición" en este país
El presidente argelino Abdelmadjid Tebboune AFP/ RYAD KRAMDI

AFP/ RYAD KRAMDI  -   El presidente argelino Abdelmadjid Tebboune

Libia se ha convertido en una guerra de legitimidad y en una guerra por controlar los recursos naturales que existen en el país, en concreto el petróleo. El oro negro ha sido siempre la codiciada riqueza tanto de Oriente Medio como en el Norte de África. El tan apreciado combustible ha marcado la evolución de algunos de los conflictos más sangrientos del siglo XXI, como el de Libia. Los intereses geopolíticos y el desprecio de las complejidades del país han llevado a la nación norteafricana al borde del abismo. El conflicto que ha asolado a esta nación es motivo de preocupación para países como Argelia.

El presidente de Argelia, Abdelmadjid Tebboune, volvió a afirmar la voluntad de su país de brindar ayuda y asistencia a Libia en "la resolución de algunos problemas planteados" descartando cualquier "ambición o visión" en este país vecino. "Argelia está a disposición de Libia. No tenemos más ambiciones ni visión que la que tienen los hermanos libios para su país", declaró hoy el mandatario durante una rueda de prensa conjunta con el jefe del Consejo Presidencial transitorio en Libia, Mohamad al Menfi, que llegó esta mañana a la capital Argel en el marco de una visita oficial de dos días.

Soldados argelinos hacen guardia, en las montañas de Ain Defla, al oeste de la capital Argel REUTERS/ABDELAZIZ BOUMZ
REUTERS/ABDELAZIZ BOUMZ-Soldados argelinos hacen guardia, en las montañas de Ain Defla, al oeste de la capital Argel

El presidente Tebboune recordó, al mismo tiempo, la posición argelina inicial frente a la situación en este país vecino y recordó que su postura es "actualmente aceptada a nivel internacional" y que constituye en ir hacia las elecciones legislativas y presidenciales están previstas el próximo 24 de diciembre. "La solución final de la crisis en Libia es la celebración de elecciones que concederán más de legitimidad tanto al Consejo Nacional como al presidente a través de una doble elección parlamentaria y presidencial al mismo tiempo", declaró el presidente argelino antes de reafirmar la disposición de Argelia para ayudar a los libios "a hacer oír la voz de su país".

El presidente Tebboune confirma así el cambio en la doctrina de defensa de Argelia. La reforma constitucional, deseada por el jefe de Estado y adoptada por el referéndum el 1 de noviembre de 2020, abre la vía a un posible despliegue del Ejército argelino en el extranjero. Hasta ahora, Argelia había descartado cualquier intervención militar fuera de sus fronteras en nombre del antiimperialismo. Sin embargo, a partir de ahora autoriza a su Ejército a participar en operaciones de mantenimiento de paz en el marco del respecto a los principios y objetivos de las Naciones Unidas, la Unión Africana y la Liga Árabe. La nueva Constitución otorga al presidente, comandante supremo de las Fuerzas Armadas y ministro de Defensa, el derecho a movilizar a las tropas, con la aprobación de dos tercios del Parlamento. 

AFP/GREGORIO BORGIA  -   El primer ministro libio Abdul Hamid Dbeibeh
AFP/GREGORIO BORGIA  -   El primer ministro libio Abdul Hamid Dbeibeh

Argelia ha reforzado sus relaciones bilaterales para hacer frente a la inseguridad provocada por el conflicto libio y el Sahel. Además de las tropas leales a Haftar y a Sarraj, en esta fuera participaba una serie de actores como las redes de crimen organizado o las milicias armadas. Esta situación se recrudece por la porosidad de las fronteras y la inseguridad estructural presentes en la región. Todo ello ha favorecido la aparición de una economía de guerra de la que se benefician amplios sectores de la población, grupos de crimen organizado o redes de terrorismo. 

La pobreza e inseguridad alimentaria, el subdesarrollo o la corrupción se han instalado a las puertas de estos dos países. A estos acontecimientos hay que añadir las crisis multidimensionales provocadas por el terrorismo y el crimen organizado transnacional. Argelia teme que este conflicto aumente las fragilidades y tensiones presentes en la región y que estas amenazas se vean multiplicadas por la presencia de potencias extranjeras. Por esta razón había querido reclamar su lugar en el tablero libio insistiendo en que el futuro de la nación norteafricana solo lo pueden decidir los propios libios. 

AFP/GREGORIO BORGIA  -   El primer ministro libio Abdul Hamid Dbeibeh
PHOTO/AFP - Miembros de las fuerzas especiales del autoproclamado Ejército Nacional Libio (LNA) oriental reunidos en la ciudad de Bengasi

Sin embargo, a pesar de los avances hacia una solución política para Libia tras una década de violencia y caos, la mayor parte del país sigue controlada por grupos armados, la corrupción es galopante y las potencias externas implicadas en el conflicto no se han retirado. Desde el pasado marzo, el poder está en manos del Gobierno Nacional de Unidad (GNU), elegido por el Foro para el Diálogo Político de Libia (FDPL), un organismo no electo creado por la ONU al margen de los gobiernos hasta entonces enfrentados y que debe unificar el país, mantener el alto el fuego y conducirlo hasta las próximas elecciones. 

Por su parte, el responsable libio Al Manfi precisó que esta reunión permitió examinar otras cuestiones de interés común en particular "la seguridad en el sur de Libia, que también es parte de la seguridad común a los dos países". "La reunión se centró en los logros alcanzados hasta ahora como reunificación de instituciones en particular la institución militar y el alto fuego", dijo. El encuentro permitió, entre otras, abordar "aspectos técnicos" relacionados con la apertura de puestos fronterizos destacando "la importancia de esta cuestión para los libios", añadió.

El mariscal Haftar reuniéndose con el ministro de Asuntos Exteriores de Argelia, Sabri Boukadoum, en la ciudad de Bengasi, en el este de Libia AFP/ LNA War Information Division
AFP/ LNA War Information Division-El mariscal Haftar reuniéndose con el ex ministro de Asuntos Exteriores de Argelia, Sabri Boukadoum, en la ciudad de Bengasi, en el este de Libia

En los últimos cinco años, Libia se ha convertido en un gran hipermercado del contrabando y en el motor de una economía corsaria circular en el norte de África y el Sahel que se nutre de la venta ilegal de combustible, armas y alimentos, da trabajo a miles de personas y ha hecho de sus costas el principal trampolín de la migración irregular en el Mediterráneo Central, la ruta migratoria más mortífera del mundo. 

La complicada situación que vive Libia ha obligado a multitud de actores, desde países a organizaciones internacionales, a poner un máximo empeño en la mediación y en el desarrollo de foros de todo tipo para tratar de dar pasos hacia una solución que ponga fin al conflicto. Países como Marruecos, Túnez o Egipto, han acogido en diferentes etapas de los últimos meses encuentros a distintos niveles, principalmente al nivel militar y político. Y es que, en Libia, la maraña de intereses, dinámicas y movimientos está dificultado mucho el desarrollo de las conversaciones.